Mr Crowley, de Martin Booth, biografía

24 Ago


Ingredientes para una gran tragicomedia del absurdo:

Una infancia entre los internados más miserables e intolerantes del XIX y la familia más reaccionaria del protestantismo más fanático, acaudalada pero lunática que lo cebaron de imagenes del diablo y del infierno.

Poesía baudelariana, sodomia “a la Oscar Wilde”, rituales mágicos con prostitutas, acusaciones de satanismo, juicios por la propiedad intelectual de sectas rosacruces, drogas, sexo duro, viajes precarios por los lugares más inhóspitos de la India y China del XIX, miembro de honor de las camarillas de artistas adinerados del Paris de 1904-1905, y de sus burdeles, expediciones al Himalaya que acaban el peleas multitudinarias en los periódicos y acusaciones cruzadas de temeridad y negligencia, dilapidación de una fortuna personal equivalente a una docena de millones de euros de hoy, la invención de la moderna revista de ocultismo con The Equinox, su intento de reconvertirse en pintor pseudo expresionista en el Village, una campaña mediática brutal basada en acusaciones de sacrificios humanos, de ahí para arriba, como “el hombre más perverso del mundo”.

Una sucesión de mujeres y mediums caídas a sus pies a pesar del deterioro físico por su estilo de vida, un descenso a la experimentación de todas las drogas conocidas por el hombre que acabaría en la adicción a la heroína, una vida precaria en la indigencia en el autoexilio en USA trabajado para la prensa pro alemana de la I Guerra mundial y afirmando más tarde que lo que hacía era desinformar…Una probada, esta vez sí, vinculación al MI5 durante la II guerra mundial, a los que pasó información ocasionalmente y asesoró sobre la pasión nazi por el ocultismo, y quizás algo más (parece que Fleming sugirió que por afinidad, talento, y admiración, se entrevistara con un Hess que había sido engañado y capturado, para ver en que medida influía la creencia en el ocultismo en las decisiones de los nazis)

El paso de las logias antiguas del XIX a las sectas puras y duras del XX.

Una puesta en pie de una comuna pre-hippie en la Sicilia de entreguerras , con drogas a porrillo, y viviendo su mediana edad en un menage a trois regado de ocasionales picoteos aquí y allá, una comuna que solo la antipatía de Mussolini y la falta de capital además de la provervial capacidad del hombre a convertir a una gran cantidad de amigos en enemigos íntimos, resentidos por su trato, su vanidad, su ocasional sadismo, su prepotencia…

Rituales mágicos en las cumbres de volcanes mexicanos, seduciones y abandonos de ricas herederas, retiros budistas en Ceilán, sesiones con chaperos inhalando éter puro en Argelia, y sobre todo un sentido del humor y de la performance perpetua que adelanta a Dalí y a Monty Python, de Burroughs en lo narcótico, y cuyo pensamiento parte de las patrañas rosacruz-mágicas para ir alcanzando un lugar no muy alejado del terreno que W. Reich, Leary y Kinsey cristalizaron más tarde desde posiciones más respetables y que devino en la utopía-pesadilla hippie.

El desfalco que Ron Hubbard (si, ese Hubbard, Dianética, Cienciología) hizo a la rama americana de su orden pseudo religiosa (OTO) unos años después de su muerte…

Crowley le destrozó la vida a un buen puñado de novias, hijos bastardos, ex-mujeres, adeptos, amigos y socios capitalistas, amén de propagar un buen número de venéreas no mortales a una extraordinaria cantidad de personas de ambos sexos, pero a fé mía que es un material biografico hilarante y entretenido como pocos. Ha devenido en icono popular, protagonista de leyendas urbanas como la misa negra en Westminster encargada por Churchill para ganar la guerra (en realidad un chiste de la propaganda nazi) inspirando a músicos como Beatles, Led Zeppelin o Black sabbath, o siendo arquetipo de villanos como Le Chiffre en Casino Royal (se supone que Fleming le conoció) o el Dennis Hopper de Blue Velvet.

Algunos pasajes del libro:

El individuo:

Clifford Bax más tarde habló de él en sus memorias;… “Un hombre poderoso, con una mirada magnética en sus ojos negros. Vestía una chaqueta de terciopelo rojo, pantalones de seda que llegaban hasta la rodilla y calcetines de seda negra. Fumaba una colosal pipa de espuma de mar. Me llamo, dijo, Aleister Crowley. Soy poeta y mago. Jugábamos al ajedrez todas las noches y medirse con alguien en el tablero equivale a medir el voltaje de su intelecto.
Además era un experto patinador y alpinista, y en su conversación exhibía grandes conocimientos sobre literatura, ocultismo y los pueblos orientales.”

La magia abiertamente Kitsch, ritual, pagana y esteticista de Crowley:

…Crowley estaba convencido de que (Mathers) estaba usando los demonios de Abramelín contra él. Este ataque se manifestó en la muerte de varios de los perros de Crowley y en las frecuentes enfermedades de sus sirvientes. Recurriendo a Blecebú y sus 49 ayudantes, Crowley lanzó un cotraataque, con la ayuda de Nimorup (un enano feo), Nominion (un espíritu semejante a una medusa), y Holastri (un enorme insecto rosado), junto con otras fuerzas ocultas. Además un obrero que instalaba el sistema de calefacción se volvió loco y agredió a Rose. Crowley también vió en ello la mano de Mathers. Corrió en ayuda de Rose y ensartó al hombre con su arpón de pescar salmones…

Su sentido del humor:

…Crowley seguía dedicándose a gastar bromas y travesuras a sus invitados. Hizo levantar un letrero en un campo debajo de Bloeskine que rezaba “Camino de Kooloomooloomavlock (no muerde)”. al parecer este animal (que era invisible) atemorizaba las tierras de Foyers, donde ya existía, desde hacía tiempo, el mito del monstruo del lago Ness.
También instaló señales que decían “Cuidado con el Ictiosaurio” y “Los Dinoterios han salido hoy”.

