Wag the Dog

9 Nov



Una de las menos brillantes canciones de La habitación roja se lamó «Tened piedad del ex presidente».

En la película Wag the Dog, el productor de cine monta una distracción que aleja los focos de los problemas y escándalos, llegando a montar una guerra baudrillariana. Un simulacro.

Yo cuando oigo a un expresidente, pienso que se ha perdido una buena ocasión para callar. Y tirria me da oir a un González tan «tercera vía» blairiana a la Giddens, que viste de responsabilidad y realpolitik el puro crimen, el cinismo, el gatopardismo de la democracia, o las traiciones «necesarias» con aroma casi pútrido hoy en día todavía.

Pienso que ante los torpes intentos del presidente Rodríguez de marcar la agenda mediática y definir los marcos que diría Lakoff (ese lingüísta que ha convertido la estrategia política en una bricomanía para necios y cínicos) con temas como los apellidos, o como sin ir más lejos la tan cacareada, mediática, inoperante y muy inane crisis de gobierno (tal vez me extienda en eso, otro tema de traca) González se ha puesto el mono de faena y a base de insinuación, What if, tentaciones indemostrables y Whisful thinking totalmente inofensivo e intelectualmente inútil, pero vistoso y polémico de forma hábil, as usual en el encantador (encantado por si mismo diría) ha hecho el fuego de cobertura.

Otro capítulo distinto es el de los globos sonda sobre el trágala a las clases trabajadoras…

Las frases como las dichas acerca de ligar los salarios a la productividad, perpretadas unos días antes en la estela del «trabajar más, cobrar menos» de Díaz «negrero» Ferran, entran ya directamente en el terreno de la boutade al estilo «déjame que beba vino tranquilamente» de Aznar.

Este caso doblemente grave porque este país SI tiene un problema de productividad. Pero que uno de los senadores con índice de absentismo más grande (y ya es grave la cosa), que tan sólo conserva el escaño y el prestigio como pago a los servicios prestados y como prevenda de prejubilado, cuya productividad es nula, cuya aportación ideológica, tecnocrática, áulica o consultiva es cero, nos hable de imponer un sistema difuso, vago, y convenientemente improvisado en que un obrero de la construcción acaba pagando por los errores de los directivos irresponsables de su corporación, las indemnizaciones de los banqueros que prestaron dinero a su empresa, o los desafueros de un sector público que no paga sus facturas a sus proveedores y licitantes (en fin, elementos que no se pueden desligar del resultado de la empresa, y en las que no puede influir con su esfuerzo), que este hombre predique pero no dé trigo, tiene delito.

Entre el Papa, Mister X, los apellidos, los nuevos viejos ministros, la cortina de humo ha dejado una espesa niebla. Y la casa sin barrer y yo con estos pelos, y al final del cuento, de la productividad nadie se acordó.

3 respuestas hasta “Wag the Dog”

  1. Paolo2000 noviembre 10, 2010 a 8:54 am #

    La verdad es que lo de González no se acaba de entender pero lo desarrollo en mi blog para no emborronar el suyo…De acuerdo con usted sobre lo de ZP y Lakoff aunque con la salvedad de que sinceramente creo que Lakoff pese a ese elemento naif de "Elige tu propio relato" tiene sus aciertos…Del resto de personajes que menciona prefiero no opinar…PS: Por cierto le manda saludos Kiko Libertino, que a ver cuando nos vemos en algun conciertaco

  2. Ibán noviembre 12, 2010 a 8:42 am #

    Pero es que lo de disfrazar al crimen de realpolitic es el pan de cada día(cuanto tiempo sin leerle, Sr. Mycroft)

  3. Alex noviembre 13, 2010 a 4:42 pm #

    La entrevista de Millás a González comenzó siendo un amable intercambio de parabienes para terminar en un nada sutil ejercicio de cinismo por parte del expresidente. Al margen de la rajada que libera de toda duda sobre quién es el señor X (si es que alguien las mantenía) y de su conversión al neoliberalismo en nombre de su faceta como autoproclamado estadista, lo más demencial es su afirmación de que carece de dinero para construirse una casa. Los últimos años de González están marcados por el resentimiento hacia aquellos que refundaron el partido socialista tratando de eliminar cualquier vestigio "felipista" (todo para terminar con Rubalcaba como presidente de facto) y por sus ansias reivindicativas sobre su papel en el levantamiento del país. Al final, y sabiendo que todo el asunto seguramente tiene mayor calado, pienso que lo único que persigue es que los focos se vuelvan a posar sobre él. ¿Cómo era aquello de que los futbolistas nunca saben retirarse a tiempo?…

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