Archivo | marzo, 2012

Poema de los Muñecos

26 Mar

Los muñecos predilectos

conocen el dolor

de las despedidas de los niños.

Enterrados en el ático en una vieja cuna

se mueren para siempre.

Ya no quedan caramelos

y los pantalones largos

se nos llevan a otra parte;

en las manos de ese niño

va creciendo el vello.

Lápices mordidos, grapas

calderilla en los bolsillos…,

¿dónde están?

El cuerpo de ese niño se ha estirado,

y es tan largo como la Tierra.

Todo el mundo

le anda por encima;

algunos van en silla de ruedas,

y es un largo y loco y envidioso viaje.

Refrescos, pan de higo

nos saldrán a todos por la boca.

(Gregory Corso)

18 Mar

Magnífico!

 por Paco López Barrio

A mis amigos de fuera suele extrañarles que, al llegar estas fechas, haga las maletas y me marche lo más lejos posible de Valencia. Cada vez somos más los que nos exiliamos durante unos días. La patronal de las agencias de viaje puede dar fe. Reconozco que es una situación paradójica: el clima es benigno, las calles llanas, todo está lo suficientemente cerca para ir paseando y – pese al empeño puesto en ello por el urbanismo franquista y postfranquista- sigue siendo una ciudad bella. Y además estamos en fiestas.

Pues aún así, yo me marcho. Cuando has visto la misma fiesta más de 50 veces la cosa pierde mucha de su gracia. Ya sólo ves su parte molesta, que aumenta cada año. Yo añoro aquella ciudad íntima de mi niñez y aquellas fallas modestas. Pero no voy a hablar aquí del crecimiento insostenible y caótico…

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Algunos grandes discos de 2011 1ª Parte

17 Mar

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Con dos meses y medio de retraso, con cierta pereza y muchos reparos a hacer un ranking, viene un repaso musical del año pasado.

El gran vencedor, el rey indiscutible del año, Miles Kane, que no sólo me seduce en su maravilloso largo sino también en corto. A destacar sus EPs y singles, desde el come closer EP hasta la más humilde versión de cara b de single. Un genio, repleto de clasicismo, de ideas, de melodías, de elegancia, de clase. En teoría volverá a formar tándem en Last Shadow Puppets con su amigo de Arctic Monkeys en breve. Que gran noticia. Como el nuevo EP que tiene en el horno cuya canción insignia os presento!

The Music se despiden a lo grande con un single, Ghost Hands, que es la canción de baile del año. Quizás sea el único fan de estos madchesterianos heavyelectrónicos, hijos tanto de Led Zeppelin como de Chemical Brothers…O quizá no.

Kasabian, en un disco que ha decepcionado a muchos, me ha atrapado. Electrónica inteligente, para un grupo llena estadios que venía de un disco de singles rotundos, y que han preferido hacer un melting pot que funciona: singles populistas y cañeros, psicodelia cósmica, y sutil pop electrónico, un crisol que me recuerda a los mejunjes de unos Stranglers.

El Camino ha sido la consagración de unos Black Keys apabullantes, soul-blues-rock de carretera, sucio y vibrante, hermoso y terrible, sobran las palabras para un grupo que no ha parado de ir a más y que además tiene uno de los artworks de conciertos más bonitos que he visto.

Hablábamos del compinche de Last Shadow Puppets, Kane. Alex Turner es la otra mitad y su banda sonora para la morrocotuda Submarine es pura belleza y sensibilidad. Tanta, que rescata una de las canciones para el disco de la banda madre. Y aún así, me quedo con éste.

The Indelicates y su ópera rock conceptual sobre David Koresh, los davidianos, el tiroteao de Waco, granadas, consignas, sectas destructivas… con las mejores letras, las mejores ideas, el mejor sentido del humor, la finura, la adaptación al ambiente western, una delicia.

La resurrección de los Vines, con su garage-pop evanescente, furioso y onírico a un tiempo, de melodías pegajosas y voces morosas, arrastradas, perezosas y cargadas de fuerza a la vez. Craig, qué bueno verte de vuelta, con ese clip a lo Scott Pilgrim, en gran forma de nuevo.

Beady Eye y su ya clásico disco, Mismo equipo, diferente velocidad: Liam consigue captar la energía positiva de los ex Oasis, la rabieta de la gira, la dinámica del que quere demostrar algo, y logra el sonido sixtie que su hermano no puede o no quiere facturar, logra versos trepidantes en Four Letter Words, o joyas a lo kinks  o Rolling Stones (world outside my room, a bullet in a bubble, caras b tremendas) Lástima que las letras, salvo excepciones, sean bastante parvularias.

The Whip recogen el guante de The Music y fabrican un disco de baile con tecno-pop ochentero digno de unos New Order, absolutamente arrebatador. Wired Together es una obra maestra de las pistas de baile, pero más allá de ellas también funciona.

Quemar la Falla

15 Mar

En los pueblos del vetusto Reino de Valencia (Aka “El Levante Feliz”) los calendarios de festejos son demenciales, existe un rosario de festividades, jaranas, bailes, danzas, procesiones, hogueras, y domingos de ramos.

Antes que del carácter de las gentes y de sus ganas de divertimentos,  este hecho nos habla de la secular prevención de las autoridades hacia un pueblo criticón y amante de la gresca. Ese calendario es la medicina a los impulsos anarcoides, libertarios, caóticos e imprevisibles de los ciudadanos, cuya secular fama de meninfotisme tiene su parte de verdad, y su parte de leyenda (algo de la tozudez aragonesa heredamos con la conquista, si bien lo mejor de nosotros viene de los moriscos. El romanticismo y la imprevisibilidad hacen del valenciano un pueblo caótico, berlanguiano)

Las fallas no pueden ser menos. Observo con terror como algún columnista libereconómico, da en el clavo, para luego errar el tiro completamente: Relacionando las protestas y las fiestas. Para él, las protestas son un simulacro de las fiestas, una impaciencia propia de este pueblo “jaranero”. En realidad, son las fallas el simulacro, lo impostado con forma de tradición, son un simulacro de revolución, que cumple la función catárquica necesaria para mantener el statu quo.

