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Diario del año de la Peste- Daniel Defoe

6 Abr

“Durante algunas semanas la prisa de la gente era tal, que hacía casi imposible llegar hasta las puertas del corregidor; una muchedumbre apremiante se apiñaba allí para obtener pases y certificados de salud, como para viajar al extranjero, ya que sin los mismos no se les permitía pasar a través de las ciudades situadas en los caminos, ni se les daba alojamiento en ninguna posada. Ahora bien, como durante todo este tiempo no había muerto nadie dentro de la ciudad, el corregidor daba sin ninguna dificultad certificados de salud a todos aquellos que habitaban en las noventa y siete parroquias; y durante algún tiempo también a los que vivían fuera de la ciudad.
Esta prisa, como digo, continuó durante algunas semanas, es decir, durante los meses de mayo y junio, con mayor motivo aún, puesto que se rumoreaba que aparecería una orden del Gobierno para poner vallas y barreras en los caminos a fin de impedir que la gente viajase; y que los pueblos sobre los caminos no tolerarían el paso de los londinenses por miedo a que trajesen consigo la epidemia, si bien ninguno de estos rumores tenía otro fundamento que la imaginación, por lo menos al principio.

Entonces comencé a pensar seriamente en mí mismo, en mi propio caso y en lo que debería hacer conmigo mismo; es decir, si debería decidir quedarme en Londres o bien cerrar mi casa y huir como muchos de mis vecinos. He escrito este extremo tan detalladamente, porque no sé si podrá ser de utilidad a aquellos que vengan después de mí, si les aconteciese el verse amenazados por el mismo peligro y si tuviesen que decidir de la misma manera; por ello, deseo que esta narración llegue a ellos más en calidad de orientación de sus actos que de historia de los míos, puesto que no les valdrá un ardite el saber lo que ha sido de mí.

Me enfrentaba a dos cuestiones importantes: una de ellas era el manejo de mi tienda y mi negocio, que era de consideración y en el que estaba embarcado todo lo que yo poseía en el mundo; la otra era la preservación de mi vida en la calamidad tan funesta que, según veía, iba a caer sobre toda la ciudad y que, sin embargo, por grande que fuese, siempre sería mucho menor de lo que imaginaban mis temores y los de las demás gentes…”

 

“Las aprensiones de la gente estaban igualmente multiplicadas por los engaños de aquellos tiempos, en los que, según creo, las gentes eran, no puedo imaginar por qué causa, más adictas de lo que nunca fueron, antes o después de entonces, a las profecías y conjuros astrológicos, sueños y cuentos de viejas…”

“Por otra parte, resulta increíble y difícil de imaginar la manera en que los pilares de las casas y las esquinas de las calles estaban recubiertos de carteles de doctores y letreros de ignorantes individuos, sortílegos y entremetidos medicastros, que invitaban a la gente a acudir a ellos en busca de remedios, anuncios embellecidos con perlas como éstas: «Infalibles píldoras preventivas contra la plaga», «Preservativos seguros contra el contagio», «Eficacísimos cordiales contra la corrupción del aire», «Prescripciones exactas para guía del cuerpo en caso de contagio», «Píldoras antipeste», «Incomparable elixir contra la plaga, nunca antes descubierto», «Un remedio universal contra la plaga», «La única agua de peste verdadera», «El antídoto regio contra todo tipo de contagio»; y tantos más, que no puedo enumerarlos…”

” Mas aquí me refiero a las ordenanzas y disposiciones que se publicaron para gobierno de las familias contagiadas.
He mencionado la orden del cierre de las casas, y creo necesario agregar algo particular, pues esta parte de la historia de la peste es muy triste; y porque también es menester contar su parte más atroz.
Fue alrededor del mes de junio cuando el corregidor de Londres y el concejo de regidores empezaron a preocuparse más especialmente por la ordenación de la ciudad.

Los jueces de paz de Middlesex, por orden del secretario de Estado, habían comenzado a cerrar casas y viviendas en las parroquias de St. Giles-in-the-Fields, St. Martin, St. Clement Danes, etc., con excelentes resultados; ya que en varias calles en las que había estallado la peste, la epidemia cesó cuando se vigilaron estrictamente las susodichas casas infectadas y se puso especial cuidado en enterrar a los muertos tan pronto como se tenía conocimiento de su deceso.”

