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El momento apocalíptico

6 Ago

No voy a exagerar si digo que mi barrio se ha convertido, más en los últimos tiempos pero ya antes de la movida, en una sección de esquelas económicas en tres dimensiones. Bajos habitualmente dedicados durante décadas a la ferretería, la venta de electrodomésticos, kioskos, talleres de coche, y por supuesto, restauración y ocio, están saturados de persianas cerradas y carteles de “Se vende”. En un barrio medio céntrico, cercano al parque del río Turia, a la Ciudad de las Ciencias, y al otrora hipster barrio de Ruzafa, así como a las zonas “nobles” de Cánovas, Gran Vía y Aragón. En el medio plazo la devastación del pequeño comercio puede tener consecuencias insospechadas.

Un negocio relativamente nuevo y próspero en mi calle es una tienda de parafernalia militar, de juegos de guerra (paintball) y kits de supervivencia. Con un catálogo desproporcionado de cuchillos y machetes de caza, ropa paramilitar, créanme si les digo que la superficie es más propia de un concesionario de coches.

Curiosamente, es un movimiento que en U.S.A. tiene recorrido desde el pánico nuclear de los 50s, exacerbado por los planes de defensa civil y la propaganda tremendista anticomunista, la moda de los búnkeres privados para las clases del suburbio de “cuellos blancos” o trabajadores cualificados, hasta la locura setentera de los ex veteranos de Vietnam y los post-hippies reaccionarios que venían de comunas fracasadas, a tal punto que el apóstol de la época era el rockero Ted Nugent, virtuoso guitarrista obseso por las armas. Más curiosamente a raíz del triunfo de Trump, los “liberal survivalist” o “left wing preppers” o survivalistas del ala izquierda, han comenzado a dotar al movimiento “prepper” (preparamentista ¿?) de una cierta base transversal.

Así que, mientras siempre he sido visto como una rara avis del pesimismo social e histórico en mi círculo de amistades, veo como mi entorno está siendo vaciado, y gentes todavía más pesimistas, y en cierto modo desesperadas, hacen florecer un tipo de negocio basado en la creencia del colapso, el desastre y la catástrofe, y la salvación individual en un mundo hobbesiano. La tienda survivalista de la esquina a la vez me valida en mis análisis, y me aterra en sus consecuencias y sobre todo, en las transformaciones que el terror realiza en aquellos que sucumben a él. Yo puede que no tenga esperanzas, pero al menos no soy un fanático del miedo.

Single de la semana : Doble Cara A: Public Enemy- State of the Union vs. Run With Jewels- Walking on Snow

28 Jul

Graphic by @nobrainszine

Hace un tiempo me quejaba amargamente de la falta de compromiso en la música actual. Estamos viviendo “tiempos interesantes”, es decir, peligrosos, según la maldición china (Zizek comenta jocoso no sé dónde que dicho refrán en China se tiene como una invención occidental) con Portland y Seattle militarizadas, con un presidente saliente que ha hecho lo imposible por boicotearse a si mismo, a lo Nixon: Si pierde será por deméritos propios.

Que en tiempos víricos la gente salga a la calle por la injusticia racial, el abuso policial, la precariedad sanitaria, no deja de ser paradójico, y revela el estado del malestar de una parte de la ya no tan joven democracia norteamericana. Me temo que una parte silenciosa de la sociedad se acoge a su derecho a morir con sus armas en el salón, y sin máscaras, una herencia de la lucha contra la monarquía y de la exploración del oeste, y dependerá mucho del voto con nariz tapada de un Biden que los demócratas comprenden que lo mejor que puede hacer es callarse, ponerse de perfil, y esperar que Trump la cague. En Guerra Eterna, el blog de Sáez de Ugarte, se comenta que los ataques a Trump más acerados vienen de los republicanos no trumpistas, los afines a Romney, el fallecido McCain o un Jeb Bush que de pronto se ha visto empujado al centro. Son The Lincoln Project.

En Europa las cosas nunca están tan claras, aunque hemos visto el lamentable espectáculo entre los países de tradición calvinista (Rutte) o simplemente insolidaria y aislacionista (Austria) contra el sur a base de falsos mitos de despilfarro frente a virtud, en una conferencia EUCO que alcanza un acuerdo de mínimos. El papel de poli malo puede haber sido asignado por una Merkel que también cuenta con poco tiempo de mandato restante y parece querer recomponer su perfil de estadista europeista frente a las revelaciones y grabaciones de Varoufakis respecto de la crisis de 2008. No es baladí traer a colación a Europa, porque el conflicto social de ese presupuesto “demasiado tarde, demasiado poco” puede acabar regando a los ultras de derecha euroescépticos, y reforzar las posturas de políticos de inspiración Trumpista en la Europa no germana.

Quién nos queda para cantar al “street fighting man” en este verano de nuestro descontento, qué artistas pueden dejar de lado los aspectos escapistas para mostrarnos lo urgente y terrible, lo peligroso de este momento. He elegido dos generaciones del hip hop, unos nuevos y otros viejos rockeros. Run with Jewels puede que no sean mi elección personal habitual cuando elijo discos a escuchar, pero su último LP es un disco de estos tiempos, y Walking on Snow es la canción de este descontento. Por otro lado, y dado que nadie más daba el paso, unos juveniles Public Enemy (deben andar ya en la sesentena) deciden dar un paso al frente contando el Estado de la Unión.