Cabría aquí hablar de cómo se encauzan las energías libidinales u orgónicas de la masa, y releer a Freud, a Reich, a Canetti.

La bilis y la frustración se alivia en las gentes al quemar simbólicamente a sus dirigentes, a sus líderes de opinión, el fuego purifica, la masa emula la batalla con la pólvora, y el linchamiento con las tumultuosas aglomeraciones. Si no existieran las fallas, el President Fabra debiera inventarlas, a pesar de que se diga aquello de que son críticas, por los chascarrillos, o la guiñolización: Críticas fueron mientras pertenecieron al vulgo, pero muy pronto se acabó la crítica,  comenzó el dirigismo, la subvención, los juegos, los concursos, y las ferias taurinas, y ahora vemos denodados esfuerzos por criminalizar a los críticos, negándole el contenido político, y erigiéndose  ellos en sumos sacerdotes de la traditio: no toques su fiesta, no la hagas algo vivo, ellos interpretan la historia, la costumbre, el significado, los usos…

De ellos es la fiesta, y lo es como red clientelar, como extraña metástasis paramilitar de la oficialidad valenciana: Los falleros obtienen patente de corso. Cortan las calles. Las ambulancias se colapsan. La gente muere. Los falleros prevalecen. Tener poder, un cierto poder,  sentirse importante desde su habitual impotencia, unos días al año, relacionarse con la oficialidad, con la burguesía, con los donantes “desinteresados”, a la falla, con los Armiñanas y Barrachinas, todo ello ata nudos inextinguibles.

Hablan entonces de politización de las iniciativas como “intifallas”, echándoles en cara su partidismo, desde el partidismo de tener la razón, si no histórica, al menos festiva, de su parte; todo ello cuando lo cierto es que desde que el régimen franquista se apropió de las fiestas (¿De dónde creen que sale la Junta Central Fallera?), no ha habido cosa más política, más engañosamente neutral, transmitiendo identidad (e identificación) mediante una cierta forma de entender lo que es ser valenciano, con armas de regionalismo y folclorismo, para mezclar un proyecto de comunidad, con un proyecto de partido.

Como apunta Zizek, la ideología funciona cuando es invisible.

Ahora, justamente, el peligro para las protestas son las fallas, son los botellones subvencionados, son las multitudes de observadores, que miran pero no ven, son las distracciones, son las fiestas, y el hecho de poder parecer sabotedores de las mismas.

Lejos queda la propuesta de Els Pavesos, de desarmar esa inercia desde dentro del folk, subvertido desde una visión Kitsch e irónica, pero cercana y popular, de la tradición. Todo sea dicho, la “intelligentsia” d’esquerres, nacionalista, universitaria, fusteriana, “moderna”, siempre renunció a mancharse y a mezclarse con los asuntos del vulgo.

Mi padre estudió en el Luis Vives. Hoy, el instituto es un símbolo negativo, un síntoma de algo que anda mal. Pero ya los turistas han suplantado a los estudiantes en esas calles de policías nerviosos. Recordad la protesta después de la catarsis de quemar a los ninots, porque los ninots no son los culpables, sino que lo son los hombres. Recordadlo. No queméis la falla. No os dejéis seducir por el fuego, por la pólvora, por el simulacro.


76

15 Mar

Ibánez cumple años. En esto del cómic nacional, Ibáñez emerge como una presencia insoslayable, omnipresente. Estajanovista total, tal vez su mayor defecto, el de no comprender que a veces menos es más, se trata de una fuerza natural. Para mi generación, su humor blanco no impedía que compartieramos este legado con nuestros padres: Nunca fuimos del todo inocentes, o no lo suficiente para Ibáñez en todo caso, pero su léxico demodé, su estilo old fashioned de humor, era como el slpastik: resistía la dura prueba del tiempo.

La España de entonces, de mi infancia, aspiraba a pasar de lo premoderno a lo posmoderno, sin transitar apenas por la modernidad. Ibánez, a los niños de entonces, nos regaló un album sobre Barcelona 92, con mucho más poso del que pudiera parecer: frente a la oficialidad moderna, la España de Ibáñez se asemejaba más a la real, que el relato contruido. El dibujante rascaba, y bajo el brillos, salía la mugre. Una nación de pillerías, corruptelas, negligencias, improductividad y chapuzas, una nación con una mano de pintura acrílica tapando los vetustos muros de las tascas, con lazarillos de tormes vestidos de armani. Poco a poco, la blancura algo cruel (el slpastik siempre es inocente y violento, como imaginado por un niño grande) ha dado paso, pese a la natural bonhomía y afabilidad de Paco, a un tinte más sabio. Lejos queda, tal vez, aquel album olímpico, o sus mejores obras, y yo sigo pensando que artistas con menos volúmen de producción han cuidado más la calidad media (Jan) pero Ibañez es un monstruo.

Y ahí va nuestro homenaje.

Boom!!!

11 Mar

Del fuego abrasador de las pruebas nucleares en el atoló de aquel archipiélago imposible, mecido por las profundas aguas internetiles, surge una nueva micronesia remozada, renovada, estilizada, y con fuerzas renovadas.

Como decían Pulp, Algo cambió!