Archivo | abril, 2009

De la Realpolitik a la Politica-realidad

30 Abr


Algunas tendencias perversas me dejan atónito. Tal vez en el fondo sea un ingenuo.
No he acabado con la crisis. Tengo que contarles un par de cosas. Pero no puedo dejar pasar la maniobra frustrada de Il caimano, Berlusconi.
¿Frustrada por quién? Por su mujer!
La cosa era incluir «mama chichos» made in TV italiana en las listas de su partido. Pero en serio: con seminarios para adoctrinarlas en el encuadramiento en el partido, y supongo que algún curso de comunicación política.
He de decirlo, esto es el sueño húmedo de un Baudrillard. La tele-realidad toma por la fuerza la politica para transformarla en el reality que es en el fondo, sin máscaras ni ocultamientos.
Rostros, cuerpos neumáticos, creaciones virtuales, momias de maquillaje y alta costura, embalsamadas en el cliché erótico espectacular de lo catódico, como el ejército y vanguardia que secunde a il cavalieri en su conquista de los votos y las voluntades del pueblo llano.
¿Contenidos, currículums, acreditaciones, discursos, programas? Para qué.
La política italiana en este amago absurdo, coquetea con el fantasma de chichollina, jugando a un perverso juego: Sumemos los votos de los ignorantes obnubilados por sus pantallas, a los inteligentes ya los damos por perdidos.
En el fondo Il Cavaliere exterioriza un doble problema: La infección de la política por el tacticismo de la imagen (Desde Lakoff a Rove, los estrategas han encontrado el modo de continuar la guerra por otros medios), y la infiltración de los tentáculos de los medios en los partidos, de forma ya totalmente explícita, si bien simbólica: Lejos quedan los tiempos en que el medio era el brazo del partido, ahora la tendencia es casi inversa, con medios marcando agendas y arenas políticas. Ahora la Tv-Basura parece inaugurar la época de una Política-Basura. Bueno, de hacerla explícita, mejor dicho.

Y Bis: De Sarkozy, la media solo recogió el culo de su señora. Una victoria de un Sarko que parece enterrar el odio congénito que el yugo napoleónico (no mucho más yugo que el borbónico, ni mucho menos francés: ¿esos de dónde venían, de Parla?) había dejado en nuestra memoria como pueblo.
Un Sarko brillante en su oratoria, inconcreto, no en sus contenidos, sino en sus promesas y planes específicos. Los media señalan el eclipsamiento en esta visita, lo cual es más un reconocimiento de provincianismo propio que un demérito del francés. Carla no merece ni media foto. Ni mucho menos esa histérica contemplación que fechitiza en la dimensión de aristocracia política la esperanza de una Francia que pensamos e imaginamos mucho mejor.
Pero el eclipse de Sarko es también el que señalan los analistas: Ha perdido popularidad, dicen. Como para no perderla gestionando la pobreza, el paro, el reconocimiento del sacrificio inevitable, las promesas vagas.
El talento de sarko está en la comparativa: Miren como esa gestión ha podrido la imagen de nuestro optimista presidente, sin relevo a la vista en el partido por cierto, y observen cómo sarko se permite darle consejos para la presidencia europea.
Sarko es el menos impopular de entre los señalados como culpables. Es en las crisis cuando unos se crecen y otros menguan.

Bis II: De Política-realidad sería calificable también esa carrera en la Comunitat entre algunos líderes para mostrar datos sobre sus patrimonios. Aplaudo la transparencia (a medias, las cuentas corrientes siguen opacas), pero como observamos en Costa, se ha convertido en un concurso por ver quién parece más menesteroso. Servicios sociales ya le guarda un puesto para un comedor social al Costa.
De Fabra, que no ha entrado en la competición, no se conocen datos, y por la resistencia de las entidades bancarias (agradecidas y fieles a su cliente) de darle datos a la jueza, no creo que se sepan las cantidades que yacen en los bancos de acá, y en la docena de cuentas alternativas. De los de más allá, en los paraísos, nadie sabe.
El que se frota las manos y (tal vez) se ve President es Rambla. A Río revuelto…

Bis III: El cazo:
El cazo, o ¿qué hay de lo mío? En las cortes Valencianas solo se habla de finiquitos, ayudas a la reinserción de los diputados a la vida laboral (y eso que acaso jamás la dejaron) y pensioncitas, que no serán como las de las viudas. ¿Medidas de nivel autonómico? nones, el debate es cuánto sueldo nos aseguramos nosotros. Como decía por otras cosas Jesús Puig en su artículo de El Levante, vergonya, caballers, vergonya.

Las Lista de Discos 2008…Dale que dale

29 Abr


Ando de bólido preparando un junio mortal de exámenes. Así que voy a tirar de la lista discográfica que ya se que no entusiasma el hacerla infinitamente larga ya tan entrados en 2009, pero es lo que hay!

