La última revolución

26 Abr

7f5a7ee18b98a8811d54a6047ca915a7POEMARMA

Que el poema tenga ruedas motores palancas
que sea máquina espectáculo cine
Que le diga a la estatua: sal del camino que atrancas.
Que sea un autobús en forma de poema.

Que el poema cante en lo alto de las chimeneas
que se levante y haga el pino en cada plaza
que diga quién soy yo y quién eres tú
que no sea sólo uno más que pasa.

Que el poema exprese lo esencial de su tema
y sea apenas un teorema con dos brazos.
Que el poema invente una nueva estratagema
para escapar de quien sigue sus pasos.

Que el poema corra salte brinque
que sea pulga y le haga cosquillas al burgués
que el poema se vista subversivo con vaquero azul
y vaya a explicar en una pared algunos porqués.

Que el poema se meta en los anuncios de las ciudades
que sea flecha señalización radar
que el poema cante en todas las edades
(¡qué bonito!) en presente y en futuro el verbo amar.

Que el poema sea micrófono y hable
una noche de ésas de repente a las tres y pico
para que la luna explote y el sueño estalle
y la gente despierte por fin en Portugal.

Que el poema sea encuentro en donde era despedida.
Que participe. Comunique. Y destruya
para siempre la distancia entre el arte y la vida.
Que salte del papel a la página de la calle.

Que sea experimentado mucho más que experimental
que tenga ideas sí pero también piernas.
E incluso si se rompe una no importa:
mejor con muletas que con alas eternas.

Que el poema asalte este desorden ordenado
que llegue al banco y grite: ¡abajo la panza!
Que haga gimnasia militar aplicada
y no se vaya como todos para Francia.

Que el poema quede. Y que quedando se aplique
a no crear barriga y no usar zapatillas.
Que el poema sea un nuevo Infante Enrique
vuelto hacia dentro. Y sin castillos.

Que el poema se vista de domingo cada día
y eche cohetes dentro de lo cotidiano.
Que el poema vista la prosa de poesía
por lo menos una vez en cada año.

Que el poema haga un poeta de cada
funcionario harto ya de funcionar.
Ah que de nuevo despierte en el lusíada
la saudade de lo nuevo y el deseo de hallar.

Que el poema diga lo que es necesario
que llegue disimulado junto a ti
y apunte hacia la tierra que tú pisas y yo piso.
Y que el poema diga: lo lejos es aquí.

El Canto y las Armas, 1967. Manuel Alegre

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