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Anti España 3

6 May

“No sé quiénes tendrían que producirnos más horror: si los del «Caiga quien caiga», los del «Aquí va a haber que tomar una determinación» o los del «Esto lo arreglaba yo en veinticuatro horas». ¡Dios, pero qué tenebrosamente españolas suenan estas frases! ¿Qué tradición de rencor inextinto, de maldad infligida o padecida, ha podido dejar en el alma de los españoles un poso tan siniestro? ¿Qué ha podido marcar a fuego semejante impronta, para cuyo espíritu no se me ocurre ahora ningún nombre más propio y expresivo que el de «mentalidad sumarísima»?

Sin embargo, a veces parece entreverse en tales actitudes, al menos en la tertulia del café, un elemento de histrionismo: mostrarse sumarísimo, bramar henchido de santa indignación, reiterando el testimonio de cuán acérrimamente enemigo se es de la gentuza, suena también, afortunadamente, a un viejo y gastado número de teatro malo.”

(Sánchez Ferlosio)

Quis custodiet ipsos custodes?

29 Abr

Imagen de Laurent Durieux subastada por Mondo para causas benéficas relacionadas con el COVID-19 y los sin techo.

Nos quejamos de la policía de balcón, de los linchamientos en redes sociales, de los vecinos que tachan de ratas a los médicos dedicados a salvarlos pero que se convierten en cuerpos inconvenientes en su cercanía. El infierno son los demás sin duda.

Pero me gustaría ir más allá. A pesar de la vuelta de la biopolítica, de la que nos avisa el filósofo Agamben, parece que el esquema de Foucault se ha complicado, de un modo en que de tesis y antítesis, surge algo nuevo.

Foucault habla de medidas excepcionales por una plaga, como paso previo para explicarnos que el modelo panóptico del filósofo Bentham, de vigilancia anónima y discreta, es un nuevo paso evolutivo del poder. Ahora bien, esta plaga nos llega justo después de que el modelo panóptico se haya implantado efectivamente de forma cibernética: Hemos cambiado nuestro comportamiento vía redes sociales para convertirnos en vigilantes, llenos de prejuicios, de nuestros semejantes y… de nosotros mismos. Y en esto, en ese modelo de carceleros de nosotros mismos, llegó la plaga, y la excepcionalidad. Pero de esa excepcionalidad no surgirá un modelo completamente nuevo de vigilancia, sino que se refinará el modelo actual, que hemos naturalizado hasta el punto de no darnos cuenta de su funcionamiento.

Podemos presentirlo en la forma en que la información circula memetizada, a velocidad peligrosa, convertida en ruido, en veneno, en cascada incontrolada, en unos y ceros sin verificación, en emociones sincronizadas, como diría el filósofo Virilio, en un tiempo simultáneo que anula la Historia, pero también que diluye nuestra capacidad de reflexión y de individuación: El rebaño ciego del que habla Brunner, el escritor de ciencia ficción cercana, en su trilogía del desastre.

Podemos presentirlo en el modo en que se habla de nueva normalidad, en que, con una economía destruída, no asumimos la perplejidad de que, en términos productivos, somos totalmente prescindibles. La solidaridad y la resistencia solían tener la fuerza en sus números, en lo colectivo, y nos hemos visto obligados al aislamiento y la división entre los dignos de salvación y los dignos de lástima.

Hay una convergencia entre la vigilancia electrónica, el comportamiento memético, el miedo a perder nuestra precaria situación vital, y la vuelta del Estado, que algunos celebran como anéstetico para el dolor social de esta posguerra viral, otros como regulador de los excesos e imprevistos, y algunos, nos tememos, como fuerza tecnocrática del status quo.

Ya hay voces que hablan de que hace falta no una nueva normalidad, sino una singularidad, en que nuestro papel de individuos se valore de otro modo, en que no perpetuemos una vigilancia castradora, no en aras de un necesario control sanitario, sino en sintonía con un aterrador control social automático, un common sense que sancione como criminal al que no encaje en la normalidad, la productividad, y la resignación. Creo que debemos abordar la aventura de ser individuos de nuevo, y para vivir esa aventura, quizá debamos asumir que habrá desastres, accidentes, penurias, sangre, sudor y lágrimas, y que es nuestra tarea convertirlas en las piedras fundacionales de otro tipo de manera de existir. Una fuera de la zona de confort.

