Estado de alerta

1 Dic

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Llevo dos semanas escribiendo casi únicamente sobre seguridad, Bélgica, yihadismo.

Se pueden reconocer varios estadios: secretismo, histeria, negación de responsabilidad con incómodos intercambios Francia-Bélgica, y ahora, cierto triunfalismo patriotero.

Seguramente el Lockdown belga aportó muy poco a las pesquisas policiales, dañó económicamente al país, propició el temor, la psicosis, la histeria colectiva, estigmatizó barrios enteros, desató un desaforado sensacionalismo que ya venía fuerte… para dar una falsa sensación de control, que no seguridad.

No sabremos los datos de inteligencia que manejan, si evitaron algo, contra la firme y decidida voluntad de morir matando. Si sabemos que tras calentarse la boca con la facilidad de ventas de armas, resulta que los equipamientos de los terroristas procedían de Alemania.

Contemplo perplejo la total naturalidad con que se vive en un estado de sitio, la completa naturalidad con que se envuelven en la lógica de la guerra de venganza, en la cicatera posición de Europa, cerrando en Valeta (con estados africanos) y Turquía (cuyas actuaciones infames en la guerra y en política interna conocemos) tratos por valor de miles de millones de euros para deslocalizar el problema de refugiados, tras una marcha atrás de Merkel, y unas reacciones de Valls y Suecia que rozan el racismo y la apología del exterminio de un Orban.

Me remito a combatir esta triste Europa de los parques de refugiados, los militares en las calles, la violencia y pobreza, la represión de las protestas, tan parecia a Hijos de los Hombres.

La combato con el humor de los terroristas ineptos de Four Lions.

La combato con la actualidad que conserva un grupo que a mi me encanta, que para mi fueron relevantes en la década pasada, aunque sea el único que conozco que lo piense.

Radio 4 serían revivalistas del punk, post punk, etc, y lo poco originales que se quiera. Pero además de ser mejores que muchos que vinieron después en el revival, se comprometieron y aportaron una visión lúcida de la América traumada post 11-s y de una sociedad dispuesta a seguir la bandera en pos de una explicación fácil a una situación compleja, de una solución confortable de renuncia a la libertad a cambio de sentir una seguridad que no es tal, de un estado de alerta permanente, de la excepción hecha norma, de los chicos desplegados en Afganistan e Irak, luchando contra fantasmas, y perdiendo la lucha.

Quiero acordarme de este grupo porque no sólo hicieron música de gran calidad. Hicieron música necesaria.

Hear the sirens
Everything has suddenly changed
Can’t feel normal
Everyone is looking so strange
Alarmists all around you
See ‘em all over the news
There’s reason to be uncertain
There’s reason to see the end
They got you holding on
Holdin on again
They need you feel uncertain
You’re their means to a distinct end
They got you holdin’ on
Its a state of alert again
Monday Morning
You’re off to work in the rain
Power failure now
You want to, you got to, you want to get off this train

Como en su canción, uno no puede sentir normalidad, uno escucha sirenas, algo ha cambiado en el ambiente, en las noticias, es la incerteza, y camino al trabajo, uno saltaría del tren en pleno ataque de pánico.

Y mientras tanto, enterramos nuestros valores en el fango.

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