79-O’death- Broken Hymns, Limbs & Skin

Rock irlandés en la estela Pogues o Levellers. Himnos rotos por el filo cortante de una botella estampada contra la barra de un pub y utilizada de cuchilla directa a tu garganta, directa a tus oidos. La música que oiría Irvine Welsh si en vez de escocés fuera irlandés.

10 años sin Adrian Borland

26 Abr


Resulta curioso como su música dejó de ser asfixiante, oscura, para ganar en tristeza e intensidad, una especie de calma tensa y triste.
Adrian no pudo más, no pudo escapar de si mismo, como decía en su canción. Una noche simplemente caminó sin rumbo, abatido, tratando de traducir todos sus pesares en notas musicales lánguidas y desesperadas, en frases sobre bordes de precicicios, hasta que sus pasos le llevaron hacia la única luz que había en el túnel.

I’m sick and I’m tired
of reasoning
just want to break out
shake off this skin

I can’t escape myself

Lamentamos la interrupción con el chiste fácil de la temporada

25 Abr


No quería hacer este chiste, pero nadie lo estaba haciendo.
Alguien tiene que hacer el trabajo sucio.
Ningún seguidor de How i met you mother residente en la comunidad Valenciana en estos tiempos turbulentos y confusos podría resistirse.
Probablemente no deberíamos reirnos. Probablemente deberíamos estar completamente desolados. Porque más allá de la hilarante y kafkiana situación de los trajes, que es aquello que se ve, la punta del inmenso iceberg que permanece sumergido, es lo que no se ve (los contratos por varios millones de euros, las adjudicaciones a dedo, los sobres que nunca sabremos si existen) lo terrible.
Nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Pero también ayuda mucho tener a tu otro «amiguito del alma» presidiendo el TSJ de la Comunitat.
Yo particularmente me imagino al Molt Honorable en una de esas conversaciones con Barney Stinson acerca del código de los colegas, totalmente ajeno a si el Goliath Bank esquilma el planeta, o si los asuntos privados dejan de serlo si uno confunde el ámbito de lo público, con el de lo íntimo.

Lowry

23 Abr



LOS BORRACHOS

El ruido de la muerte aquí en este bar desolado,
Donde la tranquilidad se sienta encorvada sobre su oración
Y la música sirve de concha al sueño del amante,
Pero cuando ninguna moneda introduce esta dura desesperación
Hasta aquí, el más solitario de los hogares
Y de todos los destinos el más solitario además,
Cuando ninguna música eléctrica rompe el batir
De corazones doblemente rotos pero ahora reunidos
Por el cirujano de paz en la astilla del desastre,
Penetra más profundamente que lo hicieran las trompetas
El movimiento de la mente dentro de ese entramado
Donde el desórdenes son simples como la tumba
Y la araña de la vida se asienta, duerme.

(Malcolm Lowry)

Y casi por casualidad, todo en uno, ir pensando que me convenia leerme «Bajo el volcán», no pillarlo en la biblioteca (cómo si no fuera bastante ya acaparar una docena de libros entre varias instituciones), el pasar de los días, y hoy, yo que no honro ninguna tradición ni creo en santos editoriales, toparme con un puesto de libros en un mercado de comida, tras alejarme inusualmente de mi ruta, y ver que es un puesto de la bibliotca en donde venden libros donados, a un euro, destinado para una ONG, y entre mis manos, lo adivinan, una lujosa (para mi acostumbrado a los saldos de segunda mano) y nueva edición de Bajo el Volcán.

Aprender de la historia

20 Abr


«Sin embargo, en ningún caso las actividades económicas existen, ni pueden existir, desvinculadas de su contexto y sus consecuencias. Como hemos visto, tres aspectos de la economía mundial de fines del siglo xx han dado motivo para la alarma. El primero era que la tecnología continuaba expulsando el trabajo humano de la producción de bienes y servicios, sin proporcionar suficientes empleos del mismo tipo para aquellos a los que había desplazado, o garantizar un índice de crecimiento económico suficiente para absorberlos. Muy pocos observadores esperan un retomo, siquiera temporal, al pleno empleo de la edad de oro en Occidente.
El segundo es que mientras el trabajo seguía siendo un factor principal de la producción, la globalización de la economía hizo que la industria se desplazase de sus antiguos centros, con elevados costes laborales, a países cuya principal ventaja -siendo las otras condiciones iguales— era que disponían de cabezas y manos a buen precio. De esto pueden seguirse una o dos consecuencias: la transferencia de puestos de trabajo de regiones con salarios altos a regiones con salarios bajos y (según los principios del libre mercado) la consiguiente caída de los salarios en las zonas donde son altos ante la presión de los flujos de una competencia global. Por tanto, los viejos países industrializados, como el Reino Unido, pueden optar por convertirse en economías de trabajo barato, aunque con unos resultados socialmente explosivos y con pocas probabilidades de competir, pese a todo, con los países de industrialización reciente. Históricamente estas presiones se contrarrestaban mediante la acción estatal, es decir, mediante el proteccionismo.
Sin embargo, y este es el tercer aspecto preocupante de la economía mundial de fin de siglo, su triunfo y el de una ideología de mercado libre debilitó, o incluso eliminó, la mayor parte de los instrumentos para gestionar los efectos sociales de los cataclismos económicos. La economía mundial era cada vez más una máquina poderosa e incontrolable. ¿Podría controlarse? y, en ese caso, ¿quién la controlaría?
Todo esto produce problemas económicos y sociales, aunque en algunos países (como en el Reino Unido) son más inmediatamente preocupantes que en otros (como en Corea del Sur).
Los milagros económicos de la edad de oro se basaban en el aumento de las rentas reales en las «economías de mercado desarrolladas», porque las economías basadas en el consumo de masas necesitaban masas de consumidores con ingresos suficientes para adquirir bienes duraderos de alta tecnología.
La mayoría de estos ingresos se habían obtenido como remuneración del trabajo en mercados de trabajo con salarios elevados, que empezaron a peligrar en el mismo momento en que el mercado de masas era más esencial que nunca para la economía…»


