Archivo | En el ojo del Huracán RSS feed for this section

The Walking Dead: Camino de podredumbre/Exportando basura/Hill Street Constitución Blues/ Tabú/Europa Remixed/Velocidad y Aceleración

1 Nov

Y vuelvo tras un fructífero rearmarse contra lo que la vida nos hace…

Vuelvo con historias de miedo, de terror.

Luces fuera, linterna bajo el rostro. Cuentan que hay 20 días en los que monstruos sin rostro, susurrantes en la oscuridad, prometen la felicidad, prometen ilusión, prometen trabajo, prometen.

El calvo de la lotería ahora se llama Rubaljoy, o Rajolcaba. Algunos prometen lo contrario a lo que han hecho en el gobierno, otros callan por no asustar. Y en ese río revuelto, populistas tratan de pescar descontentos. Toni Cantó cagándose en el idioma valenciano, para ganar votos en Valencia. Durán creyéndose las encuestas de popularidad, y quitándose la máscara del consenso, mostrando la patita de Unió y su ADN verdadero.

Se habla de desmontar un modelo federal, no de optimizarlo o racionalizarlo.

Se habla, se habla demasiado, se habla sin saber, se fabula, se habla por no callar. Por eso andaba yo callado. Estaba rumiando, en medio de tanto ruido. Como dicen en El Ansia sobre K. Kraus, en ocasiones la palabra no lo puede todo… En ocasiones cuesta hablar precisamente porque hay que medir mucho lo que se dice.

Parte del título de este sampler verbal es “Camino de podredumbre”, parafraseando a Hayek. Me resultaba muy curioso las reflexiones sobre las escuelas del liberalismo de Paolo2000, porque coinciden en el tiempo y el fondo con mis propias reflexiones, aunque yo veo más de dos escuelas, y además diferencio liberalismo económico (lessez faire) y liberalismo político.

Por mucho que duela en las dos orillas ideológicas, durante el siglo XIX español, en la época de “Vivan las cadenas”, antes incluso de que surgieran los radicales demócratas, los republicanos y los populistas blasquistas, y mucho antes que Pablo Iglesias, que el Psoe marxista, que la CNT etc.. los dos vectores de “izquierda” o al menos de progreso en este país fueron los liberales y los afrancesados. Cádiz y la Ilustración francesa. ¡Y tuvieron que enfrentarse! También es mala suerte.

Volviendo a la podredumbre del título, la escuela hayekiana, con su fondo darwinista a lo Ayn Rand, nunca ha existido. Me explico. Reagan subvencionaba ricamente a los agricultores. Así que en la praxis no existe. La dinámica clientelista y amiguista de este país, y no sólo de este país (basta de complejos) lo impide. Incluso el mundo intereconómico está plagado de cruzados vestidos de pureza hayekiana que son en realidad oportunistas, vividores, moralistas profesionales, francotiradores a sueldo, o, simplemente (el peor insulto para un hayekiano) subvencionados. El camino de servidumbre que denuncia Hayek es en el fondo, un camino de podredumbre.

Es más, envido: La pureza ideológica del resto, de los que quedan, es muy dudosa. ¿Acaso no son algunos, y no es baladí para lo que nos ocupa, San Pablos del marxismo que se han caído del caballo y han visto la luz? ¿Es tan diferente creer en el determinismo de la Mano de Adam Smith (que por cierto, además de un sistema económico hablaba de un complemento moral al mismo) que creer en el determinismo del materialismo histórico? ¿O es tan sólo el mismo tipo de utopía totalizadora con diferentes miserias asociadas?

Yo sólo sé que me da por pensar: Los recortes sanitarios, el copago, los recortes educativos…¿Son consecuencias de la crisis? ¿O son la causa, el programa de la misma, poniéndonos conspiranoicos? ¿Es casual que la mano que mece la cuna del recorte normalmente tenga intereses en el sector privado en los mismos campos que está recortando (Cotino)? Camino de podredumbre.

La noticia que más me ha impactado estos días en que he estado apartado, como anacoreta, no ha sido la convulsión gatopardiana en el PPCV (Fabra siendo el Olivas de Camps), ni la campaña de perfil bajo (un sólo debate y por compromiso, con la que está cayendo, por lo que puedan decir; señal evidente de que el pescado está vendido, y no apetece quemarse), ni siquiera el corredor mediterráneo y la guerra civil pepera en materia de infraestructuras y agua (Dinamitando el mantra valenciano victimista y maniqueo del Consell).