” Notificación que ha de hacerse de la enfermedad:

El amo de toda casa, tan pronto como cualquier habitante de la misma se queje, ya sea de pústulas o púrpuras, o de hinchazón en cualquier parte del cuerpo, o caiga enferma peligrosamente sin presentar síntomas evidentes de otra enfermedad, ha de notificarlo al examinador sanitario dentro de las dos horas siguientes a la aparición de dicha señal.

Secuestro del enfermo:

Tan pronto como dicho examinador, cirujano o investigador determine que una persona cualquiera está enferma de peste, dicha persona ha de ser secuestrada esa misma noche en la misma casa; y en caso de ser secuestrada, aunque luego no muera, la casa en la que ha enfermado deberá permanecer cerrada durante un mes, una vez que los demás hayan usado los medios preservativos de rigor.

 

Cierre de la casa:

Si cualquier persona hubiere visitado a cualquier hombre del que se sabe que está contagiado de la peste, o hubiere entrado voluntariamente en cualquier casa que se tenga por infectada, no estando autorizado, la casa en que habite ha de ser cerrada durante algunos días por instrucción del examinador

Diversiones:

Que se prohíban terminantemente todas las diversiones, bailes de osos, juegos, cantos de coplas, ejercicios de broqueles y similares motivos de reunión del pueblo; y que las partes transgresoras sean severamente castigadas por cada regidor en su distrito.

Prohibición de festejos:

Que se posterguen todos los festejos públicos, particularmente los de las compañías de esta villa, y las cenas en tabernas, cervecerías y otros lugares de esparcimiento público, hasta nuevo aviso y autorización; y que el dinero así ahorrado sea conservado y empleado en beneficio y auxilio de los pobres atacados por la enfermedad.

Tabernas:

Que se reprima severamente todo exceso y desorden en las tabernas, cervecerías, cafés y bodegas, como pecado público de este tiempo y por ser mayor ocasión para diseminar la peste. Y que no se permita a grupo o persona alguna permanecer ni entrar en ninguna taberna, cervecería o café para beber después de las nueve en punto de la tarde, según la antigua ley y costumbre de esta ciudad, bajo las penas prescritas por la misma.”

Diario del año de la Peste- Daniel Defoe

El Turista contra el viajero

10 Sep

huxDamos a tales personas el nombre de viajeros porque no
se quedan en sus casas. Pero no son genuinos viajeros; es decir,
viajeros natos. Y es que viajan, no por atender al viaje sino a los
convencionalismos; salen de sus hogares alimentados de fábulas
y fantásticas esperanzas para regresar a ellos, tanto si lo confiesan
como si no, desilusionados. Como su interés en lo real y
actual es insuficientemente vívido, se aferran a la mitología, y
los hechos, por muy curiosos, por muy bellos y variados que
sean, les resultan una desilusión. Es tan sólo la compañía de sus
camaradas de turismo –con quienes conspiran de vez en cuando
para formar un pequeño oasis hogareño en la selva extranjera–
aunada con la consciencia de haber realizado un deber
social, lo que les mantiene incluso moderadamente alegres al
afrontar los deprimentes hechos que el viaje comporta.

El ejemplar de viajero legítimo, por otra parte, se siente
tan interesado por las cosas reales que no encuentra necesario
creer en fábulas. Es insaciablemente curioso, amante de lo
desacostumbrado en atención a su misma falta de familiaridad;
le complace toda manifestación de la belleza. Sería absurdo,
naturalmente, afirmar que nunca se aburre pues resulta prácticamente
imposible el viajar sin aburrirse a veces. Para el turista
una buena parte de casi todos los días queda necesariamente
vacía. Ya para comenzar, gran parte del tiempo ha de gastarse
en el mero ir y venir de un lugar a otro y luego, cuando se han
visto las curiosidades, el observador se encuentra físicamente
extenuado y sin nada de particular que hacer. En el hogar, entre
las ocupaciones habituales de uno, no hay forma de aburrirse.
El ennui, el aburrimiento, es esencialmente una sensación de
los tiempos de ocio. ¿Es que no viene a ser la enfermedad crónica
de los desocupados? A esta misma razón se debe el que el
verdadero viajero ejemplar encuentre que el aburrimiento es
más agradable que penoso, pues es el símbolo de su libertad,
de su excesiva libertad. Acepta su hastío cuando este surge, no
meramente de un modo filosófico, sino casi con agrado.