“El conocimiento vinculado al poder, no solo asume la autoridad de ‘la verdad’ sino que tiene el poder de hacerse realidad. Todo el conocimiento, una vez aplicado en el mundo real, tiene efectos y, en ese sentido, al menos, “se convierte en verdad”. El conocimiento, una vez utilizado para regular la conducta de los demás, implica restricción, regulación y disciplina de la práctica. Por lo tanto, ‘no hay relación de poder sin la constitución correlativa de un campo de conocimiento, ni ningún conocimiento que no presuponga y constituya al mismo tiempo, relaciones de poder”

(Foucault 1977,27).

“De ahí el efecto principal del Panóptico: inducir en el interno un estado de visibilidad consciente y permanente que asegura el funcionamiento automático del poder.

Entonces, para organizar las cosas, la vigilancia es permanente en sus efectos, incluso si es discontinua en sus acciones; que la perfección del poder debe tender a dejar su real ejercicio innecesario; que este aparato arquitectónico debería ser un máquina para crear y mantener una relación de poder independiente de la persona que lo ejerce; en resumen, que los internos deben ser atrapados en una situación de poder de la cual ellos mismos son portadores.

Para lograr esto, es a la vez demasiado y muy poco que el el prisionero deba ser observado constantemente por un inspector: muy poco, porque lo que importa es que él sabe que debe ser observado; demasiado, porque no tiene necesidad de ser así.”

“Cualquier individuo, tomado casi al azar, puede operar la máquina: en ausencia del director, su familia, sus amigos, sus visitantes, incluso sus sirvientes (Bentham, 45). Del mismo modo, no importa qué motivo lo anima: la curiosidad de lo indiscreto, la malicia de un niño, sed de conocimiento de un filósofo que desea visitar este museo de la naturaleza humana, o la perversidad de aquellos que disfrutan espiando y castigando. Cuanto más numerosos observadores anónimos y temporales son,  mayor el riesgo para el interno de ser sorprendido y mayor es su ansiedad y conciencia de ser observado”

“El panóptico funciona como una especie de laboratorio del poder. Gracias a sus mecanismos de observación, se gana en eficiencia y en la capacidad de penetrar en el comportamiento de los hombres; el conocimiento sigue los avances del poder, descubriendo nuevos objetos de conocimiento sobre todas las superficies en las que se ejerce el poder” 

“La ciudad afectada por la peste frente al establecimiento panóptico. Las diferencias son importantes. Marcan, a una distancia de un siglo y medio, las transformaciones del programa disciplinario. En el primer caso, hay una situación excepcional: contra un extraordinario mal, el poder se moviliza; se hace presente en todas partes y visible; inventa nuevos mecanismos; se separa, se inmoviliza, provoca particiones; construye por un tiempo lo que es a la vez una contraciudad y la sociedad perfecta, impone un funcionamiento ideal, pero que es reducido, en el análisis final, como el mal que combate, dualismo de vida y muerte: lo que se mueve trae muerte, y uno mata lo que se mueve. El panóptico, por otro lado, debe ser entendido como un modelo de funcionamiento generalizable; Una manera de definir el poder en términos de la vida cotidiana de los hombres.”

“El Panóptico es polivalente en sus aplicaciones; sirve para reformar prisioneros, pero también para tratar pacientes, instruir a los escolares, limitar al demente, supervisar a los trabajadores, poner a trabajar a los mendigos y ociosos. Es un tipo de ubicación de cuerpos en el espacio, de distribución de individuos en relación entre sí, de organización jerárquica, de disposición de centros y canales de poder, de definición de los instrumentos y modos de intervención del poder, que pueden implementarse en hospitales, talleres, escuelas, prisiones. Cada vez que uno trata con una multiplicidad de individuos en quienes se debe imponer una tarea o una forma particular de comportamiento, el esquema panóptico puede ser usado.”