 

De Run With Jewels nos llegan frases excelentes como:

"Dato curioso sobre una jaula, nunca se construyen para un solo 
grupo,Entonces, cuando esa jaula termine con ellos y sigas siendo 
pobre, vendrá por ti"

"Y todos los días en las noticias de la noche te alimentan 
el miedo gratis. Y estás tan atontado que ves a los policías 
ahogar a un hombre como yo. Y hasta que mi voz pase de un grito 
a un susurro, 
"No puedo respirar"
Y te sientas allí en la casa en el sofá 
y lo ves en la televisión"

Public Enemy deciden que no es momento de ser sutiles:

"Asesino de la casa blanca, 
muerto en toda una vida
Vota fuera esta broma o muere intentándolo
Sin precedentes, demente, muy presidencial
Dictador de la Gestapo nazi por ella defendido
No es lo que piensas, es lo que sigues
Corre con las joyas, bebe de esa poción
Otros cuatro años os destriparán
Destripados, secados, quebrados 
y sin poder pedir prestado"

Guiño a Run With Jewels incluído.

Run With Jewels- Walking on snow
Get a dose a dirty code to go, been cold since Co-Flow
I got a wire or two unlodgin’, I’ll set a fire down below
I’ll hang it up when you say, “Sorry, I didn’t know”
Prolly got a year or ten to go so lets go
I don’t really know how to go slow
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker’s cold (ay)
You in the wrong mode, you open and closin’ your hole, it’s a no go
This whole world’s a shit moat, filled to the brim like GitMo
When you think it don’t get mo’ glow it limbo ‘til the sticks on flo’
All oppression’s born of lies, I don’t make the rules, I’m just one guy
All due respect, if getting spit on’s how respect is now defined
Hungry for truth but you got screwed and drank the Kool-Aid, there’s a line
It end directly at the edge of a mass grave, that’s their design
Funny fact about a cage, they’re never built for just one group
So when that cage is done with them and you’re still poor, it come for you
The newest lowest on the totem, well golly gee, you have been used
You helped to fuel the death machine that down the line will kill you too (oops)
Pseudo-Christians, y’all indifferent
Kids in prisons ain’t a sin? Shit
If even one scrap a what Jesus taught connected, you’d feel different
What a disingenuous way to piss away existence, I don’t get it
I’d say you lost your Goddamn minds if y’all possessed one to begin with
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold (cold, cold)
Yeah, ho, Gangsta Boo, Run the Jewels
We back on our shit, and it’s cold as fuck
The way I see it you’re probably freest from the ages one to four
Around the age of five you’re shipped away for your body to be stored
They promise education, but really they give you tests and scores
And they predictin’ prison population by who scoring the lowest
And usually the lowest scores the poorest and they look like me
And everyday on evening news they feed you fear for free
And you so numb you watch the cops choke out a man like me
And ‘til my voice goes from a shriek to whisper, “I can’t breathe”
And you sit there in the house on couch and watch it on TV
The most you give’s a Twitter rant and call it a tragedy
But truly the travesty, you’ve been robbed of your empathy
Replaced it with apathy, I wish I could magically
Fast forward the future so then you can face it
And see how fucked up it’ll be
I promise I’m honest, they coming for you
The day after they comin’ for me
I’m readin’ Chomsky, I read Bukowski
I’m layin’ low for a week
I said somethin’ on behalf of my people
And I popped up in Wikileaks
Thank God that I’m covered, the devil come smothered
And you know the evil don’t sleep
Dick Gregory told me a couple of secrets before he laid down in his grave
All of us serve the same masters, all of us nothin’ but slaves
Never forget in the story of Jesus, the hero was killed by the state
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold
Just got done walkin’ in the snow
Goddamn, that motherfucker cold (cold, cold)
Who really wanna run it with the Jewel Runners?
Go hellfire hot in a new sauna
It’s a cold winter baby and a cruel summer
I suicide bomb in the blue Hummer
And emerge out the side, not a bruise on ‘em
Bad news come in two son, do somethin’
Treat beats like a wet thigh, chew on ‘em
Got a stroke row crew on ‘em, move on ‘em
We be the heroes, the breakers of chains and the busters of locks (locks, locks)
You be them suckers supportin’ them snitches that talk to the cops
This the Illmatic of turning your face in to fucker foie gras
I’m not so sure opportunities knocking, it’s probably the law
Word to the old school tape decks
I get Radio Raheem respect
My Nike pendant sacred, similar to the Ghostface bracelet
Fire in the hole, oh no joke
Probably go broke just off smoke
Fuck are we gonna do, not smoke?
Get a job, play the role, be adults?
Nah, I’ma do me, arigato
First of all, they cheated (uh-huh)
‘Cause if one of them black and the other one white (uh-huh)
So if you don’t like ‘em, you automatically racist (ah, oh, well)
Public Enemy- State of the Union
Go, go, go, just go
Go, go, go (we have)
Whatever it takes, rid this dictator
POTUS my tail, Ass debater
Prime-time Preemo, rhyme-time crime
Like no other in this lifetime
White house killer, dead in lifelines
Vote this joke out, or die tryin’
Unprecedented, demented, many president’d
Nazi Gestapo dictator defended
It’s not what you think, it’s what you follow
Run for them jewels, drink from that bottle
Another four years gonna gut y’all hollow
Gutted out, dried up, broke and can’t borrow
State of the Union, shut the fuck up
Sorry ass motherfucker
Stay away from me
State of the Union, shut the fuck up
Sorry ass motherfucker
Stay away from me
State of the Union, shut the fuck up
Sorry ass motherfucker
Stay away from me
State of the Union, shut the fuck up
Sorry ass…

Sorry To Bother You (2018)

20 Jul

Sorry to Bother You es el debut del artista de hip hop y activista, no sólo del Occupy, sino desde los 90s, Boots Riley, en el cine. Estamos ante una obra que no parece en absoluto de un debutante, sino llena de madurez, que en todo momento sabe a qué quiere jugar, a dónde quiere llevarnos.

