Zeigeist Now

2 Jun


“En una palabra, abandonad vuestras conquistas sociales, para evitar que los inversionistas pierdan la confianza, en nombre de un futuro crecimiento que esto nos aportará. Una lógica muy conocida por los trabajadores implicados, que para resumir la política de participación que en otras épocas les ofrecía el gaullimo, decían: “Tú me das el reloj, y yo te doy la hora”” (Pierre Bourdieu, 1996)

Imagínense, el presidente de EE.UU., en prime time, vendiendo coches por televisión. Uno de esos anuncios comerciales con alaridos de entusiasmo y azafatas de relleno, a las puertas de un concesionario. Por solo 2.500 dólares, oferta limitada, y además incluye las alfombrillas.

Toda una metáfora, General Motors es ahora EE.UU. Motors. Renunciando al modelo Hummer, de nuevo toda una metáfora, la imagen que la compañía tenía de si misma (robusta, indomable, contaminante, quemagasofa… No había realmente grandes incentivos o mercados que justificaran la existencia de ese armatoste)

No resulta probable un desembarco masivo de lo público en lo privado. Acá en Europa, andamos aún frotándonos los ojos. El ajuste de quiénes creíamos ser y quiénes somos realmente, todavía no se ha producido.

Este partido no se juega en Europa, parafraseando un lema. Europa, en la encrucijada, es el tema ausente de una campaña desolada en las Españas (ya nunca mas en singular, fragmentadas como están en la España Hiperreal, en la España de los discursos alternos, tan parecidos en sus tonos como irreconciliables, ya que se definen por oposición: esta es mi visión de las cosas PORQUE no es la suya, y viceversa).

Vergüenza. Miseria. Política de cenagal, de república bananera. Europa enfrentada a una crisis institucional, a una crisis de representación, de gobierno, de valores, de dimensiones geográficas y humanas, de diferencias de renta per cápita abismales, de fragmentación, de mezquindad decisoria, de mendacidad filosófica, de esclerosis ejecutiva, de enanismo estratétigo, de raquitismo social, y de economicismo obsesivo.
Europa no necesita que la votemos como rutina legitimadora, necesita que la definamos, que la inventemos, que la apuntalemos, que la refundemos, que la pensemos.
¿Han visto algo de eso en campaña? Yo tampoco. Estamos metidos hasta el cuello en el proyecto de Europa, como para pensar siquiera en salirnos, aunque viendo a nuestros euraspirantes den ganas de salir corriendo, no podemos ni enviar allí representantes dignos. Europa no está en el mapa.

La campaña de las europeas se ha convertido en un sinsentido demagógico. El gobierno predica con tono de agitador social (Pero si ellos son el poder! O debieran serlo) mientras el paro se apuntala a costa de obra pública. Obra que en ocasiones parece la fantasmal reforma de un atrezzo de un teatro en decadencia… ¿Para quiénes se arreglan los muros de los polígonos industriales desertificados, para quiénes las efigies de estatuas impertérritas o polígonos deportivos? ¿Para una nueva clase ociosa pero precaria, que no tiene trabajo pero si cancha de fútbol?

Los contrincantes ni siquiera demuestran que tienen un poco más de idea. Recuerdan con añoranza políticas de equipos de gobierno pasados, liberalizadoras, privatizadoras, que dieron el primer empujón a ese boxley de la economía ficción que bajó a toda marcha cuesta abajo, con la inercia, pero que a la hora de afrontar la cuesta arriba, se relentiza porque nadie estudió la manera de encontrar el desarrollo adecuado y sostenido. Algunos sueñan con el refinado engrasador socieconómico de la flexiguridad, que nos convierta a todos en esclavos precarios del miedo a tener miedo, del miedo al vacío, al hombre excluido, que aceptará cualquier trabajo porque la inactividad le arrebata el futuro, y sin futuro en el que proyectarse deja de ser persona para convertirse en acontecimiento pasajero, presente sin mañana, fugaz estela de humanidad.

Todo esto no es nada más que el comienzo, en el que los ministerios se convierten en concesionarios, y los trabajadores inician una lucha atroz en el modelo darwinista de la relación laboral. Bordieu lo vió claro hace más de diez años. Estamos maduros para una chinificación de nuestra economía. Como decía Arrabal, el milenarismo va a llegarrrr. La realidad ya se apunta al catastrofismo. Está copiando el modelo abrahamesco de Lost. Los aviones comienzan a caer del cielo. Y yo totalmente obsesionado por Fringe.
Esto casi parece las crisis infinitas de DC.

