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Podcastfera: La noche de las luciérnagas

12 Dic

SECONDS - UK Poster (1)71mpy6m0nGL._SL1500_Esta semana he tenido el placer de colaborar en la emisión inaugural del podcast la noche de las luciérnagas hablando de ese clásico expresionista y alucinado que es Seconds (1966), de John Frankenheimer.

“Las luciérnagas son el único insecto con la propiedad de la luminiscencia, de deshacer la oscuridad. La noche es su hábitat natural y en la noche se diferencian del resto de los gusanos emitiendo luz para comunicarse. En este programa vamos a convertirnos en luciérnagas, a volar a baja altura para atravesar algunas de las zonas inquietantes y peligrosas de la ficción a las que la noche nos invita. “

En el podcast Carlota se mide al reto de hentrevistar a Juan Rada periodista de sucesos, colaborador habitual de Cuarto Milenio y de Milenio 3 con Iker Jimenez, investigador, redactor, y luego director del célebre semanario El Caso.

Un servidor elucubra sobre esa  vanguardista pieza de ciencia ficción distópica con tintes existenciales y psicoanalíticos.
De la mano de Alberto Martínez del podcast se adentra el universo creativo de Noviembre Nocturno, podcast señero del mundo del terror y la ficción investigando en la figura de Úrsula K. LeGuin.

LA NOCHE DE LA LUCIÉRNAGAS

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El Turista contra el viajero

10 Sep

huxDamos a tales personas el nombre de viajeros porque no
se quedan en sus casas. Pero no son genuinos viajeros; es decir,
viajeros natos. Y es que viajan, no por atender al viaje sino a los
convencionalismos; salen de sus hogares alimentados de fábulas
y fantásticas esperanzas para regresar a ellos, tanto si lo confiesan
como si no, desilusionados. Como su interés en lo real y
actual es insuficientemente vívido, se aferran a la mitología, y
los hechos, por muy curiosos, por muy bellos y variados que
sean, les resultan una desilusión. Es tan sólo la compañía de sus
camaradas de turismo –con quienes conspiran de vez en cuando
para formar un pequeño oasis hogareño en la selva extranjera–
aunada con la consciencia de haber realizado un deber
social, lo que les mantiene incluso moderadamente alegres al
afrontar los deprimentes hechos que el viaje comporta.

El ejemplar de viajero legítimo, por otra parte, se siente
tan interesado por las cosas reales que no encuentra necesario
creer en fábulas. Es insaciablemente curioso, amante de lo
desacostumbrado en atención a su misma falta de familiaridad;
le complace toda manifestación de la belleza. Sería absurdo,
naturalmente, afirmar que nunca se aburre pues resulta prácticamente
imposible el viajar sin aburrirse a veces. Para el turista
una buena parte de casi todos los días queda necesariamente
vacía. Ya para comenzar, gran parte del tiempo ha de gastarse
en el mero ir y venir de un lugar a otro y luego, cuando se han
visto las curiosidades, el observador se encuentra físicamente
extenuado y sin nada de particular que hacer. En el hogar, entre
las ocupaciones habituales de uno, no hay forma de aburrirse.
El ennui, el aburrimiento, es esencialmente una sensación de
los tiempos de ocio. ¿Es que no viene a ser la enfermedad crónica
de los desocupados? A esta misma razón se debe el que el
verdadero viajero ejemplar encuentre que el aburrimiento es
más agradable que penoso, pues es el símbolo de su libertad,
de su excesiva libertad. Acepta su hastío cuando este surge, no
meramente de un modo filosófico, sino casi con agrado.

(Aldous Huxley)

Snow Crash, Bruce Sterling, 1992

10 Jun

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“El resultado es que este país tiene una de las peores economías del mundo. En resumen, y ahora hablamos de la balanza comercial, que después de haber dejado escapar nuestra tecnología a otros países y de que todo se uniformice, haciendo posible fabricar automóviles en Bolivia y microondas en Tayikistán para venderlos aquí; ahora que los buques y los dirigibles gigantes de Hong Kong transportan mercancía entre Dakota del Norte y Nueva Zelanda por una miseria y han conseguido reducir nuestra ventaja en recursos naturales a la nada; una vez la Mano Invisible ha tomado todas las desigualdades y las ha untado sobre el globo formando una gruesa capa de lo que un albañil pakistaní considera prosperidad… ¿Sabes qué? Que sólo hay cuatro cosas que hagamos mejor que nadie:

música

películas

microcódigo (programas)

repartir pizzas a toda ostia”

(Snow Crash, Neal stephenson, 1992)

Legion

15 Feb

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Fascinante, intrincada, enigmática, divertida, inteligente, fragmentaria, alucianada, psicotrópica, tierna, desquiciada, visualmente hermosa, alocada…

Legion no es una serie sobre superhéroes. Al menos en su piloto. Es una serie sobre identidad, la naturaleza de lo real, la mente, la reclusión psiquiátrica, la devastadora responsabilidad de un ser extremadamente poderoso, extremadamente frágil.

