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Vigilar y espiar (o de por qué ya no estoy en Facebook y esta vez no voy a volver)

26 Jun

9b9456a9bbc456cf4942ffc3c428a059“El panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de esas pequeñas celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etc.

En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda, en ella no había ningún punto de sombra y por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba… el panoptismo que, en mi opinión, es uno de los rasgos característicos de nuestra sociedad: una forma que se ejerce sobre los individuos a la manera de vigilancia individual y continua, como control de castigo y recompensa y como corrección, es decir, como método de formación y transformación de los individuos en función de ciertas normas.”

(M. Foucault)

“Las cajas de Skinner (o cámara de condicionamiento operante, usadas en animales) se caracterizan por tener tres componentes básicos: un manipulandum, un estímulo discriminativo y un registro acumulativo.

  1. El manipulandum es aquel mecanismo que el animal debe manipular, y que no está en la naturaleza del animal manipularlo (por ejemplo, pulsar una palanca). El animal deberá aprender a llevar a cabo la conducta de presionar la palanca para tener un reforzador satisfactorio (obtener comida o evitar una descarga eléctrica).
  2. El estímulo discriminativo es aquel estímulo que señaliza si el manipulandum funciona. Suelen utilizarse un sonido o una luz. En una sesión de aprendizaje, se puede enseñar al animal que pulsar la palanca sólo es efectivo si hay una luz encendida.
  3. El registro acumulativo es un aparato que registra las respuestas operantes en función del tiempo de forma acumulativa. Esto es, un gráfico cuyo eje de abscisas refleja el tiempo, y el eje de ordenadas las respuestas emitidas. También se señaliza qué respuestas han sido reforzadas.”

La encarnación de Facebook como el sueño de Bentham actualizado por Foucault no es hallazgo mío. Tan pronto como en 2015 Stephanie Fast publicaba “Facebook | Panopticon: an analysis of Facebook and its parallels to the Foucaultian Panopticon” un artículo académico que anticipaba y explicaba los mecanismos por los que una red de personas interconectadas eran conscientes de ser espiadas por una entidad central que les cedía un espacio o celda desde el que ellos también podían observar. Este vouyerismo, la sensación de pertenencia a grupos de elegidos, a círculos cerrados, y un sistema de “recompensas sociales” en forma de pulgares que haría las delicias conductistas de B.F. Skinner completaban una red que lejos de eliminar las distancias, contruía celdas en las cuales el ego exhibicionista y la curiosidad vouyeur fabrican un red de incomunicados conectados entre sí por lazos malsanos de ratones de laboratorio.

Los fines comerciales eran claros y suponían una revolución del marketing de la cuál Google había sido maestra, la segmentación del target o público objetivo hasta extremos casi ridículos. Esta especialización permite un ahorro en publicidad convirtiendo las campañas masivas en intervenciones quirúrgicas eficaces y localizadas, disparos de francotirador.

Esto en si mismo, y la misma dinámica de falsa relación social, podía ser motivo de reflexión. Yo ya había abandonado Facebook hace unos años durante unos meses por otros motivos, que tienen más que ver con desacuerdos y malas interpretaciones que el lenguaje escrito y la exacerbación exhibicionista (o trolleo) me habían tocado de frente en lo personal.

El hecho mismo de mi vuelta en forma de una cuenta más personal y en principio escogida a un círculo más íntimo debe analizarse muy cuidadosamente: Dejar Facebook, como dejar Whassup, te deja en una situación comunicativa desventajosa en principio… eres un outsider, estás fuera del circuito privado en el que se mueven tus pares, colegas, amigos y conocidos para transmitirse información. Por más que esta sea útil o la mayor parte de las veces, solo estática. No puedes saberlo.