Visualmente, comparte algunos de los dejes de realismo mágico marca Gondry, Jonze, y Kauffmann. La diferencia estriba tal vez en que lejos del solipsismo de los dos últimos, Riley se mete de lleno en la gig economy de riders y teleoperadores (este proyecto es autobiográfico), en los conflictos raciales, en los iluminados empresarios de Silicon Valley.

Lakeith Stanfield como Cassius Green está muy bien como el protagonista que se ve atrapado en un conflicto moral, entre comprometer sus principios, y primero sobrevivir y luego prosperar. A costa del dolor ajeno, a costa de enfrentarse a las ilusiones sindicales de algunos de sus compañeros. El modo en que refleja Riley la intromisión del empleado telefónico directamente al comedor de tu casa es brillante, así como el concepto de “poner voz de blanco”, o, más avanzados en la trama, la empresa Worryfree, en la que uno cuando no tiene otro recurso decide venderse, como en la esclavitud de la Grecia clásica, y la evolución de ese modelo de negocio hasta un apoteósico final de ciencia ficción distópica.

Extrañamente Tessa Thompson es el eslabón débil del elenco, como la pareja del protagonista, cuya radicalidad en el arte de denuncia también se somete a contradicciones que no se exploran lo suficiente: Qué es contracultural, qué es efectivamente subversivo, y no sólo un producto en el mundo del arte.

Uno de los que roban la función es Armie Hammer como Steve Lift, el mesiánico, lunático, y psicopático empresario de Silicon Valley que monta una empresa de subcontrata basada en mano de obra esclava. Hilarante mezcla del iluminismo egocéntrico de Musk, la falta de escrúpulos de Bezos, el freakismo del control de Zuckenberg, el carisma impostado de Branson. Armie Hammer da un espectáculo y uno sólo acaba pensando que le falta sobreactuar para alcanzar un punto más de delirio.

Crítica social, fábula moral, denuncia de la nueva economía de plataformas, de la división racial, de la psicopatía del 1%, de los supuestos adalides del progreso que sólo han reinventado el látigo, del divide y vencerás… Y de la enorme dificultad personal y colectiva de realizar cualquier tipo de resistencia.

Uno no puede evitar relacionar el despliegue militar que este julio de 2020 ha realizado Trump en Portland o las quejas de lobbistas y políticos locales ante el hecho de que la izquierda extraparlamentaria de base que se está manifestando haya puesto los centros de Amazon y sus condiciones de trabajo en el punto de mira, con el clímax de la película.

Es un must.

Maniac de Cary Fukunaga

3 Jul

Maniac es un proyecto de Cary Fukunaga (True Detective) que llegó al Netflix al mismo tiempo que Russian Doll, pero que por diversas razones, me ha llevado más tiempo y más de un visionado procesar.

Con un trasfondo situado en un futuro (muy) cercano, una sociedad aséptica, en el que las personas pueden vender su atención a “hombres anuncio” que les recitan publicidad a cambio de recibir dinero por escucharla, o dónde hay servicios de alquiler de amigos, tiene una estética que coquetea con cierto toque kitsch (El Dormilón de Woody Allen, Wes Anderson, Legión de Noah Wyle).

El hilo narrativo se centra en un ensayo clínico de una droga que combinada con una IA que simula realidades virtuales, está destinada a acabar con la infelicidad, a poner patas arriba el mundo de la psicoterapia, llevada a cabo por un conjunto de científicos como poco excéntricos (Theroux parece tener carta blanca para sobreactuar como el reprimido hijo de una terapeuta superventas. Atención a la disfuncional madre en la actuación de Sally Field y la descacharrante subtrama freudiana).

Owen Milgrim (Jonnah Hill, en una clara referencia al experimento Milgram) lleva una anodina existencia alejado de su acaudalada pero despiadada familia (Gabriel Byrne hace un retrato de la aristocracia neoyorkina digna de un mafioso sociópata que le insta a mentir en juicio para defender a la familia de denuncias de acoso sexual, algo que se desarrollará en la trama) mientras lidia con un pasado de problemas mentales, amigos imaginarios que le dicen que hay un patrón y que va a salvar el mundo, y una existencia parecida al del protagonista de Brazil, con empleo burocrático y minipiso deprimente incluído.

Annie Landsberg (Emma Stone) es una joven dependiente de la droga experimental (que consigue bajo mano, pero que no es suficiente), reviviendo una y otra vez un trauma familiar, y totalmente alienada de todos en su vida (su padre literalmente vive encerrado en un mini-container porque no puede lidiar con el mundo exterior) portando una máscara de cinismo e indiferencia.