Tal vez aproximarse a su estructura troceada pero planificada al milímetro, a sus colores y estética perfectos, cálidos, enigmáticos, a su trama en forma de laberinto, a sus personajes en busca de sentido, carismáticos (o referenciales, como Sydney Barrett), sin saber mucho del comic, sea lo más certero.

El showrunner, responsable de Fargo (TV) reconoce que la ruptura de la linealidad está inspirada en Gondry o Kauffman, y los misterios más complejos se articulan en torno al crecimiento de un ser singular y único al que se ha clasificado, etiquetado, corregido y almacenado por serlo.

Un piloto que algunos relacionan estéticamente con Wes Anderson (pero también, añadiría, con Antonioni, La Fuga de Logan o La Naranja Mecánica) y que tiene algo de Alguién voló sobre el nido del cuco, un episodio piloto que rompe moldes y establece un relato intrincado y maravilloso, una atmósfera singular, un estilo visual y y narrativo rompedor, un elenco prometedor, sólo nos hace preguntarnos una cosa:

¿Cómo van a poder mantener el nivel de maravilla, de prodigios alcanzado?

Una coseja boba al fin y al cabo

9 Oct

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(Foto de Greg Crewdson)

“intentábamos tenerlo siempre encerrado en casa para que

los vecinos no lo viesen.

era difícil, a veces los dos teníamos que

salir a la vez y cuando volvíamos

había excrementos y orín por todas

partes.

no iba a aprender a ir al baño

pero tenía los oj0s más azules que habías

visto nunca

y se comía todo lo que hacíamos

y a menudo veíamos la tele juntos.

una tarde volvimos a casa y había

desaparecido.

había sangre en el suelo,

había un reguero de sangre.

lo seguí afuera

y allí estaba en la maleza,

mutilado.

tenía un cartel colgado del cuello

cortado: “no queremos cosas así en nuestro

vecindario”.

fui al garaje a coger la pala.

le dije a mi mujer “no salgas aquí afuera”.

luego cogí la pala y

empecé a cavar.

sentía

las caras observándome detrás de

las cortinas corridas.

ya habían recuperado su vecindario.

un agradable y tranquilo vecindario con su verde

césped, palmeras, rotondas, niños,

iglesias, un supermercado, etc.

seguí cavando la tierra”.

(Charles Bukowski)

Tal día como hoy de 1982, Blade Runner en cines

25 Jun

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“Estimado Jeff,

Ocurrió que estaba viendo el programa de televisión Canal 7 “Hooray para Hollywood” esta noche con el segmento de Blade Runner. (Bueno, para ser honesto, no fue algo espontáneo. Alguien me avisó que Blade Runner iba a ser una parte del show, y así se aseguró de que lo viera)

Jeff, después de verlo-y sobre todo después de escuchar Harrison Ford discutir la película- llegué a la conclusión de que no es desde luego ciencia ficción; no es fantasía; es exactamente lo que dijo Harrison: futurismo. El impacto de Blade Runner simplemente va a ser abrumador, tanto en el público y en la creatividad en las personas como, creo, en la ciencia ficción como un campo.

Al haber estado escribiendo y vendiendo obras de ciencia ficción durante treinta años, se trata de una cuestión de cierta importancia para mí. Con toda franqueza debo decir que nuestro campo gradual y constantemente se ha deteriorado en los últimos años. Nada de lo que hemos hecho, individual o colectivamente, coincide con Blade Runner.

Esto no es escapismo; es hiper-realismo, de modo tan valiente y detallado, y auténtico y condenadamente convincente que, bueno, después de ver el segmento, encontré mi vida normal en la actual “realidad”, pálida o gris en comparación. Lo que estoy diciendo es que todos vosotros colectivamente podéis haber creado una nueva forma única de expresión gráfica, artística, nunca antes vista. Y, según creo, Blade Runner va a revolucionar nuestras concepciones de lo que la ciencia ficción es, y aún más, puede ser.

Permítanme resumirlo de esta manera. La ciencia ficción se ha acomodado lenta e ineluctablemente en una muerte monótona: se ha convertido en endogámica, derivativa, rancia. De repente, vosotros habéis llegado, algunos de los talentos más grandes existentes en la actualidad, y ahora tenemos una nueva vida, un nuevo comienzo. En cuanto a mi propio papel en el proyecto de Blade Runner, sólo puedo decir que yo no sabía que una obra mía o un conjunto de ideas de la misma podría ser elevada a tales dimensiones impresionantes. Mi vida y mi trabajo creativo se justifican y se ven completados por Blade Runner. Gracias … y va a ser un éxito comercial del demonio. Se probará invencible.

