La sorpresa fue que fuera una sorpresa

20 Nov

steelcity

“He dedicado gran parte de este libro a enumerar las formas que tienen los votantes de Kansas de elegir políticas autodestructivas, pero también me parece igual de evidente que los progresistas tienen gran culpa del fenómeno del contragolpe. Es posible que los progresistas no sean los monstruos conspiradores  todopoderosos que describen los conservadores, pero sus errores son pese a todo obvios.

En algún momento de las cuatro últimas décadas, la ideología progresista dejó de ser relevante para grandes grupos de sus bases tradicionales, y se puede afirmar ciertamente que han perdido lugares como Shawanee y Wichita con la misma certeza con la que podemos señalar que el conservadurismo los ganó.

Esto se debe en parte, en mi opinión, a la reacción más o menos oficial del Partido Demócrata a su creciente fracaso. El Consejo de Liderazgo Demócrata (DLC), la organización que produjo líderes como Bill Clinton, Gore, Liebermann o MacAuliffe, lleva mucho tiempo presionando al partido para que se olvide de los votantes de clases trabajadores y se centren en los grupos de profesiones liberales, más ricos y progresistas en cuestiones sociales. Los grandes intereses a que DLC quiere cortejar a toda costa son los grandes grupos empresariales, capaces de generar contribuciones a las campañas que superan con mucho a los fondos que recauden las organizaciones de trabajadores.

La forma de obtener los votos-y lo que es más importante-el dinero de estas codiciadas bases, según estos “nuevos demócratas”, es mantenerse inamovibles en temas como por ejemplo el derecho al aborto al tiempo que se hacen interminables concesiones en cuestiones económicas, prestaciones sociales, el NAFTA, la seguridad social, la legislación laboral, la privatización, desregulación y demás.

Estos demócratas descartan de manera explícita lo que denominan con desprecio la “guerra de clases”, y se esfuerzan en sintonizar con los intereses empresariales. Al igual que los conservadores, quitan la economía del menú. En cuanto a los votantes de clase trabajadora que hasta ahora eran el eje del partido, el DLC parte de tener la idea de que no tendrán ningún otro partido al que recurrir; los demócratas siempre serán ligeramente mejores en temas económicos que los republicanos. Además ¿qué político en este país enamorado del concepto de éxito quiere ser la voz de la gente pobre? ¿Qué dinero se saca de eso? ”

“Lo lógico sería que la gente de Wichita, Shawnee y Garden City acudiera en tropel al partido de Roosevelt, en lugar de abandonarlo. Pero en términos culturales, esa opción no está ya a su alcance. Los demócratas ya no conectan con la gente que está en el extremo perdedor de un sistema de libre mercado que cada día es más brutal y arrogante”.

“Vivimos en un entorno en que los republicanos hablan sobre las clases constantemente-interpretándola a su manera, claro está-mientras los demócratas tienen miedo a sacar el tema”.

“Y este movimiento conecta con la gente que está en el nivel más bajo de la sociedad, se dirige a ella diariamente. Desde la izquierda no oyen nada, pero de los ultraconservadores les llegan explicaciones de todo. Mejor aún, les llega un plan de acción…”

¿Qué pasa con Kansas? Cómo los ultraconservadores conquistaron el corazón de Estados Unidos. Thomas Frank. 2008

¿Por qué millones de trabajadores americanos votan a Trump? T. Frank

 

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