Democracia Nacional

19 Mar

Para ellos
las cosas son siempre peores, se encuentran más indefensos, no tienen protecciones
familiares ni en muchos casos sociales, obligados a realizar los trabajos más ingratos y
peor pagados (incluso por ley se obliga al que busca la nacionalización el desarrollo de
estos trabajos con poca demanda por lo menos durante un año), pueden llegar a
convertirse en seres humanos “ilegales” y mano de obra de la economía sumergida,
cuando no en cadáveres en alguna tumba sin nombre cuando trataban de alcanzar esta
sociedad de la apariencia e hipócrita, que gusta alabarse a sí misma como bienhechora
del mundo, a la vez que presenta la llegada de inmigrantes como una invasión de
bárbaros de la que hay que defenderse, ya sea construyendo vallas rodeadas de espino,
con toletes y patadas o balas perdidas, esperando que el mar haga el trabajo sucio o
pagando a otros para que los abandonen en desiertos plagados de minas antipersonales
(“made in occidente”). Y mientras sucede esto en las fronteras, dentro de ellas se
condecora hoy sí y mañana también a empresarios y multinacionales, por fundaciones y
obras sociales que realizan, eso sí con beneficio, porque desgravan a hacienda, mientras
se saltan todas las normas legales y derechos humanos en búsqueda del beneficio
“cuanto primero mejor”. Porque ellos no son los culpables de la marginación, la
explotación, el robo descarado y legal, las privatizaciones, el “abaratamiento del
despido para crear puestos de trabajo”, la inflación, la pérdida de poder adquisitivo de
las clases bajas, la corrupción política, la rebaja de impuestos a las clases altas, las
enormes subvenciones públicas a empresas privadas, la huída de capitales a paraísos
fiscales, la degeneración y destrucción del medio ambiente, de las prejubilaciones,
despidos y cierres de empresas con records de beneficios que abren en otros países con
condiciones laborales más ventajosas…, no verdaderamente ellos no saben de nada de
eso; la culpa la tienen los inmigrantes que aceptan condiciones laborales injustas, o
China que produce más barato por tener un mercado desregulado de “capitalismo
salvaje” (se echa esto en cara en “occidente”, mientras se nos dice que si queremos
competir con los chinos tenemos que rebajar nuestro estado de bienestar, cosa muy
peculiar por cuanto las “privatizaciones sociales” que consideran imprescindibles nos
dicen que mejoran y aumentan los rendimientos de dichos servicios; verdaderamente es
mágico este sistema que vuelve sinónimos a “rebajar” (¿por ej. sueldos?) y “aumentar”
(¿p. ej. beneficios privados?) mientras critica a países socialistas por no aplicar el
socialismo y sí demasiado capitalismo, encima con falta de “libertad” (lo que no parecía
preocuparles mucho en el Chile de Pinochet o la España de Franco), curiosamente
cuando son las empresas “occidentales” las que más están invirtiendo en China y
organismos internacionales (OMC…) critican a dicho país por las mejoras laborales que
sus obreros están consiguiendo), o los frenos que pone el Estado al desarrollo de la libre
empresa, a esa maravillosa “mano invisible” del egoísmo que nos permite que
“nosotros” estemos arriba y otros abajo….
Este libro de Günter Wallraff nos muestra como es la vida de los de abajo del todo, que
no están sólo en la televisión, sino que nos los cruzamos en la calle, pueden ser
dependientes, camareros u obreros de la construcción, pero sobre todo son vecinos
nuestros… ciudadanos. Y sólo unidos, asegurando en la lucha de clases sus derechos
sociales, que son los nuestros, podremos observar, entender y destruir este sistema que
impide el desarrollo normal de la democracia a la que mantiene de rehén: el capitalismo.
(Gunter Wallrraff)

2 respuestas hasta “Democracia Nacional”

  1. Anonymous mayo 21, 2008 a 2:47 pm #

    Otro que le gusta el racismo antiespañol, los bajos sueldos, y la dictadura en que vivimos…Yo pienso seguir votando a este partido, te pongas como te pongas.

  2. Mycroft junio 3, 2008 a 12:32 am #

    Me gustaría que hicieras la prueba que hizo el gran periodista alemán Wallrraff…Infiltrarse como inmigrante. Vivir como tal. A ver si aprendes a juzgar en función de las personas y no de los colores.

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