El motivo de mi actual posicionamiento puede haber tenido una raíz política, de la cuál voy a hablar, pero con mucho desborda esa vertiente. El mismo hecho de que facebook sea un mecanismo social que sea difícil de abandonar es lo que lo hace peligroso de por sí. Más allá de las comparaciones fáciles y simplistas con mátrix o black mirror, es evidente que comparte elementos de los experimentos de Skinner y Paulov para crear respuestas condicionadas, hábitos, recompensas y tratar de ser si no adictivo en un sentido de abuso de sustancias, si semejante a la extraña fascinación de la ludopatía. Creo realmente que parte de estos mecanismos adictivos también se extienden a redes sociales a las que pertenezco, pero que por el momento percibo como herramientas menos dañinas y más útiles (twitter, si bien la cantidad de ruido entre la información que se genera puede cambiar mi opinión) al menos hasta que Facebook la compre (como a Instagram, ese gran monumento al narcisismo o al paisajismo)

Puede observarse que mi reflexión es más honda de lo que mi propio impulso inicial de abandono indicaba y me ha sorprendido a mi mismo. Inicialmente estaba ya en guardia al notar la “neutralidad” de facebook tomar sesgos muy sospechosos en la moderación de contenidos (especialmente en cuanto a fotografías históricas, como la niña del napalm) y pronto estalló el escándalo de Cambridge Analítica. Era evidente que, si no necesariamente en dependencia de los servicios de la inteligencia, la corporación estaba usando la información obtenida para imponer su propia agenda política, o en el mejor de los casos, venderlos para que otros la impongan.

Utilizando los métodos descritos, el objetivo de torcer las voluntades individuales para manipular los procesos democráticos, es una refinación sutil de los métodos de Goebbels para crear una sociedad acrítica, dependiente, y en manos de intelligentsia que los pueda controlar a golpe de algoritmo mirando por encima de su hombro los clicks para marcar la agenda mediática, sectorizando los electores para realizar intervenciones casi invisibles, certeras, rápidas, exactas.

Para Skinner, cuya “Walden Dos” es una novela utópica que describe una sociedad perfecta, la libertad individual no existe. Sólo hay condicionamiento. Su sociedad funciona por un cientifismo aplicado por una tecnocracia fijada, a la que muchos en Silicon Valley identifican consigo mismos.  Una utopía basada en el control y en el “entrenamiento” de las personas para que la sociedad funcione, próxima a Platón y a Huxley. La diferencia es que al menos Skinner, por discutible que fuera, planteaba su tesis como una consecución de un mundo “feliz” huxleyano, materialmente perfecto. El proyecto de Facebook, teniendo en cuenta lo opaco de la corporación, lo privado (paradójicamente) y patológicamente mentiroso que ha demostrado ser Zuckenberg, por ahora sólo ha demostrado utilizar los mecanismos skinnerianos para provecho propio.

Para acabar, voy a citar el artículo de Stephanie Fast.

“Los informes de la actividad del usuario se envían a otros usuarios en el momento de cada actividad, proporcionando un informe actualizado de la actividad de la propia red específica del usuario, o “amigos”. En su forma más básica, el suministro de noticias informa toda la actividad de todos los amigos en un lugar central. La torre de guardia de Facebook, es constituida por ese “Newsfeed”

Desde este punto singular, un usuario puede otear la actividad de sus amigos y, debido a que un usuario sólo comunica su presencia cuando se interactúa con una publicación (por darle me gusta, comentarla, compartirla, y así en adelante) un usuario puede monitorizar la actividad de sus amigos mientras permanece invisible.

Los usuarios no son los únicos espectadores de Facebook. Facebook (la corporación) tiene acceso a todas las cuentas, y se sabe que usa activamente la información para sugerir contenido y segmentar anuncios publicitarios, por ejemplo. La mirada de Facebook pasa desapercibida.”

“Teniendo en cuenta los paralelos entre Facebook y el panóptico, es importante señalar una variación clave en el esquema panóptico de Facebook: los usuarios de Facebook no solo ocupan celdas individuales, ellos simultáneamente ocupan la torre de guardia. Los espectadores también son vistos. Debido a esto, la autonomía se comparte en el nivel de usuario a medida que los usuarios van y vienen del puesto de usuario / prisionero (publicando su propia actividad dentro de la celda) a la posición del usuario / guardia (participando en acto de mirar a los demás desde la torre).”