Lo que ambos personajes comparten es la soledad, el dolor, la falta de esperanza y la incapacidad de comunicarse, de conectar con nadie, de llevar una vida funcional, de encajar, de disfrutar de nada en absoluto. Son seres que deambulan en busca de un sentido y profundamente dañados, doloridos, heridos. Y de eso trata la serie.

Dejando de lado los giros a lo Hal 9.000 que pueden hacer descarrilar el ensayo clínico, esta serie nos habla de la supervivencia humana en un mundo inhumano, de como vivir en las ciudades sin alma, de cómo vivir y no sólo sobrevivir.

En los escenarios de realidad virtual Owen y Annie llegan a compartir situaciones (realidades en que son un matrimonio de white trash en una misión ecológica, o una pareja de ladrones de guante blanco en los años 20) algo que se supone que no debe ocurrir, ya que la experiencia es personal, con un fuerte acento en las fantasías y símbolos que enmascaran nuestros conflictos más terribles, aquellos que no nos atrevemos a confrontar. En otros escenarios confrontarán sus demonios solos ya sea frente a un capo mafioso (con Byrne y un taladro) o una fantasía épica (Stone como improbable heroína Tolkeniana alcoholizada) siempre con un toque surrealista, que impregna el mundo real también.

Es, en definitiva, la historia de dos personas que llegan a conocer el dolor del otro, que llegan a reconocerse, cuidarse, tenderse la mano, en un mundo en donde la consigna es cada uno por si mismo, es, y no me parece poca cosa, la historia de una amistad improbable entre un hombre probablemente esquizofrénico que duda de sus propios ojos y su juicio, y una mujer amargamente deprimida y sin esperanza.

Es la historia de como llegaron a hacerse amigos y se aliaron para mantenerse humanos en ese mundo profundamente inhumano de un futuro demasiado cercano.

Anti España 3

6 May

“No sé quiénes tendrían que producirnos más horror: si los del «Caiga quien caiga», los del «Aquí va a haber que tomar una determinación» o los del «Esto lo arreglaba yo en veinticuatro horas». ¡Dios, pero qué tenebrosamente españolas suenan estas frases! ¿Qué tradición de rencor inextinto, de maldad infligida o padecida, ha podido dejar en el alma de los españoles un poso tan siniestro? ¿Qué ha podido marcar a fuego semejante impronta, para cuyo espíritu no se me ocurre ahora ningún nombre más propio y expresivo que el de «mentalidad sumarísima»?

Sin embargo, a veces parece entreverse en tales actitudes, al menos en la tertulia del café, un elemento de histrionismo: mostrarse sumarísimo, bramar henchido de santa indignación, reiterando el testimonio de cuán acérrimamente enemigo se es de la gentuza, suena también, afortunadamente, a un viejo y gastado número de teatro malo.”

(Sánchez Ferlosio)

Quis custodiet ipsos custodes?

29 Abr

Imagen de Laurent Durieux subastada por Mondo para causas benéficas relacionadas con el COVID-19 y los sin techo.

Nos quejamos de la policía de balcón, de los linchamientos en redes sociales, de los vecinos que tachan de ratas a los médicos dedicados a salvarlos pero que se convierten en cuerpos inconvenientes en su cercanía. El infierno son los demás sin duda.

Pero me gustaría ir más allá. A pesar de la vuelta de la biopolítica, de la que nos avisa el filósofo Agamben, parece que el esquema de Foucault se ha complicado, de un modo en que de tesis y antítesis, surge algo nuevo.

Foucault habla de medidas excepcionales por una plaga, como paso previo para explicarnos que el modelo panóptico del filósofo Bentham, de vigilancia anónima y discreta, es un nuevo paso evolutivo del poder. Ahora bien, esta plaga nos llega justo después de que el modelo panóptico se haya implantado efectivamente de forma cibernética: Hemos cambiado nuestro comportamiento vía redes sociales para convertirnos en vigilantes, llenos de prejuicios, de nuestros semejantes y… de nosotros mismos. Y en esto, en ese modelo de carceleros de nosotros mismos, llegó la plaga, y la excepcionalidad. Pero de esa excepcionalidad no surgirá un modelo completamente nuevo de vigilancia, sino que se refinará el modelo actual, que hemos naturalizado hasta el punto de no darnos cuenta de su funcionamiento.

Podemos presentirlo en la forma en que la información circula memetizada, a velocidad peligrosa, convertida en ruido, en veneno, en cascada incontrolada, en unos y ceros sin verificación, en emociones sincronizadas, como diría el filósofo Virilio, en un tiempo simultáneo que anula la Historia, pero también que diluye nuestra capacidad de reflexión y de individuación: El rebaño ciego del que habla Brunner, el escritor de ciencia ficción cercana, en su trilogía del desastre.

Podemos presentirlo en el modo en que se habla de nueva normalidad, en que, con una economía destruída, no asumimos la perplejidad de que, en términos productivos, somos totalmente prescindibles. La solidaridad y la resistencia solían tener la fuerza en sus números, en lo colectivo, y nos hemos visto obligados al aislamiento y la división entre los dignos de salvación y los dignos de lástima.

