Archivo | septiembre, 2009

Old Dirt Road: Retorno del podcast Club de los Pilotos suicidas

29 Sep


O de cómo el podcast es la excusa para juntarse tres amigos, y cómo han pasado infinidad de cosas desde el último capítulo (separación de Oasis, Muerte de M. Jackson, conciertos, festivales…)

La próxima vez a ver si meto presión y hablamos más de discos, y menos de todo lo demás…Aunque ha quedado bien, con Dark side of The Moon como disco clásico, más allá de un servidor gritando como un loco que el disco de Jarvis Cocker mola.

Capítulo Billie Jean Live Forever

Ay, que me quemo…

27 Sep


Interrumpo el repaso al 2008 musical para hacer sangre con una crítica destructiva…

Sidonie, El incendio

Cuando uno piensa que el nivel ya había bajado hasta límites sonrojantes, estos chicos consiguen devaluarse a una velocidad parecida a la del rublo en los 90.
Dicen estar hasta los huevos del sectarismo indie, que lo suyo es simplemente «crecer». Este falso dilema que contrapone comercial e indie, es una coartada muy conveniente para tapar la falta de calidad, el elevado nivel de simpleza y la poca exigencia en su concepto de lo que es o debería ser el pop comercial.
Un conjunto de chimpancés lobotomizados firmarían mejores textos. Sidonie tienen ahora dinero para una producción efectista (mezcla en Abbey road incluída) que oculte la nadería de su propuesta, una suerte de easy listening para radioformulas expresamente reñido con la inteligencia, el buen gusto, y, en general, con la música como forma de arte y no como glosario de tópicos sobre besos, flores, y demás costumbrismo pseudoemocional, mala imitación de poesía sentimentaloide.
Peor cuando muestran algo de ambición (el inicio de La Sombra, a lo Paint it black. Luego suena «por eso aquí/vienen vuestras sombras a vivir» «yo soy tu sombra en la pared/donde vayas tú te seguiré», entre otras lindezas que dejan a Mikel Erentxun a la altura de Rafael Alberti)
Algo nos pasará me suena al «Hago chás y aparezco a tu lado», pero tomando el nombre de los Kinks en vano.
Rimas como «es el día de la cita/te han traído margaritas» demuestran el auténtico desastre lírico, que sin duda se convertirá en éxito (el incendio ya es un «himno» para muchos).
«Lo mejor del sol/a puñados yo te lo doy» define Por tí, que suena al Sabina de «Y nos dieron las diez», pero con un nivel de vocabulario de 8º de EGB.
Sidonie hacen parecer a Gabinete Caligari, los Beatles (Al viento). A Loquillo (Viva el loco que inventó el amor) lo elevan a la altura de un Gene Vincent «que bonito es/esto del amor/que nos rompe y nos parte en dos».
La diferencia con Pereza es esencialmente que sidonie aún tienen infulas de autenticidad, cuando en realidad deberían dejar todo cinismo y abrazar su genérico producto.
En su entrevista con mondosonoro se llegan a comparar con los Love del Forever Changes, a propósito de «A la vera del mar». Vamos, igualitos. Hasta tal punto llega su delirio.

Single de la Semana: Bad Lieutenant

24 Sep


A uno le dan ganas de preguntar, si este nuevo proyecto de Bernard Summer suena igual (de bien) que Electronic (y que Monaco) qué cojones hacía Marr en el supergrupo. Para mi, que el último disco de New order me supo muy mal (me colaron un fake del grupo Elefant, y me moló más) esto es una delicia, un caramelo pop que augura cosas buenas en el horizonte.

Ahora, a esperar que Peter Hook se curre una respuesta mejor de lo que en su día fue Revenge.

What you doing with that stupid little girl?
Stop your fooling, don’t you know its gonna hurt?
When she leaves you, and you gave all you could give
You’ll be hurting for the one you should be with

How are you gonna deal with this?
How many times before you slip?
You made a wager with a kiss
Now you’re the new name on her lips
This is the real thing at your door
Big wave breaking on the shore
But are you gonna sink or swim?
Hold on tight, don’t fall in

Hey what you doing with that stupid little girl?
Stop your fooling, don’t you know its gonna hurt?
When she leaves you, and you gave all you could give,
You’ll be hurting for the one you should be with

Jesus save this heart of gold
Take the time to save a soul
Will he bend or will he crack?
Save this yearling from the pack
He’s not aware of anything
Sure as summer follows spring
Doesn’t know where he’s coming from
Reaching perfection takes too long

yeah yeah yeah yeah yeah yeah (repeat)

Hey what you doing, you’ve got so much to live for
The world is turning till it can’t turn anymore
This fire is burning, it will burn forever more
So whatcha doing with that stupid little girl?