“El panóptico, según lo discutido por Foucault, fue más que una mera proeza de la arquitectura y vigilancia, también era un laboratorio. Este laboratorio podría usarse para llevar a cabo experimentos, para alterar el comportamiento, [y] para entrenar o corregir individuos. “

“Facebook también encarna el papel de un laboratorio. Un estudio titulado, “Evidencia experimental de escala emocional masiva. Contagio a través de Redes Sociales” fue escrito por el Equipo de Ciencia de Datos Básicos de Facebook y publicado en junio de 2014.

En el experimento, los analistas de datos alteraron el contenido que apareció en el “newsfeed” de un grupo de usuarios de Facebook desinformados de este experimento. El propósito era determinar si las emociones pueden ser influenciadas y generarse emociones positivas o negativas mediante  el suministro de noticias (el estudio concluyó que si se puede).”

No hay más que decir… Excepto quizá que miro de reojo al otro gigante, Google.

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The Fufington Post

9 Jul

Image

Ya había nacido, pero desfigurado y raquítico, famélico, inactivo, inane, aunque con voluntad de ser un lugar en internet en el que esa desazón por el porvenir, por los tiempos de turbulencia y por esa melancolía por presenciar a los buitres disputarse el alma del país, agarrotado y aterrado, berlanguiano, agotado, confuso, dividido, transicionado todavía en una postal vieja, tuvieran cobijo.

Donde los heterodoxos se sintieran como en casa.

No sé por qué caminos nos llevarán los días y sus largas noches, ni sé si mi propia epopeya poco heroica por la supervivencia cotidiana me permitirá mantener el pulso más allá del gesto crispado de un puño cerrado que aferra una palabra como otros se aferran a una esperanza o a una idea. Pero durará lo que dure, será lo que fuere. Tal vez flor de un día, o gesto airado que se consume como la cerilla que Handke usaba para dar calor al mundo.

Se buscan redactores y redactoras. Preferiblemente ambidiestros, cansados, desaliñados, mal afeitados, o desesperanzados. Preferiblemente vividores a golpes de una vida que se está viviendo ya por encima de nuestras posibilidades.

En el texto está la barricada. Sólo espero que en la calle, también haya texto y pensamiento, o al menos inteligencia. Más nos vale para alumbrar las tinieblas.

Todos los tiempos fueron turbulentos, todos andamos a ciegas, pero me gustaría andar a ciegas apoyándome en el brazo de todos y dando apoyo con mi abrazo. A todos.

Quemar la Falla

15 Mar

En los pueblos del vetusto Reino de Valencia (Aka “El Levante Feliz”) los calendarios de festejos son demenciales, existe un rosario de festividades, jaranas, bailes, danzas, procesiones, hogueras, y domingos de ramos.

Antes que del carácter de las gentes y de sus ganas de divertimentos,  este hecho nos habla de la secular prevención de las autoridades hacia un pueblo criticón y amante de la gresca. Ese calendario es la medicina a los impulsos anarcoides, libertarios, caóticos e imprevisibles de los ciudadanos, cuya secular fama de meninfotisme tiene su parte de verdad, y su parte de leyenda (algo de la tozudez aragonesa heredamos con la conquista, si bien lo mejor de nosotros viene de los moriscos. El romanticismo y la imprevisibilidad hacen del valenciano un pueblo caótico, berlanguiano)

Las fallas no pueden ser menos. Observo con terror como algún columnista libereconómico, da en el clavo, para luego errar el tiro completamente: Relacionando las protestas y las fiestas. Para él, las protestas son un simulacro de las fiestas, una impaciencia propia de este pueblo “jaranero”. En realidad, son las fallas el simulacro, lo impostado con forma de tradición, son un simulacro de revolución, que cumple la función catárquica necesaria para mantener el statu quo.