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3 comentarios to “Zeigeist Now”

  1. Paolo2000 junio 3, 2009 a 6:23 am #

    Una muy inspiradora andanada, Mycroft! Su post es como el Sign o'the times de Prince, un lucido repaso a un telediario a fecha de hoy.Lo de Europa es de juzgado de guardia y ya no hablo de la campaña que es para echarse a llorar. Europa como proyecto esta completamente estancada, la paralisis institucional mezclada con la complacencia de las castas burocratricas europeas esta creando una hydra obesa, esclerotica y rematada de cabezas absurdas dandose bocados unas a otras. Y si Estados Unidos ha colgado el cartel de "For sale", quizas ha llegado el momento de esa decadencia de occidente donde USA va camino de ser un outlet o tienda descuento y Europa un parque tematico de patrimonios historico-culturales…PS: Sublime su parrafo de "fantasmal reforma de un atrezzo en decadencia"…PS2: Comparto su obsesion por Fringe, esos ultimos instantes de la temporada fueron ENORMES…PS3: De los aviones paso de hablar que la proxima semana me esperan 18 horas de vuelo…

  2. Alex junio 3, 2009 a 11:22 am #

    La diferencia entre la inversión pública del New Deal y lo que está ocurriendo ahora en España (inspirado en el invento de Roosevelt) es sustancial: Aquí se asfaltan carreteras asfaltadas hace dos años, se levanta aceras recién construidas y se reforman grietas de edificios que no las tienen. Allí se construyeron carreteras, aeropuertos, fábricas dónde no las había. Aquello fue inversión. Lo de aquí es un desesperado intento de taponar una herida. Un despilfarro que endeudará al estado, y por ende, al ciudadano de a pie.Me repatea escuchar a los tipos de Intereconomía alabar la política económica del gobierno Aznar, cuando ésta se sustentaba en alimentar la burbuja inmobiliaria. Motor esencial de una economía mal definida por la hispana. Da la impresión de que este país huye hacia adelante por sistema ante la falta de ideas y alternativas. Así ocurre desde el tardofranquismo.Las elecciones europeas no le importan un bledo a nadie esencialmente por la razón de que nadie cree en el proyecto común. Una quimera que pretende enterrar las diferencias económicas y culturales mediante limosnas millonarias a fondo perdido. Los candidatos de los dos partidos principales dan pena, dices bien. Me enviaron dos cartas electorales en las que pude leer un avance de su ¿progama? y las listas que han elaborado. Leerlas fue como leer un viejo edicto de destierro. Bien remunerado, eso sí. Que el desterrado (ese Alejo Vidal Cuadras) se sienta feliz de serlo.Hace pocos días leí un artícula en ABC en el que una periodista proponía al gobierno una restructuración del sistema financiero: "Dejemos que los bancos y las empresas débiles desaparezcan y ayudemos a los fuertes". Ley de vida. La ley Darwinista elevada a dogma. Dejemos que miles, si no millones, de hogares de pudran. Dar limosna siempre estuvo bien visto entre los poderosos.

  3. Mycroft junio 4, 2009 a 6:50 pm #

    Eso es, faltan inversiones amortizables, de envergadura, de auténtica transformación. Roosvelt construyó carreteras que conectaron la nación (luego apenas han tenido mantenimiento desde entonces).En El Levante hablaban de obra pública de "mover el mobiliario de sitio".Otra cosa es que El Levante se haya transformado tan lentamente en un diario de derechas que no me he dado ni cuenta casi. El nivel del debate es tal, patético, que un partido tan alejado de mi ideario como ERC ha supuesto una pequeña bocanada. Jonqueras no es que sea un estadista, pero no es un nacionalista a la arzalluz, sino que eleva el debate aportando seny.Aparte de la autodeterminación y toda la gaita, está diciendo unas cuantas verdades.¿Y Por qué en el debate a 5 se delega en los numeros 2 de las listas de PP y PSOE? ¿Qué clase de desprecio es ese?Yo es que sencillamente la campaña no veo por donde cogerla. Es Marxista, en el sentido de groucho.

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