Hay una convergencia entre la vigilancia electrónica, el comportamiento memético, el miedo a perder nuestra precaria situación vital, y la vuelta del Estado, que algunos celebran como anéstetico para el dolor social de esta posguerra viral, otros como regulador de los excesos e imprevistos, y algunos, nos tememos, como fuerza tecnocrática del status quo.

Ya hay voces que hablan de que hace falta no una nueva normalidad, sino una singularidad, en que nuestro papel de individuos se valore de otro modo, en que no perpetuemos una vigilancia castradora, no en aras de un necesario control sanitario, sino en sintonía con un aterrador control social automático, un common sense que sancione como criminal al que no encaje en la normalidad, la productividad, y la resignación. Creo que debemos abordar la aventura de ser individuos de nuevo, y para vivir esa aventura, quizá debamos asumir que habrá desastres, accidentes, penurias, sangre, sudor y lágrimas, y que es nuestra tarea convertirlas en las piedras fundacionales de otro tipo de manera de existir. Una fuera de la zona de confort.

“El conocimiento vinculado al poder, no solo asume la autoridad de ‘la verdad’ sino que tiene el poder de hacerse realidad. Todo el conocimiento, una vez aplicado en el mundo real, tiene efectos y, en ese sentido, al menos, “se convierte en verdad”. El conocimiento, una vez utilizado para regular la conducta de los demás, implica restricción, regulación y disciplina de la práctica. Por lo tanto, ‘no hay relación de poder sin la constitución correlativa de un campo de conocimiento, ni ningún conocimiento que no presuponga y constituya al mismo tiempo, relaciones de poder”

(Foucault 1977,27).

“De ahí el efecto principal del Panóptico: inducir en el interno un estado de visibilidad consciente y permanente que asegura el funcionamiento automático del poder.

Entonces, para organizar las cosas, la vigilancia es permanente en sus efectos, incluso si es discontinua en sus acciones; que la perfección del poder debe tender a dejar su real ejercicio innecesario; que este aparato arquitectónico debería ser un máquina para crear y mantener una relación de poder independiente de la persona que lo ejerce; en resumen, que los internos deben ser atrapados en una situación de poder de la cual ellos mismos son portadores.

Para lograr esto, es a la vez demasiado y muy poco que el el prisionero deba ser observado constantemente por un inspector: muy poco, porque lo que importa es que él sabe que debe ser observado; demasiado, porque no tiene necesidad de ser así.”

“Cualquier individuo, tomado casi al azar, puede operar la máquina: en ausencia del director, su familia, sus amigos, sus visitantes, incluso sus sirvientes (Bentham, 45). Del mismo modo, no importa qué motivo lo anima: la curiosidad de lo indiscreto, la malicia de un niño, sed de conocimiento de un filósofo que desea visitar este museo de la naturaleza humana, o la perversidad de aquellos que disfrutan espiando y castigando. Cuanto más numerosos observadores anónimos y temporales son,  mayor el riesgo para el interno de ser sorprendido y mayor es su ansiedad y conciencia de ser observado”

“El panóptico funciona como una especie de laboratorio del poder. Gracias a sus mecanismos de observación, se gana en eficiencia y en la capacidad de penetrar en el comportamiento de los hombres; el conocimiento sigue los avances del poder, descubriendo nuevos objetos de conocimiento sobre todas las superficies en las que se ejerce el poder” 

“La ciudad afectada por la peste frente al establecimiento panóptico. Las diferencias son importantes. Marcan, a una distancia de un siglo y medio, las transformaciones del programa disciplinario. En el primer caso, hay una situación excepcional: contra un extraordinario mal, el poder se moviliza; se hace presente en todas partes y visible; inventa nuevos mecanismos; se separa, se inmoviliza, provoca particiones; construye por un tiempo lo que es a la vez una contraciudad y la sociedad perfecta, impone un funcionamiento ideal, pero que es reducido, en el análisis final, como el mal que combate, dualismo de vida y muerte: lo que se mueve trae muerte, y uno mata lo que se mueve. El panóptico, por otro lado, debe ser entendido como un modelo de funcionamiento generalizable; Una manera de definir el poder en términos de la vida cotidiana de los hombres.”

“El Panóptico es polivalente en sus aplicaciones; sirve para reformar prisioneros, pero también para tratar pacientes, instruir a los escolares, limitar al demente, supervisar a los trabajadores, poner a trabajar a los mendigos y ociosos. Es un tipo de ubicación de cuerpos en el espacio, de distribución de individuos en relación entre sí, de organización jerárquica, de disposición de centros y canales de poder, de definición de los instrumentos y modos de intervención del poder, que pueden implementarse en hospitales, talleres, escuelas, prisiones. Cada vez que uno trata con una multiplicidad de individuos en quienes se debe imponer una tarea o una forma particular de comportamiento, el esquema panóptico puede ser usado.”