Cabría aquí hablar de cómo se encauzan las energías libidinales u orgónicas de la masa, y releer a Freud, a Reich, a Canetti.

La bilis y la frustración se alivia en las gentes al quemar simbólicamente a sus dirigentes, a sus líderes de opinión, el fuego purifica, la masa emula la batalla con la pólvora, y el linchamiento con las tumultuosas aglomeraciones. Si no existieran las fallas, el President Fabra debiera inventarlas, a pesar de que se diga aquello de que son críticas, por los chascarrillos, o la guiñolización: Críticas fueron mientras pertenecieron al vulgo, pero muy pronto se acabó la crítica,  comenzó el dirigismo, la subvención, los juegos, los concursos, y las ferias taurinas, y ahora vemos denodados esfuerzos por criminalizar a los críticos, negándole el contenido político, y erigiéndose  ellos en sumos sacerdotes de la traditio: no toques su fiesta, no la hagas algo vivo, ellos interpretan la historia, la costumbre, el significado, los usos…

De ellos es la fiesta, y lo es como red clientelar, como extraña metástasis paramilitar de la oficialidad valenciana: Los falleros obtienen patente de corso. Cortan las calles. Las ambulancias se colapsan. La gente muere. Los falleros prevalecen. Tener poder, un cierto poder,  sentirse importante desde su habitual impotencia, unos días al año, relacionarse con la oficialidad, con la burguesía, con los donantes “desinteresados”, a la falla, con los Armiñanas y Barrachinas, todo ello ata nudos inextinguibles.

Hablan entonces de politización de las iniciativas como “intifallas”, echándoles en cara su partidismo, desde el partidismo de tener la razón, si no histórica, al menos festiva, de su parte; todo ello cuando lo cierto es que desde que el régimen franquista se apropió de las fiestas (¿De dónde creen que sale la Junta Central Fallera?), no ha habido cosa más política, más engañosamente neutral, transmitiendo identidad (e identificación) mediante una cierta forma de entender lo que es ser valenciano, con armas de regionalismo y folclorismo, para mezclar un proyecto de comunidad, con un proyecto de partido.

Como apunta Zizek, la ideología funciona cuando es invisible.

Ahora, justamente, el peligro para las protestas son las fallas, son los botellones subvencionados, son las multitudes de observadores, que miran pero no ven, son las distracciones, son las fiestas, y el hecho de poder parecer sabotedores de las mismas.

Lejos queda la propuesta de Els Pavesos, de desarmar esa inercia desde dentro del folk, subvertido desde una visión Kitsch e irónica, pero cercana y popular, de la tradición. Todo sea dicho, la “intelligentsia” d’esquerres, nacionalista, universitaria, fusteriana, “moderna”, siempre renunció a mancharse y a mezclarse con los asuntos del vulgo.

Mi padre estudió en el Luis Vives. Hoy, el instituto es un símbolo negativo, un síntoma de algo que anda mal. Pero ya los turistas han suplantado a los estudiantes en esas calles de policías nerviosos. Recordad la protesta después de la catarsis de quemar a los ninots, porque los ninots no son los culpables, sino que lo son los hombres. Recordadlo. No queméis la falla. No os dejéis seducir por el fuego, por la pólvora, por el simulacro.


El mundo como supermercado

24 Feb





En Occidente, la muerte de Dios fue el preludio de un increíble

folletín metafísico, que continúa en nuestros días. Cualquier

historiador de las mentalidades sería capaz de reconstruir en detalle

sus etapas; para resumir, digamos que el cristianismo consiguió

dar ese golpe maestro de combinar la fe violenta en el individuo

–en comparación con las epístolas de San Pablo, la cultura antigua

en conjunto nos parece ahora extrañamente civilizada y triste– con

la promesa de la participación eterna en el Ser absoluto. Una vez

desvanecido este sueño, hubo diversas tentativas para prometerle

al individuo un mínimo de ser; para conciliar el sueño de ser que

llevaba en su interior con la omnipresencia obsesiva del devenir.

