Algunos grandes discos de 2011 1ª Parte

17 Mar

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Con dos meses y medio de retraso, con cierta pereza y muchos reparos a hacer un ranking, viene un repaso musical del año pasado.

El gran vencedor, el rey indiscutible del año, Miles Kane, que no sólo me seduce en su maravilloso largo sino también en corto. A destacar sus EPs y singles, desde el come closer EP hasta la más humilde versión de cara b de single. Un genio, repleto de clasicismo, de ideas, de melodías, de elegancia, de clase. En teoría volverá a formar tándem en Last Shadow Puppets con su amigo de Arctic Monkeys en breve. Que gran noticia. Como el nuevo EP que tiene en el horno cuya canción insignia os presento!

The Music se despiden a lo grande con un single, Ghost Hands, que es la canción de baile del año. Quizás sea el único fan de estos madchesterianos heavyelectrónicos, hijos tanto de Led Zeppelin como de Chemical Brothers…O quizá no.

Kasabian, en un disco que ha decepcionado a muchos, me ha atrapado. Electrónica inteligente, para un grupo llena estadios que venía de un disco de singles rotundos, y que han preferido hacer un melting pot que funciona: singles populistas y cañeros, psicodelia cósmica, y sutil pop electrónico, un crisol que me recuerda a los mejunjes de unos Stranglers.

El Camino ha sido la consagración de unos Black Keys apabullantes, soul-blues-rock de carretera, sucio y vibrante, hermoso y terrible, sobran las palabras para un grupo que no ha parado de ir a más y que además tiene uno de los artworks de conciertos más bonitos que he visto.

Hablábamos del compinche de Last Shadow Puppets, Kane. Alex Turner es la otra mitad y su banda sonora para la morrocotuda Submarine es pura belleza y sensibilidad. Tanta, que rescata una de las canciones para el disco de la banda madre. Y aún así, me quedo con éste.

The Indelicates y su ópera rock conceptual sobre David Koresh, los davidianos, el tiroteao de Waco, granadas, consignas, sectas destructivas… con las mejores letras, las mejores ideas, el mejor sentido del humor, la finura, la adaptación al ambiente western, una delicia.

La resurrección de los Vines, con su garage-pop evanescente, furioso y onírico a un tiempo, de melodías pegajosas y voces morosas, arrastradas, perezosas y cargadas de fuerza a la vez. Craig, qué bueno verte de vuelta, con ese clip a lo Scott Pilgrim, en gran forma de nuevo.

Beady Eye y su ya clásico disco, Mismo equipo, diferente velocidad: Liam consigue captar la energía positiva de los ex Oasis, la rabieta de la gira, la dinámica del que quere demostrar algo, y logra el sonido sixtie que su hermano no puede o no quiere facturar, logra versos trepidantes en Four Letter Words, o joyas a lo kinks  o Rolling Stones (world outside my room, a bullet in a bubble, caras b tremendas) Lástima que las letras, salvo excepciones, sean bastante parvularias.

The Whip recogen el guante de The Music y fabrican un disco de baile con tecno-pop ochentero digno de unos New Order, absolutamente arrebatador. Wired Together es una obra maestra de las pistas de baile, pero más allá de ellas también funciona.

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