Community

3 Oct





Community es mi serie de humor preferida hoy por hoy. La premisa es sencilla, y da mucho juego. La devaluada universidad pública estadounidense, y su mala fama, con el catálogo de perdedores correspondientes como protagonistas.

Cierto, daba para una serie con más mal rollo, y mala baba, pero aún a pesar del tono amable y del humor relativamente blanco, aún con los puntuales puntos de fuga de personajes incorrectos y juegos con los arquetipos y clichés, es una de las mejores comedias americanas del momento.

Community en ocasiones es hilarante, siempre inteligente, no demasiado belicosa, pero consciente de sus propios códigos: El personaje de Abed (un enfermo de la cultura pop y televisiva) le da una metarreferencialidad sorprendente; Habla de tensiones sexuales no resueltas o cancelaciones, de códigos no escritos de las sitcoms, o transforma la vida de sus compañeros en su propia ficción.

Las referencias cinéfilas y/o culturales no andan a la zaga: de Goodfellas a El Padrino, de John Woo a Happy DaysEl indomable Wil hunting, o El señor de los Anillos.

Los personajes, dentro de sus nichos estereotipados, son humanos, respiran, y se exponen al ridículo más espantoso en ocasiones (ligero toque Gervais). Las actuaciones son excelentes, incluso en el caso de Chase (increíble reivindicación), la química entre ellos sorprendente.

Jeff Winkler (ex abogado inhabilitado por falsificar un título de derecho por Colombia como si lo fuese por Columbia) como improbable líder de naturaleza individualista y mezquina, pero de buen fondo, parece una traslación de las experiencias universitarias del propio creador de la serie.

Pero la estrella es Alison Brie (suspiros). Brilla en cada intervención como la inocente, neurótica e insegura Annie. Su personaje es un regalo, y ella responde. Sólo por Alison Brie, valdría la pena. Si al final sumamos guiones notables, episodios redondos (como el del paintball), secundarios legendarios (el señor Chang), obtenemos una serie muy por encima de las comedias que acaparan miradas (¿alguien entiende el triunfo de la increíblemente sosa Big Bang Theory?).

El hecho de ser capaces de jugar con sus propios clichés (el viejo racista y homófobo, los estudiantes negros, la feminista vegetariana, el abogado amoral, el freak cinéfilo, etc, etc) y utilizarlos como material para jugar con los espectadores, explica, junta a la química del reparto, parte de la complicidad que generan esos estudiantes que acaban siendo tus propios compañeros.

¿El único pero?

A mi me gusta más la mala uva, las cargas de profunidad, algo que solo se consigue cuando los personajes más extremos se ponen políticamente incorrectos. Aún así, una serie más inteligente que las pocas tentativas precedentes de humor de college en la tv, quizás con la honrosa excepción del Undeclared de Apatow.

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