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El Turista contra el viajero

10 Sep

huxDamos a tales personas el nombre de viajeros porque no
se quedan en sus casas. Pero no son genuinos viajeros; es decir,
viajeros natos. Y es que viajan, no por atender al viaje sino a los
convencionalismos; salen de sus hogares alimentados de fábulas
y fantásticas esperanzas para regresar a ellos, tanto si lo confiesan
como si no, desilusionados. Como su interés en lo real y
actual es insuficientemente vívido, se aferran a la mitología, y
los hechos, por muy curiosos, por muy bellos y variados que
sean, les resultan una desilusión. Es tan sólo la compañía de sus
camaradas de turismo –con quienes conspiran de vez en cuando
para formar un pequeño oasis hogareño en la selva extranjera–
aunada con la consciencia de haber realizado un deber
social, lo que les mantiene incluso moderadamente alegres al
afrontar los deprimentes hechos que el viaje comporta.

El ejemplar de viajero legítimo, por otra parte, se siente
tan interesado por las cosas reales que no encuentra necesario
creer en fábulas. Es insaciablemente curioso, amante de lo
desacostumbrado en atención a su misma falta de familiaridad;
le complace toda manifestación de la belleza. Sería absurdo,
naturalmente, afirmar que nunca se aburre pues resulta prácticamente
imposible el viajar sin aburrirse a veces. Para el turista
una buena parte de casi todos los días queda necesariamente
vacía. Ya para comenzar, gran parte del tiempo ha de gastarse
en el mero ir y venir de un lugar a otro y luego, cuando se han
visto las curiosidades, el observador se encuentra físicamente
extenuado y sin nada de particular que hacer. En el hogar, entre
las ocupaciones habituales de uno, no hay forma de aburrirse.
El ennui, el aburrimiento, es esencialmente una sensación de
los tiempos de ocio. ¿Es que no viene a ser la enfermedad crónica
de los desocupados? A esta misma razón se debe el que el
verdadero viajero ejemplar encuentre que el aburrimiento es
más agradable que penoso, pues es el símbolo de su libertad,
de su excesiva libertad. Acepta su hastío cuando este surge, no
meramente de un modo filosófico, sino casi con agrado.

(Aldous Huxley)

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¿Por qué un blog? ¿Por qué este blog? (Parte I) A Sentimental Journey

3 Ago

kevincostner

Entrada de blog un poco experimental tras días caóticos de mucho altibajo, viajes, pensamientos, y agotamientos nerviosos.

Primero:

Dar las gracias a tres personas. Mi viaje a Madrid no logró sus propósitos laborales pero fuí compensado con creces.

Conocer a Lutxo (Sus Guasíbilis e Intershitty 2073 eran blogs de los de no perderse nunca) fue entrañable y muy satisfactorio personalmente. Fue un cicerone y un anfitrión de lujo, lo pasé genial, entre cenas, conversaciones en las que hablé demasiado como siempre, congenié con sus estupendos amigos (ojo a la gente de 12 pulgadas) muchos periodistas de los que estaría orgulloso el Camus del Combat; y en general me encontré cómodo y contento de poder ver por fin a un amigo y bailar a ritmo de Del Shannon en La Vía Láctea!

Sigo escribiendo mi diario de viaje, mezclado con imágenes de Polonia de hace dos meses y de Ciudad Real de hace dos días. Teniendo en cuenta que no dí por acabado el diario de viaje que comenzó en albores de otoño por Pamplona, no esperen detalles pronto.

Hablé de Cuba, Colombia, y Libia con gente con información de primera mano, amigos recién conocidos, o desconocidos encontrados en la calle, y en general, me encontré siendo un viajero más abierto y considerado que otras veces.

Otra persona a quién debo mucho es Alex Herrera, como no, que me pasó informes y consejos muy fidedignos de su ciudad natal, a pesar de estar felizmente ocupado, con el cariño y el detalle que le caracteriza. Cené demasiado opíparamente en “Amor de madre” en honor suyo, y me moví callejeando, que es como se descubre el alma de una ciudad, con más de una anotación suya en mente. Gracias.