Todas estas tentativas han fracasado hasta el momento, y la desdicha

ha seguido extendiéndose.


La publicidad es la última tentativa hasta la fecha. Aunque su

objetivo es suscitar, provocar, ser el deseo, sus métodos son, en el

fondo, bastante semejantes a los que caracterizaban a la antigua

moral. La publicidad instaura un superyó duro y terrorífico, mucho

más implacable que cualquier otro imperativo antes inventado,

que se pega a la piel del individuo y le repite sin parar: «Tienes

que desear. Tienes que ser deseable. Tienes que participar en

la competición, en la lucha, en la vida del mundo. Si te detienes,

dejas de existir. Si te quedas atrás, estás muerto.» Al negar cualquier

noción de eternidad, al definirse a sí misma como proceso de

renovación permanente, la publicidad intenta hacer que el sujeto

se volatilice, se transforme en fantasma obediente del devenir. Y

se supone que esta participación epidérmica, superficial, en la vida

del mundo, tiene que ocupar el lugar del deseo de ser.


La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo

se acentúa; sin embargo, la publicidad sigue construyendo

las infraestructuras de recepción de sus mensajes. Sigue perfeccionando

medios de desplazamiento para seres que no tienen ningún

sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte;

sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no

tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción

entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con

nadie.

(Michel Houellebecq, El mundo como supermercado)

Metáfora política: Sangrado

16 Nov


Había una vez un perro que, por el rabillo del ojo, veía una sombra amenazadora. Se trataba de su propia cola, pero él no lo sabía. Comenzó a perseguirla, dando vueltas sobre sí mismo en círculos, olvidándose de todo, en una maníaca obsesión.
Cuando por fin le hincó el diente y la amputó, murió desangrado.

Corazón de Perro

18 Jul


Impresionante metáfora que debido a las advertencias de Stalin al mismo autor, estuvo en un cajón desde 1925 hasta 1986.

Un cirujano transplanta a un perro la hipófisis y glándulas sexuales de un cadáver. El perro se va transformando en el hombre (un delincuente). Sus actividades confirman su peligrosidad social, y es necesario revertir el experimento.

Bulgakov hizo mutis, y escribió calladamente para el futuro. Le habían dicho que se jugaba la piel si publicaba, y no hace falta ser un genio para comprender por qué.

Ameno, divertido, pero duro y crítico, en su metáfora desgarrada más cerca de un Buzzati que de un árido Kafka.

“Al día siguiente pusieron al perro un ancho y brillante collar. En un principio, viéndose en el espejo, se apesadumbró mucho, metió el rabo entre las piernas y se fue al cuarto de baño a reflexionar acerca de cómo romperlo contra un cofre o un cajón. Pero el perro comprendió pronto que no era más que un tonto. Zina lo llevó de paseo, sujeto de la cadena, por el callejón de Obujov. El perro caminaba sintiéndose un presidiario y muerto de vergüenza; pero una vez hubo pasado por Priechístenka y llegado a la catedral de Cristo, se dio perfecta cuenta del valor que tenía un collar en la vida.”

Weather Underground

3 Ene



“Hello, I’m going to read a declaration of a state of war…within the next 14 days we will attack a symbol or institution of American injustice.” Bernardine Dohrn
The Weather Underground