Stop your fooling, don’t you know its gonna hurt?
When she leaves you, and you gave all you could give,
You’ll be hurting for the one you should be with

Benidópolis

24 Sep


«A un panal de rica miel, dos mil moscas acudieron, que por golosas murieron…»

Gran artículo explicativo de Civera hoy en el Levante…

Si el paradigma del politico conservador valenciano tradicionalmente era desconsolador (antiguos prohombres tipo Frabra con sus redes clientelares y sus conexiones con las cámaras de comercio, versus diletantes entrajados crecidos al albur de los PAIS y demás piraterías legalizadas) el socialismo poslermista daría para una película de Nanni Moretti, tal vez una versión posmoderno y cínica de su fragmetaria Palomebella rossa, entre el absurdo y el descontento de alguien comprometido con algo que no es, que nunca fue.

El mundo de dentro (orgánico) es una guerra permanente en la que los feudos son más importantes que las ideas, en que las posiciones de poder, son más tenidas en cuenta que las derrotas del proyecto global.

En un contexto tal, en el que los secretarios son víctimas propiciatorias de un entorno que creen comprender, pero que están lejos de poder dominar, una corte extraña de profesionales, señores feudales comarcales, que con el cuchillo entre los dientes emprenden abordajes, alianzas y demás pequeña politiquería orgánica, en que se promueve el ensimismamiento de los miembros del partido, observando al partido mismo como objeto de alarma, estudio o atención, es un contexto en el que la sociedad, la crisis, la realidad, e incluso el proyecto y la táctica electoral, son objetos secundarios.

A propósito de aquel congreso tan poco concluyente, me preguntaba hasta qué punto el nuevo secretario no estaba apresado por sus valedores y aliados coyunturales, hasta que punto era ruptura, proyecto propio, punto y aparte, hasta que punto no estaba calentandole la silla a algun(a) gerifalte de Madrid para una posterior conquista de la federación valenciana. Ahora, forzado a buscar apoyos de fuera (Blanco) en contra del llamado «pajinato», y con todos dentro esperando a que salga adelante o caiga en desgracia, sin mover un dedo, es alguien con una debilidad del aparato político tremenda. Y recordamos a Romero. Recordamos la etapa final de Pla.

El pequeño (diminuto) golpe a los campsistas, no será aprovechado por los pocos rivales que quedan en las comarcas del sur, esperando como los sebastianistas portugueses, el retorno del rey prometido (Zaplana) con una nostalgia artúrica de los tiempos en que política y negocio eran una misma cosa (hoy también, pero toca guardar las formas con los vientos que corren).

La pequeña política vuelve a triunfar. Avanzar a un supuesto enclave estratégico, a costa de comprometerse uno, y a los de tu propio partido. Pero qué más da, si la gran política sigue en un día de la marmota casi inquebrantable, con unos poniéndoles velas a San Obama, y proponiendo castillos en el aire de reconversiones fabulosas, y los otros, con una nula respuesta, culpando pero no proponiendo una alternativa, y buenas palabras acerca de presupuestos que pueden cumplirse sin impuestos, y de reformas estructurales que tienen nombre y apellidos (reforma laboral) y que nadie llama por su nombre.

Todas las pequeñas bajezas apenas cuentan, hasta que comienzan a contar, a envenenar no solo a los jugadores, sino al juego mismo, a descomponer un sistema. Benidópolis es solo un símbolo, una determinada sociedad, a escala local, un determinado sistema de funcionamiento, de asignación de recursos, de prevendas, genera su propia política, su propia dinámica (transfuguismo, división social).

Un sistema más grande también acaba siguiendo unas inercias que acaban volviéndolo rígido. Hace un año abogaba por una reforma que subrayase la corresponsabilidad, el cogobierno autonómico, las asambleas de Presidentes Autonómicos, los órganos federales que al estilo alemán cogestionen el conflicto, el senado territorial.

Hoy creo que el sistema esclerotizado, los actores participantes en el mismo, no dejarán la más mínima forma de adaptación, que simplemente no es una demanda social sanear la política y dotarnos de mejores órganos de gobierno, y que la constitución como pacto y como dogma intocable que representa la paz postransición, ahoga a la constitución como intrumento político.

Bienvenidos a la desintegración del nuevo sistema canovista…

Wonder Boys

21 Sep


Hannah Green: James lo sabrá todo sobre George Sanders.

James Leer: George Sanders?

Hannah Green: El señor Crabtree estaba contando cómo se suicidó George Sanders, pero no alcanza a recordar cómo fue.

James Leer: Pastillas. 25 de Abril, 1972, en una habitación de hotel de la Costa Brava.

Terry Crabtree: Muy considerado de tu parte.

Hannah Green: James es maravilloso. Conoce todos los suicidios de las películas. Adelante, James. Cuéntaselo.

James Leer: Hay muchos.

Hannah Green: Bueno, sólo unos pocos. Los más sonados.

James Leer: Pier Angeli, 1971 o 72, también pastillas. Donald «Red» Barry, se pegó un tiro en 1980. Charles Boyer, 1978, pildoras también. Charles Butterworth, 1946, creo. En un coche. Supuestamente, era un accidente, pero, ya sabes, estaba perturbado. Dorothy Dandridge, pildoras, 1965. Albert Dekker, 1968. Se ahorcó. Escribió su nota de suicidio con lápiz de labios, sobre su estómago. William Inge, monoxido de carbono, 1973. Carole Landis, pildoras otra vez. Olvidé cuándo. George Reeves, «Superman» en la Tele, se pegó un tiro. Jean Seberg, pildoras por supuesto, 1979. Everett Sloane – estaba bien – pildoras. Margaret Sullavan, pildoras. Lupe Velez, muchísimas pildoras. Gig Young, se pegó un tiro a si mismo y a su mujer, 1978. Hay muchos más.

