Mansun

19 Feb

Attack of the Grey Lantern

Esta semana se cumplían 24 años del debut de Mansun, Attack of the Grey Lantern. En su momento opacado tanto por compartir portadas con la camada del Bit Pop y ser percibido como parte de una moda, como por no sonar por el patrón establecido, es saludado por parte de la crítica de hoy como uno de los mejores discos de los 90s.

Paul Draper era la fuerza creativa total tras este album casi conceptual, que como Dark Side of The Moon de Pink Floyd funciona mejor como una suite continuada que como una colección de canciones, algo que se perdía al extraer singles. Si bien otras bandas recuperarían el glam-rock de distintas formas, Draper no se asustaba de llevarlo al terreno más sinfónico y lírico, haciendo parecer a Suede una banda de garage de Detroit. Complejo, excesivo, delicado, habría tal vez que remitirse a los Talk Talk más inspirados, a los momentos del Queen mejor ensamblado en el estudio, con capas de instrumentación, cambios de estilo abruptos, y también una ambición artística sin límites y sin miedo al ridículo (Japan, Marillion, Chameleons, Procol Harum) o a rozar un prog-rock que sólo era tolerado entonces si se maridaba con sonidos más duros (Porcupine Tree, Dream Theater) con los que esta obra no quería tener nada que ver.

La delicadeza, ternura, romanticismo, pasión con que Draper vistió esta obra total era única, quizá con un parangón con el Dog Man Star de Suede y el This is Hardcore de Pulp.

¿Qué pasó con Mansun, aparte de estar fuera de sintonía con las modas de su época? Los problemas de salud y demonios personales de Draper produjeron una pausa en su carrera, pero para entonces el proyecto Mansun ya había sucumbido mucho antes. Como en el visionario clip “Legacy”, una mini película del efecto de la fama y el negocio en las bandas, extraído de su segundo disco, las puñaladas de miembros de la banda, y las diferencias con la discográfica los borraron del mapa.

Little Kix, su tercer y último disco oficial, es calificado por Draper como “una colección de demos” que la discográfica sacó, fruto de las desastrosas relaciones personales (con el casi incomprensible movimiento de dos de sus compañeros de intentar expulsar al miembro que componía el 90% de la música, Draper) y de la presión de los directivos para adoptar un sonido más comercial. Del mismo se puede salvar el honesto single “I can only disappoint U”, aunque personalmente tengo cierta debilidad por “Fool”. Era un disco de compromiso sin ambición ninguna. Kleptomania son directamente demos de un nonato cuarto album. Draper produjo y compuso para otros artistas como Joy Formidable, hasta su debut en 2017 con Spooky Action.

Lejos queda el brutal esfuerzo de esta obra maestra, y la ambición de su segundo disco con Mansun, Six.

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