(Foucault, Vigilar y Castigar)

Diario del año de la Peste- Daniel Defoe

6 Abr

“Durante algunas semanas la prisa de la gente era tal, que hacía casi imposible llegar hasta las puertas del corregidor; una muchedumbre apremiante se apiñaba allí para obtener pases y certificados de salud, como para viajar al extranjero, ya que sin los mismos no se les permitía pasar a través de las ciudades situadas en los caminos, ni se les daba alojamiento en ninguna posada. Ahora bien, como durante todo este tiempo no había muerto nadie dentro de la ciudad, el corregidor daba sin ninguna dificultad certificados de salud a todos aquellos que habitaban en las noventa y siete parroquias; y durante algún tiempo también a los que vivían fuera de la ciudad.
Esta prisa, como digo, continuó durante algunas semanas, es decir, durante los meses de mayo y junio, con mayor motivo aún, puesto que se rumoreaba que aparecería una orden del Gobierno para poner vallas y barreras en los caminos a fin de impedir que la gente viajase; y que los pueblos sobre los caminos no tolerarían el paso de los londinenses por miedo a que trajesen consigo la epidemia, si bien ninguno de estos rumores tenía otro fundamento que la imaginación, por lo menos al principio.

Entonces comencé a pensar seriamente en mí mismo, en mi propio caso y en lo que debería hacer conmigo mismo; es decir, si debería decidir quedarme en Londres o bien cerrar mi casa y huir como muchos de mis vecinos. He escrito este extremo tan detalladamente, porque no sé si podrá ser de utilidad a aquellos que vengan después de mí, si les aconteciese el verse amenazados por el mismo peligro y si tuviesen que decidir de la misma manera; por ello, deseo que esta narración llegue a ellos más en calidad de orientación de sus actos que de historia de los míos, puesto que no les valdrá un ardite el saber lo que ha sido de mí.

Me enfrentaba a dos cuestiones importantes: una de ellas era el manejo de mi tienda y mi negocio, que era de consideración y en el que estaba embarcado todo lo que yo poseía en el mundo; la otra era la preservación de mi vida en la calamidad tan funesta que, según veía, iba a caer sobre toda la ciudad y que, sin embargo, por grande que fuese, siempre sería mucho menor de lo que imaginaban mis temores y los de las demás gentes…”

 

“Las aprensiones de la gente estaban igualmente multiplicadas por los engaños de aquellos tiempos, en los que, según creo, las gentes eran, no puedo imaginar por qué causa, más adictas de lo que nunca fueron, antes o después de entonces, a las profecías y conjuros astrológicos, sueños y cuentos de viejas…”

“Por otra parte, resulta increíble y difícil de imaginar la manera en que los pilares de las casas y las esquinas de las calles estaban recubiertos de carteles de doctores y letreros de ignorantes individuos, sortílegos y entremetidos medicastros, que invitaban a la gente a acudir a ellos en busca de remedios, anuncios embellecidos con perlas como éstas: «Infalibles píldoras preventivas contra la plaga», «Preservativos seguros contra el contagio», «Eficacísimos cordiales contra la corrupción del aire», «Prescripciones exactas para guía del cuerpo en caso de contagio», «Píldoras antipeste», «Incomparable elixir contra la plaga, nunca antes descubierto», «Un remedio universal contra la plaga», «La única agua de peste verdadera», «El antídoto regio contra todo tipo de contagio»; y tantos más, que no puedo enumerarlos…”

” Mas aquí me refiero a las ordenanzas y disposiciones que se publicaron para gobierno de las familias contagiadas.
He mencionado la orden del cierre de las casas, y creo necesario agregar algo particular, pues esta parte de la historia de la peste es muy triste; y porque también es menester contar su parte más atroz.
Fue alrededor del mes de junio cuando el corregidor de Londres y el concejo de regidores empezaron a preocuparse más especialmente por la ordenación de la ciudad.