El verano de 1919 distribuyó un pasquín. Se titulaba Juerga de la Bencina. En el estilo de las fiestas del hachís de los 60, Crowley estaba invitando a colocarse con gasolina. Para lograr el subidón sus instrucciones eran “comprad un bidón corriente de bencina, tomad un cuentagotas, conseguid cápsulas, verted 20 gotas en cada cápsula y tomadla como si fuese una píldora.”

Su descubrimiento de la magia sexual, voraz y de naturaleza bisexual:

…Fue sin duda un extraño acoplamiento homosexual. Bajo el sol de justicia del desierto argelino, Crowley con su calva y su cuerpo que iba para obeso desde que había dejado el montañismo, montado por un hombre que parecía un demonio travieso. Este acto sexual le dió una nueva dirección a la vida de Crowley. Hasta ese momento el sexo y el ocultismo estaban separados de su conciencia…Lo que para el científico moderno es el conocimiento de la acción de las endorfinas, para Crowley y sus compañeros ocultistas era la experiencia espiritual de éxtasis.

El empresario:

Con el fin de complementar sus ingresos, Crowley imaginó varios planes para reunir dinero. Uno era abrir un restaurante de magia negra, pero se quedó en nada. Habría sido el primer restarante temático del mundo.

Fabricó píldoras de Elixir de Vida, supuestamente con su propio semen.

Algunas de sus amistades:

En realidad Fuller (un amigo y adepto que rompió con él tras dejar Crowley en la estacada a un amigo común en un juicio por libelo contra la prensa sensacionalista que los machacaba a todos) siguió su carrera hasta convertirse en general de División de los Royal Tank Corps y autor de varios libros importantes de la historia militar. Fue un brillante estatega y fue quién formuló las tácticas ofensivas para las batallas con tanques, usadas con éxito devastador en la victoria de Cambray de 1917. Más tarde el ejército británico dejó caer en el olvido sus ideas tácticas, pero el ejército alemán aprendió de ellas: fue el arquitecto de lo que luego se conoció como Blitzkrieg…
Irónicamente acabaría militando con los fascistas ingleses de Mosley…

…Mathers era raro. El poeta W. Yeats que era un acólito de la Aurora Dorada lo consideraba un lunático y un truhán a partes iguales. estaba en lo cierto. Fascinado con el resurgir del arte y la religión celtas, y por alguna razón, ferviente jacobita, afirmaba sin prueba alguna que era el conde McGregor de Glenatrae… se vestía con el traje tradicional de las Highlands, bailaba la danza de las espadas, llevaba puñales escondidos en los calcetines y gastaba una escarcela. Que este hijo de un oficinista nunca hubiese pisado Escocia hasta una fecha tan tardía como 1897 no parecía incomodarle en lo más mínimo…

Theodor Reuss era una persona enigmática. De origen anglo alemán, pretendía ser marxista y fue miembro de la Liga Socialista de Inglaterra hasta 1884 cuando se le expulsó. De hecho era un oficial de los servicios secretos alemanes empleado para espiar a la familia de Karl Marx.

Las drogas:

La “investigación” de Crowley sobre las drogas, que documentó, pero de la cual muchas notas sobre su experiencia en los USA se han perdido, con toda probabilidad es la más exhaustiva que se ha hecho hasta la década de los 60, y no se limitaba a experimentos con su propia persona. conducía ensayos con o sobre otras personas que lo situan por lo menos en pie de igualdad con Huxley, como escritor y observador del papel de las drogas en la experiencia visionaria.

El sexo:

Crowley sostenía que había estudiado la sexualidad con 80 o 90 nacionalidades de mujeres… “el conocimiento sexual debía fundarse en general con la realización del coito con, al menos mil mujeres…”

El misterio de su vida amorosa en la edad madura subsiste. Pese a que ya no era atractivo, pese a su misoginia, sus excentricidades sexuales, su pasión por el sexo anal, sus relaciones con prostitutas, su homosexualidad, su pobreza y su mal estado físico (que a veces incluía enfermedades venéreas resultado de sus actividades sexuales), Crowley todavía atraía a las mujeres en tropel. Vivían con él, le mimaban, se le ofrecían, tenían sus hijos, se dejaban sodomizar, le socorrían y le daban dinero. De todas formas compartían ciertos rasgos: solían ser mujeres de vidas azarosas o del mundillo bohemio o artístico en cuyos márgenes él llevaba su existencia. A menudo eran mujeres que buscaban “algo más en sus vidas” aparte de una existencia mundana, proclives a caer por tanto bajo su influencia.
También tenía carisma, no en vano había escalado el Himalaya y dado la vuelta al mundo…

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Una respuesta to “Mr Crowley, de Martin Booth, biografía”

  1. alex agosto 29, 2010 a 8:32 am #

    Siempre tuve a Crowley como un charlatán interesante. Un jugador de ventaja que tenía claras las reglas del juego en un mundo de novatos. He leído el posteo con fascinación. Trataré de hacerme con esa biografía.

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