Cordialmente,
Philip K. Dick ”
– Philip K. Dick

33 revoluciones por minuto

9 Jun

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“A pesar de que la música del pasado hable poderosamente del momento presente, un interrogante gigantesco continúa pendiendo sobre el futuro de esta forma de arte. Durante las décadas previas, artículos periodísticos han aparecido con regularidad preguntando a dónde han ido todas las canciones protesta- Yo mismo he escrito unos cuántos. Existen hoy multitud de razones para estar temeroso, enfadado, y ocasionalmente esperanzado durante los 2000s, pero los autores parecen, en su mayoría, incapaces de trasladar ninguno de estos sentimientos en arte significativo.

La frase canción protesta es problemática. Muchos artistas lo han visto como una etiqueta en la cual pueden sentirse atrapados. Joan Baez, que cantó por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam dijo “Yo odio la canción protesta, pero algunas canciones hablan por si mismas”. Barry McGuire, que cantó la canción paradigmática del género en 1965, el hit “Eve of destruction”, se quejó, “no es exactamente una canción protesta. Simplemente es una canción sobre los hechos presentes”….”

“Este también es un libro sobre docenas de individuos haciendo ciertas elecciones en ciertos momentos, por diferentes razones y con un diferente rango de consecuencias. En los peores casos, cantantes han sido censurados, arrestados, golpeados o incluso asesinados por sus mensajes. Menos dramáticamente, existe el riesgo de parecer altanero, o molesto, o egocéntrico…”

“Es siempre una espada de doble filo, dice el veterano cantautor político Tom Robinson. “Si mezclas política y pop, gran parte de la crítica dirá que estás explotando las necesidades políticas de la gente, sus ideas y simpatías, con el único fin de posicionarte bien en ese segmento musical con tu pop de segunda, y otros dirán que estás colocando ideas políticas de segunda fila aprovechando tu carrera musical. En cualquier caso, te tienen cogido.”

“Algunos críticos anti-canción protesta catalogaron duramente en sus escritos sobre “All the News that Fit to sing” (1964) de Phil Ochs. “Vine a entretenerme, no a ser sermoneado”; “Es hermoso, pero no llega a ser suficientemente radical”. Y aún hoy estamos en las mismas.”

Estos son algunos fragmentos jugosos del prólogo de 33 revoluciones por minuto, el libro de Dorian Lynskey que voy a tratar de devorar a ratos dificultosamente, tal y como lo he reproducido también de aquellas maneras, dado que no tengo la edición española reciente, sino la inglesa de Faber de segunda mano.

La pregunta y la premisa es más que pertinente; Tenemos más que nunca la necesidad de dar rienda suelta a problemas globales, políticos, económicos, laborales, sociales, ambientales e incluso afectivos. Pero la música parece que pierda muy mucho en estos años esa carga política, de valentía, de audacia, que pierda esa capacidad de preocuparse y reflejar la realidad del oyente como ciudadano y ser humano, más allá de los tópicos sentimentales, aunque también se pueda acabar cayendo en la prédica panfletaria. Y sin embargo, yo añoro más panfletos inteligentes, y menos música vacía y meramente recreativa, aunque sea el primero en admirar armonías, melodías, ambientes, atmósferas, riffs…

A partir de ahí el autor hace un repaso histórico, desde el Strange Fuit de Billie Holliday en los 30s, sobre linchamientos racistas, hasta la era Bush

Como suele decirse, no están todos los que son, pero son todos los que están. Incluído un autor hispanohablante, Victor Jara.

Era evidente que a pesar de mi debilidad personal, Radio 4 no iban a estar, pero si me duele que Phil Ochs no tenga capítulo propio y esté salpicado aquí y allá, que la era Bush ponga preeminencia a American Idiot de Green Day, y sólo se mencione de pasada el fundamental Living With War de Neil Young (grabado en dos semanas). La presencia de Dead Kennedys o Crass no explica la ausencia de Bad Religion (True North es para mi el último gran disco político que he escuchado, y viniendo de unos veteranos. Antiflag han tratado con menos éxito algo parecido hace poco). En fin, un largo e intenso debate en que cada uno echamos a faltar, y vemos demasiado representado, una experiencia musical y política en particular.

Agrupado en periodos, pretende dar una prespectiva histórica, pero también evolutiva, repasar hitos en la música y el compromiso, entretener, informar, concienciar, hacer fotos fijas de momentos y escenas musicales efervescentes en pensamiento crítico.

Y está bien recordar, porque como decía antes, dónde están los discos que nos hablan de lo que está ocurriendo. Siria, la crisis, los ahogados, los bancos, el desempleo, la desigualdad, el deterioro de lo público, la explotación infantil, las guerras del coltán, la corrupción…

Necesitamos que vuelva el espíritu de Phil Ochs. O tal vez sea que la revolución no está siendo televisada.