Los jueces de paz de Middlesex, por orden del secretario de Estado, habían comenzado a cerrar casas y viviendas en las parroquias de St. Giles-in-the-Fields, St. Martin, St. Clement Danes, etc., con excelentes resultados; ya que en varias calles en las que había estallado la peste, la epidemia cesó cuando se vigilaron estrictamente las susodichas casas infectadas y se puso especial cuidado en enterrar a los muertos tan pronto como se tenía conocimiento de su deceso.”

” Notificación que ha de hacerse de la enfermedad:

El amo de toda casa, tan pronto como cualquier habitante de la misma se queje, ya sea de pústulas o púrpuras, o de hinchazón en cualquier parte del cuerpo, o caiga enferma peligrosamente sin presentar síntomas evidentes de otra enfermedad, ha de notificarlo al examinador sanitario dentro de las dos horas siguientes a la aparición de dicha señal.

Secuestro del enfermo:

Tan pronto como dicho examinador, cirujano o investigador determine que una persona cualquiera está enferma de peste, dicha persona ha de ser secuestrada esa misma noche en la misma casa; y en caso de ser secuestrada, aunque luego no muera, la casa en la que ha enfermado deberá permanecer cerrada durante un mes, una vez que los demás hayan usado los medios preservativos de rigor.

 

Cierre de la casa:

Si cualquier persona hubiere visitado a cualquier hombre del que se sabe que está contagiado de la peste, o hubiere entrado voluntariamente en cualquier casa que se tenga por infectada, no estando autorizado, la casa en que habite ha de ser cerrada durante algunos días por instrucción del examinador

Diversiones:

Que se prohíban terminantemente todas las diversiones, bailes de osos, juegos, cantos de coplas, ejercicios de broqueles y similares motivos de reunión del pueblo; y que las partes transgresoras sean severamente castigadas por cada regidor en su distrito.

Prohibición de festejos:

Que se posterguen todos los festejos públicos, particularmente los de las compañías de esta villa, y las cenas en tabernas, cervecerías y otros lugares de esparcimiento público, hasta nuevo aviso y autorización; y que el dinero así ahorrado sea conservado y empleado en beneficio y auxilio de los pobres atacados por la enfermedad.

Tabernas:

Que se reprima severamente todo exceso y desorden en las tabernas, cervecerías, cafés y bodegas, como pecado público de este tiempo y por ser mayor ocasión para diseminar la peste. Y que no se permita a grupo o persona alguna permanecer ni entrar en ninguna taberna, cervecería o café para beber después de las nueve en punto de la tarde, según la antigua ley y costumbre de esta ciudad, bajo las penas prescritas por la misma.”

Diario del año de la Peste- Daniel Defoe

La Plaga

10 Mar

“A medianoche, a veces, en el gran silencio de la ciudad desierta, en el momento de irse a la cama para un sueño demasiado corto, el doctor hacía girar el botón de su radio, y de los confines del mundo, a través de miles de kilómetros, voces desconocidas y fraternales procuraban torpemente decir su solidaridad, y la decían en efecto, pero demostrando al mismo tiempo la terrible impotencia en que se encuentra todo hombre para combatir realmente un dolor que no puede ver: “¡Orán! ¡Orán!” ”

(La Peste, Albert Camus)

La Fábrica

26 Feb

«La fábrica está en todas partes. Es la mañana, el tren, el coche, el paisaje destruido, la máquina, los jefes, la casa, los diarios, la familia, el sindicato, la calle, las compras, las imágenes, la paga, la televisión, el lenguaje, las vacaciones, la escuela, los trabajos caseros, el aburrimiento, la cárcel, el hospital, la noche. Es el tiempo y el espacio de la supervivencia cotidiana. Es la costumbre de los gestos repetidos, de las pasiones rechazadas y vividas por delegación, por imágenes interpuestas.»