(Foucault, Vigilar y Castigar)

Diario del año de la Peste- Daniel Defoe

6 Abr

“Durante algunas semanas la prisa de la gente era tal, que hacía casi imposible llegar hasta las puertas del corregidor; una muchedumbre apremiante se apiñaba allí para obtener pases y certificados de salud, como para viajar al extranjero, ya que sin los mismos no se les permitía pasar a través de las ciudades situadas en los caminos, ni se les daba alojamiento en ninguna posada. Ahora bien, como durante todo este tiempo no había muerto nadie dentro de la ciudad, el corregidor daba sin ninguna dificultad certificados de salud a todos aquellos que habitaban en las noventa y siete parroquias; y durante algún tiempo también a los que vivían fuera de la ciudad.
Esta prisa, como digo, continuó durante algunas semanas, es decir, durante los meses de mayo y junio, con mayor motivo aún, puesto que se rumoreaba que aparecería una orden del Gobierno para poner vallas y barreras en los caminos a fin de impedir que la gente viajase; y que los pueblos sobre los caminos no tolerarían el paso de los londinenses por miedo a que trajesen consigo la epidemia, si bien ninguno de estos rumores tenía otro fundamento que la imaginación, por lo menos al principio.

Entonces comencé a pensar seriamente en mí mismo, en mi propio caso y en lo que debería hacer conmigo mismo; es decir, si debería decidir quedarme en Londres o bien cerrar mi casa y huir como muchos de mis vecinos. He escrito este extremo tan detalladamente, porque no sé si podrá ser de utilidad a aquellos que vengan después de mí, si les aconteciese el verse amenazados por el mismo peligro y si tuviesen que decidir de la misma manera; por ello, deseo que esta narración llegue a ellos más en calidad de orientación de sus actos que de historia de los míos, puesto que no les valdrá un ardite el saber lo que ha sido de mí.

Me enfrentaba a dos cuestiones importantes: una de ellas era el manejo de mi tienda y mi negocio, que era de consideración y en el que estaba embarcado todo lo que yo poseía en el mundo; la otra era la preservación de mi vida en la calamidad tan funesta que, según veía, iba a caer sobre toda la ciudad y que, sin embargo, por grande que fuese, siempre sería mucho menor de lo que imaginaban mis temores y los de las demás gentes…”

 

“Las aprensiones de la gente estaban igualmente multiplicadas por los engaños de aquellos tiempos, en los que, según creo, las gentes eran, no puedo imaginar por qué causa, más adictas de lo que nunca fueron, antes o después de entonces, a las profecías y conjuros astrológicos, sueños y cuentos de viejas…”

“Por otra parte, resulta increíble y difícil de imaginar la manera en que los pilares de las casas y las esquinas de las calles estaban recubiertos de carteles de doctores y letreros de ignorantes individuos, sortílegos y entremetidos medicastros, que invitaban a la gente a acudir a ellos en busca de remedios, anuncios embellecidos con perlas como éstas: «Infalibles píldoras preventivas contra la plaga», «Preservativos seguros contra el contagio», «Eficacísimos cordiales contra la corrupción del aire», «Prescripciones exactas para guía del cuerpo en caso de contagio», «Píldoras antipeste», «Incomparable elixir contra la plaga, nunca antes descubierto», «Un remedio universal contra la plaga», «La única agua de peste verdadera», «El antídoto regio contra todo tipo de contagio»; y tantos más, que no puedo enumerarlos…”

” Mas aquí me refiero a las ordenanzas y disposiciones que se publicaron para gobierno de las familias contagiadas.
He mencionado la orden del cierre de las casas, y creo necesario agregar algo particular, pues esta parte de la historia de la peste es muy triste; y porque también es menester contar su parte más atroz.
Fue alrededor del mes de junio cuando el corregidor de Londres y el concejo de regidores empezaron a preocuparse más especialmente por la ordenación de la ciudad.

Los jueces de paz de Middlesex, por orden del secretario de Estado, habían comenzado a cerrar casas y viviendas en las parroquias de St. Giles-in-the-Fields, St. Martin, St. Clement Danes, etc., con excelentes resultados; ya que en varias calles en las que había estallado la peste, la epidemia cesó cuando se vigilaron estrictamente las susodichas casas infectadas y se puso especial cuidado en enterrar a los muertos tan pronto como se tenía conocimiento de su deceso.”

” Notificación que ha de hacerse de la enfermedad:

El amo de toda casa, tan pronto como cualquier habitante de la misma se queje, ya sea de pústulas o púrpuras, o de hinchazón en cualquier parte del cuerpo, o caiga enferma peligrosamente sin presentar síntomas evidentes de otra enfermedad, ha de notificarlo al examinador sanitario dentro de las dos horas siguientes a la aparición de dicha señal.

Secuestro del enfermo:

Tan pronto como dicho examinador, cirujano o investigador determine que una persona cualquiera está enferma de peste, dicha persona ha de ser secuestrada esa misma noche en la misma casa; y en caso de ser secuestrada, aunque luego no muera, la casa en la que ha enfermado deberá permanecer cerrada durante un mes, una vez que los demás hayan usado los medios preservativos de rigor.

 

Cierre de la casa:

Si cualquier persona hubiere visitado a cualquier hombre del que se sabe que está contagiado de la peste, o hubiere entrado voluntariamente en cualquier casa que se tenga por infectada, no estando autorizado, la casa en que habite ha de ser cerrada durante algunos días por instrucción del examinador

Diversiones:

Que se prohíban terminantemente todas las diversiones, bailes de osos, juegos, cantos de coplas, ejercicios de broqueles y similares motivos de reunión del pueblo; y que las partes transgresoras sean severamente castigadas por cada regidor en su distrito.