La SDS era una sociedad de estudiantes por la paz. Durante los años 60 realizaron importantes manifestaciones contra Vietnam. Pasó de ser un grupo minoritario, a un colectivo con gran apoyo social.
En ese momento, divida en facciones y viendo como se recrudecía la guerra, celebra una asamblea. El grupo de radicales de izquierda autodenominado Weatherman se hacen con el aparato del partido. Comienza la huida hacia adelante de un grupo que pretendió acabar con la guerra de Vietnam y comenzar una revolución social en EEUU ellos solos. Y por la fuerza, de ser necesario.
Es una historia de enajenación y alienación contada por sus protagonistas. Autoconvencidos de que hacían lo correcto, estas personas movidas por buenas intenciones desconectaron un interruptor. Quedaron a oscuras y devenieron en terroristas.
Las únicas muertes que provocaron se debieron a una bomba que estaban fabricando. Murieron unos cuantos de sus miembros.
Esta película documental es el reverso de Patty Hearst, sin llegar al grado de locura del Ejército Simbiótico de Liberación, The Weather Underground (W.U.) vivieron un viaje hacia el oscuro mundo de la certeza, certeza de un destino, de una misión, de un “cueste lo que cueste”. Maquiavelo no descansa en su tumba sino que maquina.
Uno de los fundadores de la SDS narra a cámara sorprendido la ingenuidad de la propuesta de W.U. “Pretendían hacer la revolución ellos solos. Pero no tenían ningún mensaje claro, no aportaban soluciones, solo deseaban hacer tambalear al sistema. Su lema era “Traed la guerra a casa” para hacerla visible. No meditaron las consecuencias de una guerra ni quien podía sufrirlas”.
Hicieron un daño monumental a los movimientos pacifistas. Al principio imbuidos del espíritu hippie y colectivista, diseñaron un estilo de vida en que las drogas y la prohibición de monogamia, la vida en comunas, el trasladarse de los campus a barrios obreros para contactar con el proletariado…todo ellos unido a lo ocurrido posteriormente tras los actos terroristas, el tener que ocultarse, vivir de incógnito, de dinero robado a los bancos, la paranoia interminable de diez años de clandestinidad, los desconectaron absolutamente de la realidad.
Vivían en un mundo paralelo y “underground” endogámico y opresivo. Mentalmente cerrado. “Estaban solos”. Eran los “único que hacían algo”. Uno de ellos lo dijo claramente: “Estabamos desesperados y perdidos, creímos hacer lo correcto, pero la violencia no funcionó”.
Obsesionados con los Panteras Negras, los activistas por los derechos negros, querían desembarazarse de su condición de buergueses blancos privilegiados (Schreader lo parodiaría cruelmente en Patty Hearst “Cómo desearía ser negro, joder”).
Sin embargo, poniendo bombas en edificios oficiales, se convirtieron en aquello contra lo que luchaban. Luchaban contra un estado coercitivo, represor, que hacía una guerra colonialista e injusta. Ellos usaban la fuerza, se convertían en represores y amenazantes. Para ellos la inacción ante Vietnam era una forma de violencia, pero su propia violencia era una forma más genuina de violencia. Todos eran cómplices de Nixon, así que W.U. se convirtieron en jueces de la ciudadanía, pero ¿quién juzgaba a W.U.?
Lo único bueno que hicieron fue sacar de prisión a Timothy Leary. Una crónica de una época, vista desde múltiples prismas, más actual y urgente de lo que podría parecer. Irónicamente no llegaron a ir a prisión, debido a las tácticas feroces y dudosas del FBI para obtener pruebas. Aunque como ellos mismos afirman no tan feroces como con los Panteras Negras. Dos de ellos siguieron en grupos radicales y acabaron en prisión por sus nuevos crímenes. El resto se entregó.
Uno de ellos mira a cámara y dice que le es difícil hablar de ello. Que se avergüenza. El camino del infierno esta empedrado de buenas intenciones.

Pd.Mientras tanto he subido canciones de los grupos que no tenían video en youtube (Diamond Dogs, Ronnie Spector, y uno de los 10 que quedan). Próximamente el final de la lista que les ha martirizado y dejado exhaustos con mi dudoso criterio. Posteriormente se abrirá un turno de votaciones y linchamientos como es costumbre en micronesia.
El video no tiene que ver con la peli, pero si con su espíritu.