(Vaneigem, De la huelga salvaje a la autogestión generalizada (1974))

The Walking Dead: Camino de podredumbre/Exportando basura/Hill Street Constitución Blues/ Tabú/Europa Remixed/Velocidad y Aceleración

1 Nov

Y vuelvo tras un fructífero rearmarse contra lo que la vida nos hace…

Vuelvo con historias de miedo, de terror.

Luces fuera, linterna bajo el rostro. Cuentan que hay 20 días en los que monstruos sin rostro, susurrantes en la oscuridad, prometen la felicidad, prometen ilusión, prometen trabajo, prometen.

El calvo de la lotería ahora se llama Rubaljoy, o Rajolcaba. Algunos prometen lo contrario a lo que han hecho en el gobierno, otros callan por no asustar. Y en ese río revuelto, populistas tratan de pescar descontentos. Toni Cantó cagándose en el idioma valenciano, para ganar votos en Valencia. Durán creyéndose las encuestas de popularidad, y quitándose la máscara del consenso, mostrando la patita de Unió y su ADN verdadero.

Se habla de desmontar un modelo federal, no de optimizarlo o racionalizarlo.

Se habla, se habla demasiado, se habla sin saber, se fabula, se habla por no callar. Por eso andaba yo callado. Estaba rumiando, en medio de tanto ruido. Como dicen en El Ansia sobre K. Kraus, en ocasiones la palabra no lo puede todo… En ocasiones cuesta hablar precisamente porque hay que medir mucho lo que se dice.

Parte del título de este sampler verbal es “Camino de podredumbre”, parafraseando a Hayek. Me resultaba muy curioso las reflexiones sobre las escuelas del liberalismo de Paolo2000, porque coinciden en el tiempo y el fondo con mis propias reflexiones, aunque yo veo más de dos escuelas, y además diferencio liberalismo económico (lessez faire) y liberalismo político.

Por mucho que duela en las dos orillas ideológicas, durante el siglo XIX español, en la época de “Vivan las cadenas”, antes incluso de que surgieran los radicales demócratas, los republicanos y los populistas blasquistas, y mucho antes que Pablo Iglesias, que el Psoe marxista, que la CNT etc.. los dos vectores de “izquierda” o al menos de progreso en este país fueron los liberales y los afrancesados. Cádiz y la Ilustración francesa. ¡Y tuvieron que enfrentarse! También es mala suerte.

Volviendo a la podredumbre del título, la escuela hayekiana, con su fondo darwinista a lo Ayn Rand, nunca ha existido. Me explico. Reagan subvencionaba ricamente a los agricultores. Así que en la praxis no existe. La dinámica clientelista y amiguista de este país, y no sólo de este país (basta de complejos) lo impide. Incluso el mundo intereconómico está plagado de cruzados vestidos de pureza hayekiana que son en realidad oportunistas, vividores, moralistas profesionales, francotiradores a sueldo, o, simplemente (el peor insulto para un hayekiano) subvencionados. El camino de servidumbre que denuncia Hayek es en el fondo, un camino de podredumbre.

Es más, envido: La pureza ideológica del resto, de los que quedan, es muy dudosa. ¿Acaso no son algunos, y no es baladí para lo que nos ocupa, San Pablos del marxismo que se han caído del caballo y han visto la luz? ¿Es tan diferente creer en el determinismo de la Mano de Adam Smith (que por cierto, además de un sistema económico hablaba de un complemento moral al mismo) que creer en el determinismo del materialismo histórico? ¿O es tan sólo el mismo tipo de utopía totalizadora con diferentes miserias asociadas?

Yo sólo sé que me da por pensar: Los recortes sanitarios, el copago, los recortes educativos…¿Son consecuencias de la crisis? ¿O son la causa, el programa de la misma, poniéndonos conspiranoicos? ¿Es casual que la mano que mece la cuna del recorte normalmente tenga intereses en el sector privado en los mismos campos que está recortando (Cotino)? Camino de podredumbre.