Prohibición de festejos:

Que se posterguen todos los festejos públicos, particularmente los de las compañías de esta villa, y las cenas en tabernas, cervecerías y otros lugares de esparcimiento público, hasta nuevo aviso y autorización; y que el dinero así ahorrado sea conservado y empleado en beneficio y auxilio de los pobres atacados por la enfermedad.

Tabernas:

Que se reprima severamente todo exceso y desorden en las tabernas, cervecerías, cafés y bodegas, como pecado público de este tiempo y por ser mayor ocasión para diseminar la peste. Y que no se permita a grupo o persona alguna permanecer ni entrar en ninguna taberna, cervecería o café para beber después de las nueve en punto de la tarde, según la antigua ley y costumbre de esta ciudad, bajo las penas prescritas por la misma.”

Diario del año de la Peste- Daniel Defoe

12 monos españoles

24 Mar

“Al fin había siempre un momento en que nos dábamos cuenta de que los trenes no llegaban. Entonces comprendíamos que nuestra separación tenía que durar y que no nos quedaba más remedio que reconciliarnos con el tiempo” (Camus, La peste)

“El enemigo más peligroso de la verdad y la libertad entre nosotros es la mayoría compacta”- Henrik Ibsen, Un enemigo del pueblo

Quién nos lo iba a decir. También en Micronesia vivimos tiempos distópicos. Es extraño, en estos momentos, si mi vida hubiera seguido su curso errático habitual, estaría, por trabajo, o bien en el Reino Unido del sociópata Johnson, o bien en Ciudad del Cabo, a la espera de que llegara el lobo a soplar a la puerta y tumbara todo a su paso.

No se puede decir que mi situación laboral sea la peor. De momento, un simulacro de teletrabajo 3 días de 5. Hay quién no puede darse ese lujo y coge el autobús cada día. Por otro lado soy de natural un tipo solitario y casero. No son taras de las que haya que prescindir hoy.

Podríamos expresar aquí todo lo que se ha hecho mal en la gestión de esta crisis (mascletás multitudinarias mediante. La GVA, tras su pavor al poder fallero, se ha enmendado para bien) pero, entiéndanme, ¿es eso muy constructivo, en este país en que cada uno de nosotros tiene a un seleccionador de fútbol y a un presidente del gobierno, esperando su oportunidad? Vendría a resumirse en una reacción tardía por exceso de prudencia, y en la cobardía política de no cerrar el foco, pues el foco es la Villa y Corte.

No sé si como Zizek apunta esto obligará a un cambio de paradigma (aunque Zizek duda entre optimismo limitado y pesimismo precavido, o si será aprovechado como doctrina del shock a lo Naomi Klein para acercarnos al modelo chino de capitalismo autoritario (Horvat, Varoufakis, Byung-Chul Han, Klein,  apuntan al pesimismo, a pesar de argumentos a favor de medidas antiausteridad, de renta básica, de reconversión industrial-digital).

IFEMA es un hospital de campaña, el Palacio de Hielo, una Morgue, y nos asemejamos a la sociedad que colapsa en la película, ahora quizás profética, 12 Monos, del genial Gilliam, cuyo poster de Raid71 ilustra este post. Visionaria también en la estupidez común y en la psicosis colectiva que el ser humano experimenta en situaciones excepcionales.

“-Jeffrey Goines: ¿Sabes qué es lo loco? Loco son las reglas de la mayoría. Toma los gérmenes, por ejemplo.

-James Cole: ¿Gérmenes?

-Jeffrey Goines: Uh-huh. Siglo XVIII: nada de eso, nada, nada. Nadie jamás imaginó tal cosa. Ninguna persona cuerda. Luego viene este doctor, Semmelweis, Semmelweis. Semmelweis viene. Él está tratando de convencer a la gente, principalmente a otros médicos, de que hay estas pequeñas cosas invisibles y pequeñas llamadas gérmenes que entran en tu cuerpo y te enferman. Intenta que los médicos se laven las manos. ¿Qué es este chico? ¿Loco? ¿Pequeño, pequeño, invisible? ¿Cómo lo llaman? Uh-uh, gérmenes? ¿Eh? ¿Qué? Ahora, hasta el siglo XX, la semana pasada, de hecho, antes de ser arrastrado a este infierno, entro para pedir una hamburguesa en este restaurante de comida rápida, y el tipo la deja caer al suelo. James, lo recoge, lo limpia, me lo entrega como si todo estuviera bien. “¿Qué pasa con los gérmenes?” Yo digo. Él dice: “No creo en los gérmenes. Los gérmenes son un complot inventado para que puedan vender desinfectantes y jabones”. Ahora está loco, ¿verdad? ¿Ve? Ah! Ah! No hay derecho, no hay error, solo hay opinión popular. Tú … tú … crees en los gérmenes, ¿verdad?”

Podría ser peor, podríamos tener a Trump. Podríamos vivir en un campo de refugiados como el que visité en Grecia. O celebrar unas elecciones como en Francia, o lo que están haciendo los demócratas americanos con sus primarias. Recordemos también que en Francia, 3.500 personas pasaron del virus para hacer una convención disfrazados de Pitufos.

Piensen que en Reino Unido hasta el pasado fin de semana se podía ir al pub, y que en los Países Bajos, la gente simplemente va a su bola (por ahora sus medidas más severas han sido cerrar dos museos). Lo cierto es que si es momento de plantearse otras formas de trabajo, de producción , de vida aparte del consumismo, también es tiempo para temer la ruina de miles de pequeños negocios, el oligopolio de los fuertes y despiadados (Amazon, Florentino Pérez, Amancio Ortega), el Estado de vigilancia orwelliano, y un cambio en la forma en que nos desplazamos, relacionamos, tocamos, y hablamos unos con otros. Poca cosa.

