El Congresillo

23 Sep


Algo debe cambiar para que todo siga igual
(El Gatopardo)

En la política hay adversarios y correligionarios: estos últimos son los más peligrosos
(Adenauer)

La organización es lo que da origen a la dominación de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegadores. Quien dice organización, dice oligarquía
(Robert Michels)

Cuanto más grandes se hacen las organizaciones, más se burocratizan, ya que, por una parte, se especializan; y, por otra, deben tomar decisiones cada vez más complejas y de una forma más rápida. Aquellos individuos que conocen cómo tratar los temas complejos con los que se enfrenta la organización se van volviendo imprescindibles, formando la élite.
(Parte de la ley de Hierro de la oligarquía de Robert Michels)

El socialismo valenciano lleva desangrandose desde que murió con la boca llena de más poder del que podía tragar sin dejar de ser él mismo.
Ahora se avecina un congreso, y se oyen viejas frases de la época en que las primarias (Borrell) las finiquitaban al estilo conjura romana (como le hicieron al Pla para jubilarlo).

Se oyen palabras como “renovadores”. Atención, ojo al dato, ya Joan Romero pretendió serlo, y le dejaron imaginar que lo era en una votación en que se votaba a joder a otra “familia política”, de modo que el resultado fue sorprendente y endeble.
No ganó nadie, sino que perdieron unos, perdieron otros, y quedó Romero en el fuego cruzado, engañosamente en pie. La bala se la reservaba Ciscar, pues el pensamiento de todos venia a ser “pongo a este para que no salga el otro. Luego ya me pondré yo”.
Nadie quería ser la pieza que Romero cambiara en la maquinaria socialista. Duró lo que tenía que durar, dos telediarios, devorado por unos y por otros.

Romero decía cosas raras. Cosas peligrosas. Cosas que ni Alarte, ni Romeu, ni Noguera dicen, tal vez porque aún no les han hecho luz de gas diciendoles que son El Elegido.
“El liderazgo debe basarse en los principios y no en el control burocrático de la organización”
“Si un dirigente político se dedicara realmente a la acción social en vez de concentrarse en su éxito político, y se dedicara a la lucha contra la exclusión en lugar de crear una corriente en su propio partido, lograría indudablemente el firme apoyo de la opinión pública, aun a riesgo de no perdurar como dirigente politico en las actuales condiciones de las organizaciones políticas”
Citado por Ximo Ferrandis en su libro “L’esquerra al divà”.
Qué curiosas frases para un Secretario general. Uno de los socialistas valencianos nada menos. Breve secretario, cumpliendo lo dicho en su radiografía.

El resto es historia. La elección en falso de Pla, antiguo compañero de Romero, su dimisión y la de Lerma (en un puesto orgánico del PSPV, como Ciscar en el PSOE, dato nada irrelevante) y la gestora encargada por Almunia.
Un Almunia cuya caída no significó de inmediato la de Ciscar. Así las cosas, entre gestoras y portavoces provisionales, el PP gobernaba, con fuegos de artificio falleros, barracones en lugar de colegios, endeudamiento, y un nuevo modelo de gestión sanitaria: si quieres epidural para parir, vete a la privada.

El agotamiento en las mandíbulas debió refrenar las ansias caníbales del PSPV. Y salió Pla a la segunda, con su estilo de enorme comunicador (esa desconcertante manera de hablar para el cuello de su camisa, esa voz monocorde, esa tranquilidad que no da la paz sino la muerte) y un partido que de estar partido en dos trozos y medio, daba la impresion de haberse hecho añicos en trozos aún más pequeños, minúsculos.
De la gestión Pla queda la inverosímil impresión de ser un partido sucursalista de Madrid (Ferraz, capitulo aparte) y colonizado ideolócicamente por Cataluña (aquí la labor de zapa del PP es magistral, heredera de la batalla de Valencia de los 70, del “no mos fareu catalans” y de cierta dosis de complejo de inferioridad. Que me alegro mucho de ver que cuando se trata de pasta, de exigir infraestructuras etc, la ejecutiva de Camps no le hace ascos al frente común, y ya no es el vecino del norte ese “dimoni” con cuernos que quiere anexionarnos, que ya se sabe que si un catalán te toca te vuelves catalán, sino un socio estratégico más)

Y en estas, cómodamente instalados en la derrota, el tiempo pasaba, y en el país no se tenían noticias de la oposición, ni se les esperaba.
La serie de catástroficas desdichas de la era Pla, en el que el consuelo era el fin de la violencia interna de unos contra otros en el partido, terminó con sendos batacazos electorales, y puñalada trapera final para ocultar el cuerpo del delito y evitar que Pla engendrara cualquiera clase de “hijo político” que se metiese en la agenda sucesoria.