La noticia que más me ha impactado estos días en que he estado apartado, como anacoreta, no ha sido la convulsión gatopardiana en el PPCV (Fabra siendo el Olivas de Camps), ni la campaña de perfil bajo (un sólo debate y por compromiso, con la que está cayendo, por lo que puedan decir; señal evidente de que el pescado está vendido, y no apetece quemarse), ni siquiera el corredor mediterráneo y la guerra civil pepera en materia de infraestructuras y agua (Dinamitando el mantra valenciano victimista y maniqueo del Consell).

Ha sido esa pequeña noticia de los contenedores de basura llegados a Brasil desde el puerto de Valencia. ¿Transformar la economía? ¿Apostar por la industria de valor añadido? ¿I+D?

No. Hace tiempo que la Comunidad Valenciana lo que exporta, lo que produce, lo que transporta, lo que trata en factorías, es basura. Sólo basura. El negocio de la basura, como en Gomorra. Basura viajando de un extremo a otro. Concesiones disputadas, peleadas, otorgadas a dedo a cambio de…

Y luego, una expresión que con la crisis me viene a la cabeza. Ética de la Responsabilidad. Oxímoron en realidad. ¿Quién es responsable de enviar basura a Brasil, de dónde viene? Nadie ha sido. Imposible de rastrear. Importamos madera, y enviamos basura. La empresa cobrará por el reciclaje. El problema pasa a ser de otro.

Y cuando hablo de responsabilidad, hablo de todos. Empezando por mí. ¿Cuándo dejamos, incluso por inacción, que todo esto se fuera a la mierda?

La canción triste de la constitución zanja, junto al posible fin de ETA, las banderas de nuestros padres, por decirlo parafraseando a la peli de Eastwood. La Cultura de la Transición de la que habla Amador Fernandez Savater.

Después de 20 años de “eso no se toca, eso no se dice, niño”, se toca y se dice. Se retoca. Corriendo, volando, según las instrucciones de arriba. Porque como decía Bourdieu en su Contrafuegos, El Estado se achica, y se ve impotente (¿Y un Estado impotente acaso cumple la función que los ciudadanos le dan según el modelo de contrato social de Hobbes?)

La Bandera de nuestros padres salta por los aires. No la hemos votado. De hecho no hemos votado ni su reforma. El referendum es impensable. La democracia es el problema para los burócratas europeos, puestos en un brete porque la cuna de la misma, Grecia, consulte la manera de tirarse al abismo…

Un tabú es algo que no se puede decir, no se puede contar, pero que está omnipresente. ETA era uno de esos tabús, de forma que algún ingenioso en twitter decía que empezó su fin cuando empezaron las bromas en Vaya Semanita. Impensable en los 90. ETA como distorsión de la política, como excusa, es un condicionante que ha marcado más decisiones y actitudes de las que creemos.

Europa anda revuelta. Todos mis profesores europeístas siguen en la misma línea absurda: A saber, que cada crisis o paso atrás, que cada parón, ha servido luego para avanzar…Así que ahora, dicen, también. Pero no proponen el cambio adecuado y urgente para este momento. ¿Qué hacer? Decía Lenin. Los europeólogos están demasiado enamorados del objeto de su estudio, de su disciplina. De nuevo, la dialéctica marxista de tesis-antítesis-síntesis te sale por dónde menos te lo esperas. En una confianza en el futuro demencial e imprudente.

Los profetas del apocalipsis como Niño Becerra no son mucho mejores. Ni aportan más soluciones que decir que alguien está enfermo cuando ya está enterrado. Como médicos serían pésimos.

Irlanda y Dinamarca giran a la izquierda, Alemania y Francia se tambalean en la duda (qué personajes para un Hamlet), y Sarko o Clegg no han sido menos decepción para el centroderecha que ZP o Blair para la izquierda.

Pero la clave puede estar en la velocidad y la interconexión. La histeria económica se contagia a velocidad cibernética mientras los gobiernos reaccionan a velocidad decimonónica y a golpe de encuesta. Virilio tenía razón, y Sloterdijk se acerca a esos planteamientos.

Tal vez la salvación esté en la desaceleración. Es por ver algo positivo en la posición española de calma chicha…¿Vendrá tormenta? ¿Será el ojo del huracán?