Esto no es decrecimiento, es una parada por avería del sistema. El decrecimiento es un modelo planeado, sostenible, basado en los comercios y servicios de proximidad y en un cambio de hábitos racional, no de emergencia. Muchos celebran la disminución de contaminación al norte de Italia sin evaluar el elevado precio que la región ha pagado por ello, un precio insostenible cuando (si) pase la emergencia, con dramas de vida y muerte, y dramas económicos severos.

El paradigma con que nos enfrentamos a esto es otro que en 2008, por fortuna, tratando de que el aterrizaje sea suave y haya un rebote en la economía. Pero en un contienente que se ha mostrado impotente económicamente e insolidario (la ayuda viene de China, de Cuba) con un sector servicios y turístico muy importante y una dependencia logística de China, y energética y de materias primas de todo el globo, rescatar al tejido con que nuestras calles se llenan de comercio, de intercambio y de empleo, será titánico.

En Micronesia no abunda el optimismo, pero no nos vamos a entregar al oficio de Casandra. Vamos a proponeros algunas cosas que nos deja el confinamiento, mientras contemplamos si esta será una suave o una rápida deriva hacia el preapocalipsis:

-El amigo Lutxo ha lanzado su podcast musical “Cinta de Varios”,  llena de tesoros musicales (mi preferido sigue siendo el episodio piloto) a un ritmo que aporta ya 4 programas, algo que me deja estupefacto a mi que me cuesta todo un año grabar esa cantidad.

-Relatos Salvajes nos regalan 4 horas y media de Mitos Nórdicos escritos por Neil Gaiman y locutados con maestría.

-Tiempo de Culto también es un podcast de guardia. Recomiendo dos episodios.

+El dedicado a la productora Carolco

+El dedicado a cine apocalíptico

-El Horror Co(s)mico dedica un podcast al Ciclo Onírico de Lovecraft

-Postapocalipsis Nau dedica un programa a otra guerra virológica, la informática

-Los Angeles Times nos invitan a cerrar los ojos y escuchar un disco de cabo a rabo, como ya no se hacía, y es un consejo estupendo.

-De entre las editoriales que han puesto contenido temporalmente libre, me ha sorprendido Karras Comics con Apocalypse Girl

-Para los que se sienten culpables por el onanismo que el encierro entraña para aquellos que estamos solteros, no problemo, en Essen, Alemania, un estudio apunta a que puede ser la mejor manera de mejorar el sistema inmunitario y el número de glóbulos blancos.

-Recomiendo Survivors, la serie de la BBC sobre virus apocalípticos. Yo vi el remake de 2008-2010, pero estoy deseando ver la original de los 70s. Aunque la serie que más me ha gustado últimamente es Mythic Quest: Raven’s Banquet (de los creadores de It’s always sunny in Philadelphia, cuyo episodio S09E07 sobre cuarentenas es MAGISTRAL)

-Por Último, Simon Pegg y Nick Frost se ponen al día años después de Shaun of the Dead y nos recomiendan NO ir al Winchester Pub.

La Plaga

10 Mar

“A medianoche, a veces, en el gran silencio de la ciudad desierta, en el momento de irse a la cama para un sueño demasiado corto, el doctor hacía girar el botón de su radio, y de los confines del mundo, a través de miles de kilómetros, voces desconocidas y fraternales procuraban torpemente decir su solidaridad, y la decían en efecto, pero demostrando al mismo tiempo la terrible impotencia en que se encuentra todo hombre para combatir realmente un dolor que no puede ver: “¡Orán! ¡Orán!” ”

(La Peste, Albert Camus)

Yo, microsiervo: precaridad en la pesadilla de Orwell

13 Ene

Ilustración de R. Kikuo Johnson para The New Yorker

Artículo publicado originalmente en la Revista 12 Pulgadas, que relata algunas de mis peripecias vitales de los últimos años, y una visión desde dentro de la obsolescencia programada de los trabajadores en esta nueva revolución industrial.

Durante unos años, un servidor se convirtió en nómada, temporero, mercenario y exiliado económico. Años de crisis y paro me llevaron a entrevistas de trabajo por Skype, envíos masivos de CV cual spam, entrevistas en ciudades extranjeras precedidas por noches en asépticos hoteles clónicos y esperas de trasbordos. Lo que descubrí después es que los trabajos que podía conseguir, especialmente los del Valle del Silicio deslocalizados, no hacían más que contribuir a hacer del mundo un lugar peor.”

Pueden continuar leyendo aquí

Como decía Jeremy Rifkin en “El fin del Trabajo”, de 1995:

Las tecnologías de la información y las comunicaciones y las fuerzas del mercado están rápidamente polarizando la población mundial en dos frentes irreconciliables y potencialmente contrarios: una nueva élite cosmopolita de «analistas simbólicos» que controla las tecnologías y las fuerzas de producción y el creciente grupo de trabajadores despedidos, con poca esperanza y menores perspectivas de encontrar trabajos significativos en la nueva economía global basada en las altas tecnologías.