Hannah Green: No había oído hablar ni de la mitad de ellos.

Terry Crabtree: Los has dicho en orden alfabético.

James Leer: Es sólo cómo funciona mi cabeza, supongo….

La Bestia nunca duerme

17 Sep

Hasta otra Patrick!

¡Qué sé yo si habrá luz y sombra o nada! Hasta aquí llego yo con mis palabras sublunares. El más allá precisa otras lenguas, con impensados sonidos y vocabularios. ¡Qué sé yo si me espera otro mundo, un mundo nuevo detrás de otro!

(Gonzalo Millán, El diario de morir)

Extrañas noticias desde otra dimensión

17 Sep


Una de las mejores canciones del irregular disco naranja de Blur se llamaba «Strange news from another star». Con Fringe de vuelta, debemos estar atentos a las extrañas noticias que sus emisiones catódicas nos deparan.

La serie comenzó a relentí, con episodios casi autoconclusivos de índole X-filesca, inspirados en una relectura biotecnológica de Charles Fort, con una estética fría, y unos personajes aún desdibujados (aún no se fraguaba la genial vis cómica de mad doctor de Walter)

Sin embargo, conforme los arcos argumentales fueron tomando forma, dirección, y convergiendo (Massive dinámics, bioterrorismo, premoniciones y profecías apocalípticas, experimentos descontrolados, multiverso y ciencia ficción cada vez más desbocada y atrevida) se fue poniendo de manifiesto que el principio, algo procedimental, era un señuelo, una presenatación algo tímida para no asustar al televidente medio (dueño y señor de los shares y las cancelaciones prematuras).

Fringe no es Lost, no llega a conformar una mitología propia, pero comparte modales, maneras, desafíos, claves. Estamos ante un comic de la pequeña pantalla, el tipo serie que debió llegar a ser Heroes y nunca fue, un apunte distópico de la paranoia moderna, una exploitation de los miedos, de los límites de la ciencia, de las normas del parque humano sloterdijkianas. Fringe es gran entretenimiento, y la pregunta es: ¿Y tras la sesion finale, con su tour de force…ahora qué?

50

13 Sep



De entre muchos aniversarios y efemérides, uno casi inadvertido, también fraguado un 11 de septiembre, alejado de explosiones, de distopías contemporáneas, de golpes de estado. 50 años de Ne me quitte pas de Brel.

Una canción sobre la que pesa un enorme malentendido, fomentado por la melancolía de la interpretación, y la musicalidad del idioma francés.
No se trata de una canción de amor, sino de humillación. No se canta a la pasión, sino a la derrota, no hay romanticismo, sino un brochazo cínico que retrata la degradación total del amor no correspondido.

En el libro de Clouzet sobre Brel, uno de esos libros heredados, que acompañaron la soledad paterna antes que la mía propia, Brel habla de aprender a estar solo, de aceptarse, de renunciar al malentendido. Por eso Ne me quitte pas es tan triste, porque habla de una imposibilidad, de una ilusión, de tiempo perdido en el espejismo de algo que creímos que fue, y que apenas existió.

Ne me quitte pas

Las reglas de Ray

8 Sep


1-No es lo que se gana, es el valor de lo que se gana.

2-No es apostar, es saber cuándo no debes.

3-No son los caballos, son los otros apostantes.

4-Los viejos caballos no juegan nuevas tretas.

5-Mira siempre las orejas, y mantén las tuyas alerta.

6-No apuestes nunca por debajo de tres contra uno.

7-No apuestes nunca más que el cinco por ciento de tus reservas, salvo unas cinco veces en la vida.

8-Puedes saltarte todas las reglas si eres un tipo con suerte.

(Last Orders, Graham Swift)

Last Orders

8 Sep


Se echa hacia atrás limpiándose la boca. Debería parecer menos él mismo, pero no es así, parece más él mismo que nunca. Es como si, al tener el cuerpo averiado, todo le hubiera asomado a la cara, y aunque ésta ha cambiado, aunque está toda hueca y la carne cuelga, el efecto es que deja traslucir mejor lo esencial, como si le hubieran encendido una lucecita dentro.
Digo:
-¿Para qué querías verme?-como si yo fuera un hombre muy ocupado y tuviera que irme enseguida. No quería preguntarlo así.
Me mira. Me mira directamente a la cara como si también buscara en ella un poco de luz, como si estuviera buscando su propia cara en la mía, y me traspasara como si yo estuviera hueco, como si estuviera vacío, y no tengo sus ojos, su voz, sus huesos, su manera de cerrar el pico y de mirarte directamente sin apenas un parpadeo.

(Last Orders, Graham Swift)