Por último, en este mundo virtual intermitente que voy a pasar a evocar como un “pureta” o un Abe Simpson más, uno confunde y se desmemoria demasiado. Gracias a Miss Ice que estoy seguro que si no la hubiera desubicado geográficamente, habría sido una presencia tan amistosa como las citadas.

Segundo:

Introducir mutaciones genéticas propias del Dr. Moreau, tal vez fatales al blog para insuflarle el alma que le falta.

Hiatos que a veces parecen definitivos, autopsias de blogs ajenos que se muestran como seriales criminales en busca de autores perdidos. Islas en la red que se hunden bajo las aguas. Mi homenaje a los que siguen en pie. Porque creo necesario un apunte del natural que no se sepulte entre avalanchas.

El blog personal tal como era hace diez años ha languidecido, sustituido por los pantallazos luminosos e instantáneos de un Instagram o un Tumblr, en lo que se refiere a rostros, carteles, artes, vídeos. O por el blog hiperespecializado.

Las redes sociales, y en esto se engrandece a mis ojos la película de Fincher, se muestran de doble filo, y se impone la tiranía del momento, de la velocidad, del cotilleo sin interacción, de un panóptico global en que todos somos observadores y observados, del chat instantáneo, del reblogueo (mea culpa soy el primero) y no siempre de la creación. Algo a lo que escapa por ejemplo el literario y prolijo estilo del compañero Emilio de El espejo de los Sueños.

Algo de pudor también le entró a este blog, un pudor del que es consciente que sólo sabe que no sabe nada: El atrevimiento juvenil, el humor gamberro, ya quedaban desdibujados, y un temor a entrar en el terreno sesudo y terriblemente liviano, aburrido y tendencioso, de los todólogos, una versión del rincón de los oradores en el parque de Londres. O peor, de tertulia televisiva. Y sin embargo el mundo no se puede dividir en “me gusta” o no le doy a “me gusta”. En retwiteos febriles. Quiero a este blog porque es un sí y es un no.

Hablo del ego del bloguero, pero también del blog como una habitación con vistas, o una sala de recreo.

Hoy reina mayor difusión, mayor velocidad, microinfinitesimal. Pero no necesariamente mayor intercambio, ni mayor reflexión, las palabras se vuelven haikus que desaparecen por el precipicio de un tiempo que se achica. La velocidad se convierte en Ruido, y en medio del rugir de un millón de voces, es la voz lo que se ha perdido.

De ahí este experimento.

http://www.ivoox.com/blogopedia-1_md_3372710_1.mp3″
Para la creación de este audio se ha usado la canción Creative Commons de The Lights Galaxia – “While She Sleeps (Morning Edit)”  del Freemusicarchive. Que también tiene ironía que meta todos los youtube pop rock del mundo pero luego haga esto. Había otra que molaba más pero era rockera y no se me oía.

El Beso del asfalto

11 Ene


Has estado toda la noche (toda esa oscura sucesión de instantes) contoneándote en la cuerda floja, a punto de saltar al abismo. Las calles crujen, y se contraen a tu vacilante paso. Los bares te han llenado de viento el alma y de bebida el estómago, y todos los pubs te has escupido de sus fauces.
Las farolas bailan un vals y se mueven, estás intoxicado y te acuestas en el capó de un coche.
Estoy en un momento de zozobra, tras la tempestad de agua y fuego, baile y hierba quemada, prados por los que pasé y jamás crecerá vida vegetal de nuevo. Las callejas se suceden unas a otras y el mundo desconocido y significativo me saluda a mi paso. Hay cosas que no pueden imaginarse o pensarse sino que deben vivirse.
Vivo en un páramo de asfalto.
Vivo de rayos de luz, botellas vacías y esperanzas perdidas.
Apenas vivo, pero vivo.
Solo tengo un alma, y creó que la perdí en una vieja y sucia calle del barrio del Carmen, entre despojos, vómitos, orines. Junto a una casa de putas. Le pedí a una de ellas que me diera un abrazo, porque tenía frío en el corazón, y seguí mi camino.
Pero de tanto andar el camino se acabó, y me salí del margen de mi viñeta.
Era un dibujo animado a punto de ser borrado.
Un borrón.
Una sombra.
Entonces desperté sobre el capó del coche, en la Calle Comedias. Mi cabeza aullaba.
Se había hecho de día. Aún estaba vivo. Sonreí.