Y en esas estamos, y con un PSPV que fuera en su época acusado de corrupción, que intentó parecer honesto botando fuera a Blasco (hoy en dia con parecidas responsabilidades, en el seno del partido rival) y que es capaz de dilapidar arsenales del tamaño de Fabra, Alperi, Cartagena etc., y que de motu propio es el que filtra el caso Pla.

Y ahora, algo completamente diferente, como decían Monty Python. Un congreso.
Si la historia del PSPV desde Lerma es la de una guerra, los congresos por ahora solo han sido batallas que han dejado cadáveres políticos, algunos de los cuales han sido candidatos a la Generalitat.
El pulso parece que es entre Alarte y Puig, Puig y Alarte.

Y el mundo al revés. El antiguo lermista, Puig, exigiendo un PSPV independiente de la ingerencia externa (ojalá) de Ferraz, y disconforme con la ponencia cocinada desde allá de centrismo, de PSCV, de mimetismo con el PP.

Escorarse al centro puede obligar al PP a escorarse a la derecha, o puede que haga perder al PSPV sus bases sin ganar nada cambio, porque para copias, ya esta el original de la valencianía reaccionaria que bien supo extraer el jugo de la gamba valencianista/regionalista que se zampó(UV).

Alarte ahora resulta que, ante el insatisfactorio ramillete de candidatos a ojos de Madrid, es el chico de Pajín. Se muestra prudente, y no se sabe muy bien a qué juega. Vende renovación y gestión, tampoco quiere quedar como el que le cambie la cara de izquierda al PSPV, y trata de seducir a todos sin mojarse demasiado, aunque su ambición asusta a más de uno, y su discurso peca de vacío (renovar, bien, pero ¿cómo?). La mancha puede ser que los apoyos que gana por parte de Pajín, con mucho peso por el sur, los pierda al parecer un muñeco puesto por Madrid con vista a teledirigir el partido valenciano (recordemos la imposición de Fernandez de la Vega y demás que más que ayudar…)

Ambos aportan su gestión en sus municipios, experiencia, y una consumada maestría táctica para sobrevivir al PSPV (algo cruento y difícil: Pienso que el resto de candidatos serían engullidos pronto, como Romero, o tarde, como Pla)

Ábalos se retira porque no tenía más que un farol, y algo de experiencia en los congresos y congresillos. Tiene por cierto, un blog interesante, y como el resto, página para captar la atención de cara al congreso, página que acaba con una significativa entrada sobre “integración del PSPV” y una reunión con Alarte. Integración, a la fuerza…

Romeu, como Alarte, fueron en su dia cachorros crecidos en la familia política de Ciscar. Propone ser una tercera vía izquierdista, aunque esta por ver el apoyo con que cuenta en el aparato del PSPV y del PSOE. ¿Otro Joan Romero? Vende ilusión, no está contaminado por la historia del PSPV, no más que otros al menos, pero se ha reunido con unos y con otros, tal vez en vistas al futuro. El futuro no es lo que era…La ilusión del cambio real, de la discusión de programas y no de personas, es dificil de mantener si hablas de cargos con tus oponentes.

Ana Nogera aparece como candidata “de las bases”, más a la izquierda, pero como Puig, es un nombre viejo y desgastado como para encabezar un proyecto de cambio. La experiencia a veces no es un grado.

Ahora es tiempo de ofertas, de regateo, de que Ferraz piense, a buenas horas, en integrarlos a todos en una candidatura única: Ya no se puede. Tarde.

Puig corteja a Romeu: Yo Secretario y tú candidato. Si vas con Alarte, de candidato nada. Alarte Corteja a Romeu, pero ¿qué puede ofrecerle? Los dos tienen mismo prefil, representan cambio, y aspiran a la candidatura para la Generalitat. Si acaso, una sintonía en el proyecto. Y con Noguera también están de rebajas. Hoy todos ofrecen. después del congreso, veremos quién ha vendido qué a qué precio.

Si gana Puig, puede interpretarse como el regreso de la vieja guardia, los mismos de siempre, o como cerrar una herida profunda y volver a ser el PSPV, refundandose, después de la incertidumbre. Puig tiene un carisma, pero también un pasado.

Si gana Alarte, puede contruir un discurso renovador. Tiene apoyos. Tiene fuerza y convicción. Pero la alianza con Pajín lo ata a Madrid y probablemente el secretario de organización sea alguien de la confianza de una Leire cuya gestión del congreso ha sido de todo, menos neutral.

Si gana Romeu, el discurso de limpiado de cara será consistente y creíble, pero no tendrá fuerza dentro del partido, y todos recordamos lo que eso significa en esta federación…

Si gana Noguera… No. Noguera no puede ganar. Solo puede buscar influir. (Edito: Se ha retirado, lo cual estaba cantado. Lo que no lo estaba es que no va a negociar con los avales reunidos. O eso afirma.)

Una respuesta para “El Congresillo”

  1. Paolo2000 septiembre 29, 2008 a 10:26 pm #

    Mycroft, tell it like it is…Saludos desde Alicante

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