«…Sea cual fuere la naturaleza de estos problemas, una economía de libre mercado sin límites ni controles no podría solucionarlos. En realidad empeoraría problemas como el del crecimiento del desempleo y del empleo precario, ya que la elección racional de las empresas que sólo buscan su propio beneficio consiste en:
a) reducir al máximo el número de sus empleados, ya que las personas resultan más caras que los ordenadores, y b) recortar los impuestos de la seguridad social (o cualquier otro tipo de impuestos) tanto como sea posible.
Y no hay ninguna buena razón para suponer que la economía de mercado libre a escala global pueda solucionarlos. Hasta la década de los años setenta el capitalismo nacional y el mundial no habían operado nunca en tales condiciones o, si lo habían hecho, no se habían beneficiado necesariamente de ello.
Con respecto al siglo xix se puede argumentar que «al contrario de lo que postula el modelo clásico, el libre comercio coincide con —y probablemente es la causa principal de— la depresión, y el proteccionismo es probablemente la causa principal de desarrollo para la mayor parte de los países actualmente desarrollados» (Bairoch, 1993, p. 164).
Y en cuanto a los milagros económicos del siglo xx, éstos no se alcanzaron con el laissez-faire, sino contra él…»

«…El segundo obstáculo era el mismo proceso de globalización, reforzado por el desmantelamiento de los mecanismos nacionales para proteger a las víctimas de la economía de Libre mercado global frente a los costes
sociales de lo que orgullosamente se describía como «el sistema de creación de riqueza … que todo el mundo considera como el más efectivo que la humanidad ha imaginado…»
.

(Eric Hobsbawm, Historia del Siglo XX)

Los Otros

19 Abr


“Mientras más lo cavilo más difícil me resulta distinguir
entre nosotros y los otros. Si se los mira con atención
cada uno de los nuestros es condenadamente parecido
a uno de los otros y viceversa. A veces yo mismo no sé
si soy uno de los nuestros o soy un otro. Lo preferible
sería ser yo mismo, pero naturalmente eso es imposible”.
Hans Magnus Enzensberger.

Crash

19 Abr

Ian Broudie comeback

17 Abr


Uno de los mejores grupos de pop de los primeros 90 vuelve. Tras el decepcionante a medias cartel del FIB (¿aniversario? ¿algo aparte de killers, Oasis, los Psychedelic Furs, Elbow, KOL y Paul Weller? El resto es relleno) sorprende que nadie haya dicho ni mu sobre este tipo de talento y sus chicos, ni les traigan en directo, ni se les mente.
Preparan nuevo material, y este verano sería el momento ideal para saldar una deuda.
El tipo demacrado de las gafas de sol ya era gato viejo cuando lo del brit pop. Demasiado discreto para acaparar portadas, acabó colgando la guitarra abrumado por quedar en segundo plano, otro derrotado en esa indefinida generación de pioneros que hacían pop cuando estaba de moda el shoegazer y madchester, y que luego no tuvieron el factor novedad para enamorar al nuevo público, así que se rindió y se dedicó a producir. Sus manos sabias sobrevuelan algunos acordes de The Coral.
Sacó un disco de folk, y luego, el silencio.
Esperemos que vuelva para quedarse, porque algunos sabemos que más allá de la demanda a Erentxun, aquí hay un pedazo de grupo.

Cisne

14 Abr






¿Habeis firmado alguna vez un pacto con el diablo?

Siempre pierdes.

Devuélveme el impulso sin mesura, la dicha dolorosa en lo profundo, la fuerza de odio y el poder de amor, ¡Devuélveme otra vez mi juventud.
(Fausto, Goethe)

To Know Him Is To Love Him (irónico, ¿no?)