Aullido

5 Nov


Incluso cuando crees que la ciudad no te escucha, tus palabras se transforman en sombras chinescas que recorren los muros de ladrillo y de piedra, que se proyectan contra las fachadas blanquecinas, que vuelan por el cielo polucionado y caen con la lluvia, letra a letra, mojando tu frente llena de frío y soledad.
El viejo muro del antiguo cauce donde una vez hubo un río, y un dios acuático, y hoy hay un parque y un colchón de hierba donde contemplar nubes que se desvanecen, tan breves y únicas y olvidadas como la vida humana, ese viejo muro está escrito con carteles de guerra.
Hay una nueva revolución en marcha, pero no habrá derramamiento de sangre. Ésa es la revolución. Conservar la sangre y la vida.
Te precipitas calle abajo, y un deja vu te envuelve, he estado aquí antes.
Pero solo deseas haber estado antes. Te has perdido, y un mordisco de negrura envuelve las callejuelas. Hay sensación de peligro. De estar vivo. Acabas descubriendo el camino por puro instinto.
Incluso cuando crees que la ciudad no te escucha, la ciudad bebe ciegamente tus palabras.

Lumiere in the Sky

1 Oct


La ciudad también estaba hecha de decenas de pantallas, en blanco y negro, que eclosionaron en flores de múltiples colores, llenas de la vida que quedaba lejos de las calles embarradas. La ciudad soñaba a través suyo, y los cines de barrio nos vendían esos sueños manufacturados a nuestros ojos llenos de abismo.
Poco a poco la ciudad se fue vaciando de sueños. Complejos comerciales acaparaban pantallas en criptas atestadas de anuncios de móvil y palomitas de maíz. Los barrios se quedaron huérfanos de sueños, y tuvimos que imaginarnos las películas como pudimos, o verlas en las pequeñas pantallas de nuestros habitáculos.
Había muerto una época, comprendí, cuando cerraron el Tyris, donde ví de pequeño La Historia Interminable. Inmediatamente murieron el Acteón y el Martí.
La calle de los cines, de los sueños, era apenas un páramo urbano de realidad. Pero los soñadores entornamos lo ojos y proyectamos nuestras películas en el firmamento.

Trash in Sky

14 Sep


Imágenes

I

Como una góndola de verdes frutos perfumados
Deslizándose por los canales venecianos,
Tú, la exquisita,
Has entrado en mi ciudad desolada.

II

El humo azul brota
Como arremolinadas nubes de pájaros que desaparecen.
Así también mi amor brota hacia ti,
Desaparece y es renovado.

III

Una luna de amarillo sonrosado en un pálido firmamento
Cuando el crepúsculo es tenue bermellón
Sobre la bruma entre las ramas de los árboles
Eres para mí.

(Richard Aldington)

Pd.Hace más frío. Vuelvo solo de algún lugar atestado de gente. Camino la negra noche de cemento. Las paredes son un laberinto de metacrilato y piedras y yo un pobre roedor que persigue un sueño, o tal vez tan solo siga con el guión que algún científico loco espera de mí. Hay basura en el suelo, y flores en descomposición, la calle esta mojada, pero no ha llovido. El cielo esta desmoronándose, o tal vez soy yo. Tal vez haya basura en el cielo.
Edificios del siglo XIX, floreados, blancos como sepulcros, me cortan el paso.
Una chica llora al otro extremo de la avenida, la veo a lo lejos.
Una chica llora porque todavía tiene corazón. Me voy a dormir, pero primero me siento en un banco. Hay restos de comida en el seto, bajo el árbol.
Estoy borracho, pero no lo suficiente.

Something In The Way

3 Sep


LA CIUDAD
Dijiste: “Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón – como un cadáver – sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí”.
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.

(Kavafis)