(De)Generaciones

12 Mar

Hay quién contempla a la juventud con el ojo con que un oficial observa a la carne de cañón antes de una batalla, o tal vez con la mirada con que un empresario circense examina a un oso en cautiverio antes de obligarlo a danzar…

Soy muy suspicaz cuando se habla de generaciones. Tal vez como un colectivo muy limitado, poco numeroso, bien conocido, una minoría, por alguna razón excepcional, conexa. Y ni siquiera así.

En alguna redacción desvencijada, un periodista perezoso acuñó algún cliché que ha hecho fortuna y que muchos repiten como papagallos. Con una presunción inusitada, algunos lo han adoptado como verdad, como categoría sociológica, como realidad. Hablan de ello porque es real, y es real porque la gente, los medios, hablan de ello. Una tautología en toda regla.

La generación Ni-ni. Una forma más de criminalizar a las nuevas generaciones. Una forma de decir que los jóvenes de ahora no son como los de antes, aunque el mundo en ruinas que se les lega no es exactamente culpa de su generación, sino de la de los que los señalan.

The Kids are all right, decían los Who.

En un páramo económico como el presente, los que tienen empleo y los que no lo tienen comienzan a destacarse como “clases” antagónicas. Los mayores, empleados, miran con alarma a los jóvenes desesperados. Qué mejor que intuirlos inútiles, embrutecidos y holgazanes, a la vez que se afirma que estamos desperdiciando a la generación más preparada de la historia.

¿Preparada para qué? Los sobrecualificados demandantes de empleo, ocultan su educación en los CV, mientras siguen formándose por el mero hecho de seguir activos. Las universidades son viveros de parados, institutos de secundaria con pretensiones, islas artificiales desconexas de la realidad.

El SERVEF se convierte a marchas forzadas en un instrumento de control social. Los cursos más que formar, producen la ilusión de formación, de modo que el inempleable patológico, el sobrecualificado, el remanente humano “sobrante”, la mano de obra no necesitada, no se rebele, y ocupe su tiempo en algo más que en pensar, cuestionar y enfadarse. Se crea la ilusión de una salida, de un futuro, de un camino. Un horizonte muy parecido al de La pianola de Vonnegut.

Mientras, se presenta la vagancia, la vulgaridad, el pasotismo, como una invención de esa nueva generación. como si no existiesen anteriormente, como si el apoyo familiar que efectivamente puede dar lugar al abuso y a la escapada de la realidad de los hijos a costa de los padres, no fueran además el único asidero de mil situaciones más de precariedad, acompañadas de busqueda efectiva de un destino, de una función, de un futuro.

Focalizan la atención en unos pocos casos, no significativos, se olvidan de que para armar una generación, necesitan algo más. Un espíritu de la época, un sentimiento general, que no es precisamente como nos lo venden. Es esta una operación de marketing psico-social más osada, pero que no carece de precedentes: La perversión de las versiones oficiales de mayo del 68, del punk, del grunge, creando el tópico y los clichés que reemplazaron a las auténticas revueltas juveniles.

Como si no hubieran jóvenes excepcionales (a esos no interesa mostrarlos, aunque yo los he conocido por docenas, en los cursos de idiomas, en la universidad), como si esta nueva versión de la Generación X mereciera en efecto, se hubiese ganado de hecho, el estar fuera de juego. Las Princesas de Barrio como lobby “a la inversa” de la juventud. Los programadores de TV y periodistas de opinión, jugando a aprendices de dioses, como creadores de “experimentos sociológicos” que no sólo pretenden expresar algo válido sobre la realidad. Pretenden suplantarla, pretende ser lo real.

The Kids are all right. Yo sólo espero a que dedidan que ya tienen bastante, para sumarme a sus protestas. Grecia y Gran Bretaña señalan el camino. Yo confío en los centenares de jóvenes inteligentes, válidos y sensatos que todavía no se han ido del país, a pesar de las caricaturas crueles.

Todavía no se han ido. Pero eso no quiere decir que no vayan a hacerlo…