(Aldous Huxley)

¿Por qué un blog? ¿Por qué este blog? (Parte I) A Sentimental Journey

3 Ago

kevincostner

Entrada de blog un poco experimental tras días caóticos de mucho altibajo, viajes, pensamientos, y agotamientos nerviosos.

Primero:

Dar las gracias a tres personas. Mi viaje a Madrid no logró sus propósitos laborales pero fuí compensado con creces.

Conocer a Lutxo (Sus Guasíbilis e Intershitty 2073 eran blogs de los de no perderse nunca) fue entrañable y muy satisfactorio personalmente. Fue un cicerone y un anfitrión de lujo, lo pasé genial, entre cenas, conversaciones en las que hablé demasiado como siempre, congenié con sus estupendos amigos (ojo a la gente de 12 pulgadas) muchos periodistas de los que estaría orgulloso el Camus del Combat; y en general me encontré cómodo y contento de poder ver por fin a un amigo y bailar a ritmo de Del Shannon en La Vía Láctea!

Sigo escribiendo mi diario de viaje, mezclado con imágenes de Polonia de hace dos meses y de Ciudad Real de hace dos días. Teniendo en cuenta que no dí por acabado el diario de viaje que comenzó en albores de otoño por Pamplona, no esperen detalles pronto.

Hablé de Cuba, Colombia, y Libia con gente con información de primera mano, amigos recién conocidos, o desconocidos encontrados en la calle, y en general, me encontré siendo un viajero más abierto y considerado que otras veces.

Otra persona a quién debo mucho es Alex Herrera, como no, que me pasó informes y consejos muy fidedignos de su ciudad natal, a pesar de estar felizmente ocupado, con el cariño y el detalle que le caracteriza. Cené demasiado opíparamente en “Amor de madre” en honor suyo, y me moví callejeando, que es como se descubre el alma de una ciudad, con más de una anotación suya en mente. Gracias.

Por último, en este mundo virtual intermitente que voy a pasar a evocar como un “pureta” o un Abe Simpson más, uno confunde y se desmemoria demasiado. Gracias a Miss Ice que estoy seguro que si no la hubiera desubicado geográficamente, habría sido una presencia tan amistosa como las citadas.

Segundo:

Introducir mutaciones genéticas propias del Dr. Moreau, tal vez fatales al blog para insuflarle el alma que le falta.

Hiatos que a veces parecen definitivos, autopsias de blogs ajenos que se muestran como seriales criminales en busca de autores perdidos. Islas en la red que se hunden bajo las aguas. Mi homenaje a los que siguen en pie. Porque creo necesario un apunte del natural que no se sepulte entre avalanchas.

El blog personal tal como era hace diez años ha languidecido, sustituido por los pantallazos luminosos e instantáneos de un Instagram o un Tumblr, en lo que se refiere a rostros, carteles, artes, vídeos. O por el blog hiperespecializado.

Las redes sociales, y en esto se engrandece a mis ojos la película de Fincher, se muestran de doble filo, y se impone la tiranía del momento, de la velocidad, del cotilleo sin interacción, de un panóptico global en que todos somos observadores y observados, del chat instantáneo, del reblogueo (mea culpa soy el primero) y no siempre de la creación. Algo a lo que escapa por ejemplo el literario y prolijo estilo del compañero Emilio de El espejo de los Sueños.

Algo de pudor también le entró a este blog, un pudor del que es consciente que sólo sabe que no sabe nada: El atrevimiento juvenil, el humor gamberro, ya quedaban desdibujados, y un temor a entrar en el terreno sesudo y terriblemente liviano, aburrido y tendencioso, de los todólogos, una versión del rincón de los oradores en el parque de Londres. O peor, de tertulia televisiva. Y sin embargo el mundo no se puede dividir en “me gusta” o no le doy a “me gusta”. En retwiteos febriles. Quiero a este blog porque es un sí y es un no.

Hablo del ego del bloguero, pero también del blog como una habitación con vistas, o una sala de recreo.

Hoy reina mayor difusión, mayor velocidad, microinfinitesimal. Pero no necesariamente mayor intercambio, ni mayor reflexión, las palabras se vuelven haikus que desaparecen por el precipicio de un tiempo que se achica. La velocidad se convierte en Ruido, y en medio del rugir de un millón de voces, es la voz lo que se ha perdido.

De ahí este experimento.

http://www.ivoox.com/blogopedia-1_md_3372710_1.mp3″
Para la creación de este audio se ha usado la canción Creative Commons de The Lights Galaxia – “While She Sleeps (Morning Edit)”  del Freemusicarchive. Que también tiene ironía que meta todos los youtube pop rock del mundo pero luego haga esto. Había otra que molaba más pero era rockera y no se me oía.

El Beso del asfalto

11 Ene


Has estado toda la noche (toda esa oscura sucesión de instantes) contoneándote en la cuerda floja, a punto de saltar al abismo. Las calles crujen, y se contraen a tu vacilante paso. Los bares te han llenado de viento el alma y de bebida el estómago, y todos los pubs te has escupido de sus fauces.
Las farolas bailan un vals y se mueven, estás intoxicado y te acuestas en el capó de un coche.
Estoy en un momento de zozobra, tras la tempestad de agua y fuego, baile y hierba quemada, prados por los que pasé y jamás crecerá vida vegetal de nuevo. Las callejas se suceden unas a otras y el mundo desconocido y significativo me saluda a mi paso. Hay cosas que no pueden imaginarse o pensarse sino que deben vivirse.
Vivo en un páramo de asfalto.
Vivo de rayos de luz, botellas vacías y esperanzas perdidas.
Apenas vivo, pero vivo.
Solo tengo un alma, y creó que la perdí en una vieja y sucia calle del barrio del Carmen, entre despojos, vómitos, orines. Junto a una casa de putas. Le pedí a una de ellas que me diera un abrazo, porque tenía frío en el corazón, y seguí mi camino.
Pero de tanto andar el camino se acabó, y me salí del margen de mi viñeta.
Era un dibujo animado a punto de ser borrado.
Un borrón.
Una sombra.
Entonces desperté sobre el capó del coche, en la Calle Comedias. Mi cabeza aullaba.
Se había hecho de día. Aún estaba vivo. Sonreí.

Aullido

5 Nov


Incluso cuando crees que la ciudad no te escucha, tus palabras se transforman en sombras chinescas que recorren los muros de ladrillo y de piedra, que se proyectan contra las fachadas blanquecinas, que vuelan por el cielo polucionado y caen con la lluvia, letra a letra, mojando tu frente llena de frío y soledad.
El viejo muro del antiguo cauce donde una vez hubo un río, y un dios acuático, y hoy hay un parque y un colchón de hierba donde contemplar nubes que se desvanecen, tan breves y únicas y olvidadas como la vida humana, ese viejo muro está escrito con carteles de guerra.
Hay una nueva revolución en marcha, pero no habrá derramamiento de sangre. Ésa es la revolución. Conservar la sangre y la vida.
Te precipitas calle abajo, y un deja vu te envuelve, he estado aquí antes.
Pero solo deseas haber estado antes. Te has perdido, y un mordisco de negrura envuelve las callejuelas. Hay sensación de peligro. De estar vivo. Acabas descubriendo el camino por puro instinto.
Incluso cuando crees que la ciudad no te escucha, la ciudad bebe ciegamente tus palabras.

Lumiere in the Sky

1 Oct


La ciudad también estaba hecha de decenas de pantallas, en blanco y negro, que eclosionaron en flores de múltiples colores, llenas de la vida que quedaba lejos de las calles embarradas. La ciudad soñaba a través suyo, y los cines de barrio nos vendían esos sueños manufacturados a nuestros ojos llenos de abismo.
Poco a poco la ciudad se fue vaciando de sueños. Complejos comerciales acaparaban pantallas en criptas atestadas de anuncios de móvil y palomitas de maíz. Los barrios se quedaron huérfanos de sueños, y tuvimos que imaginarnos las películas como pudimos, o verlas en las pequeñas pantallas de nuestros habitáculos.
Había muerto una época, comprendí, cuando cerraron el Tyris, donde ví de pequeño La Historia Interminable. Inmediatamente murieron el Acteón y el Martí.
La calle de los cines, de los sueños, era apenas un páramo urbano de realidad. Pero los soñadores entornamos lo ojos y proyectamos nuestras películas en el firmamento.

Trash in Sky

14 Sep


Imágenes

I

Como una góndola de verdes frutos perfumados
Deslizándose por los canales venecianos,
Tú, la exquisita,
Has entrado en mi ciudad desolada.

II

El humo azul brota
Como arremolinadas nubes de pájaros que desaparecen.
Así también mi amor brota hacia ti,
Desaparece y es renovado.

III

Una luna de amarillo sonrosado en un pálido firmamento
Cuando el crepúsculo es tenue bermellón
Sobre la bruma entre las ramas de los árboles
Eres para mí.

(Richard Aldington)

Pd.Hace más frío. Vuelvo solo de algún lugar atestado de gente. Camino la negra noche de cemento. Las paredes son un laberinto de metacrilato y piedras y yo un pobre roedor que persigue un sueño, o tal vez tan solo siga con el guión que algún científico loco espera de mí. Hay basura en el suelo, y flores en descomposición, la calle esta mojada, pero no ha llovido. El cielo esta desmoronándose, o tal vez soy yo. Tal vez haya basura en el cielo.
Edificios del siglo XIX, floreados, blancos como sepulcros, me cortan el paso.
Una chica llora al otro extremo de la avenida, la veo a lo lejos.
Una chica llora porque todavía tiene corazón. Me voy a dormir, pero primero me siento en un banco. Hay restos de comida en el seto, bajo el árbol.
Estoy borracho, pero no lo suficiente.

Something In The Way

3 Sep


LA CIUDAD
Dijiste: “Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón – como un cadáver – sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí”.
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.

(Kavafis)

Crecer en las ciudades

1 Sep


Tengo mis mejores ideas cuando el
teléfono suena y suena. No es nada divertido
Sentirse un idiota- cuando tu
chica se ha ido. Un nuevo quebradero de cabeza
Posesión. Creo mi propia espada
de Damasco. He perdido el tiempo
un crío saltando por las tablas jugando
con la Revolución. Cuando ahí fuera
el mundo espera y abunda en duras pandillas
de asesino y auténticos locos. Colgándo
de las ventanas como diciendo: Soy intrépido-
¿me quieres?solo por esta noche.
Ligue De Una Noche. Un perro aúlla y gimotea
frente a la puerta corredera de cristal (¿por qué
no puedo entrar yo?).Un gato gañe. El motor de un coche
acelera a tope forzadamente- el chirriante
carbono seco protesta. Dejo el libro
-y empiezo mi propio libro.

Jim Morrison

Pd. La Ciudad de madrugada, es una selva virgen esperando su explorador, no hay nadie alrededor y cada pequeño sonido, cada pequeño suspiro, cada rincón relleno de noche y de sombra te traspasa. Caminas sobre una tierra inexplorada, eres el único ser viviente, mientras todos tejen sus sueños en casa.
Cuando llegas por los afluentes de las calles, y su negra y pálida luz muerta de farol suspendido en la nada, te acuestas en el césped de otro planeta, cuya capital es tu ciudad, y esperas a ver amanecer, mientras los primeros seres pueblan las calles de pasos y bostezos, corazones que madrugan antes de que la ciudad misma despierte y se ponga todo en funcionamiento.
A fin de cuentas, estas solo, y tienes miedo de dormirte y no despertar jamás. Te levantas y te vas. Algunas verjas de kioskos y panaderías se abren a tu paso y para cuando llegas a casa, sabes que incluso en la calle estabas en casa.
Solo necesitas cerrar el libro y empezar tu propio libro.

Fisuras en la estructura cotidiana

26 Ago


Las ciudades estan vivas. Se mueven. Son placas tectónicas. Se cubren de arrugas, surcos, trincheras, solares, jardines, nubes, estadios, gruas, gente…
Reflejar el cambio. Sentirlo. Formar parte de él. Este blog trata acerca de sobrevivir en las ciudades.