Ha sido esa pequeña noticia de los contenedores de basura llegados a Brasil desde el puerto de Valencia. ¿Transformar la economía? ¿Apostar por la industria de valor añadido? ¿I+D?

No. Hace tiempo que la Comunidad Valenciana lo que exporta, lo que produce, lo que transporta, lo que trata en factorías, es basura. Sólo basura. El negocio de la basura, como en Gomorra. Basura viajando de un extremo a otro. Concesiones disputadas, peleadas, otorgadas a dedo a cambio de…

Y luego, una expresión que con la crisis me viene a la cabeza. Ética de la Responsabilidad. Oxímoron en realidad. ¿Quién es responsable de enviar basura a Brasil, de dónde viene? Nadie ha sido. Imposible de rastrear. Importamos madera, y enviamos basura. La empresa cobrará por el reciclaje. El problema pasa a ser de otro.

Y cuando hablo de responsabilidad, hablo de todos. Empezando por mí. ¿Cuándo dejamos, incluso por inacción, que todo esto se fuera a la mierda?

La canción triste de la constitución zanja, junto al posible fin de ETA, las banderas de nuestros padres, por decirlo parafraseando a la peli de Eastwood. La Cultura de la Transición de la que habla Amador Fernandez Savater.

Después de 20 años de “eso no se toca, eso no se dice, niño”, se toca y se dice. Se retoca. Corriendo, volando, según las instrucciones de arriba. Porque como decía Bourdieu en su Contrafuegos, El Estado se achica, y se ve impotente (¿Y un Estado impotente acaso cumple la función que los ciudadanos le dan según el modelo de contrato social de Hobbes?)

La Bandera de nuestros padres salta por los aires. No la hemos votado. De hecho no hemos votado ni su reforma. El referendum es impensable. La democracia es el problema para los burócratas europeos, puestos en un brete porque la cuna de la misma, Grecia, consulte la manera de tirarse al abismo…

Un tabú es algo que no se puede decir, no se puede contar, pero que está omnipresente. ETA era uno de esos tabús, de forma que algún ingenioso en twitter decía que empezó su fin cuando empezaron las bromas en Vaya Semanita. Impensable en los 90. ETA como distorsión de la política, como excusa, es un condicionante que ha marcado más decisiones y actitudes de las que creemos.

Europa anda revuelta. Todos mis profesores europeístas siguen en la misma línea absurda: A saber, que cada crisis o paso atrás, que cada parón, ha servido luego para avanzar…Así que ahora, dicen, también. Pero no proponen el cambio adecuado y urgente para este momento. ¿Qué hacer? Decía Lenin. Los europeólogos están demasiado enamorados del objeto de su estudio, de su disciplina. De nuevo, la dialéctica marxista de tesis-antítesis-síntesis te sale por dónde menos te lo esperas. En una confianza en el futuro demencial e imprudente.

Los profetas del apocalipsis como Niño Becerra no son mucho mejores. Ni aportan más soluciones que decir que alguien está enfermo cuando ya está enterrado. Como médicos serían pésimos.

Irlanda y Dinamarca giran a la izquierda, Alemania y Francia se tambalean en la duda (qué personajes para un Hamlet), y Sarko o Clegg no han sido menos decepción para el centroderecha que ZP o Blair para la izquierda.

Pero la clave puede estar en la velocidad y la interconexión. La histeria económica se contagia a velocidad cibernética mientras los gobiernos reaccionan a velocidad decimonónica y a golpe de encuesta. Virilio tenía razón, y Sloterdijk se acerca a esos planteamientos.

Tal vez la salvación esté en la desaceleración. Es por ver algo positivo en la posición española de calma chicha…¿Vendrá tormenta? ¿Será el ojo del huracán?
Anuncios

(De)Generaciones

12 Mar

Hay quién contempla a la juventud con el ojo con que un oficial observa a la carne de cañón antes de una batalla, o tal vez con la mirada con que un empresario circense examina a un oso en cautiverio antes de obligarlo a danzar…

Soy muy suspicaz cuando se habla de generaciones. Tal vez como un colectivo muy limitado, poco numeroso, bien conocido, una minoría, por alguna razón excepcional, conexa. Y ni siquiera así.

En alguna redacción desvencijada, un periodista perezoso acuñó algún cliché que ha hecho fortuna y que muchos repiten como papagallos. Con una presunción inusitada, algunos lo han adoptado como verdad, como categoría sociológica, como realidad. Hablan de ello porque es real, y es real porque la gente, los medios, hablan de ello. Una tautología en toda regla.

La generación Ni-ni. Una forma más de criminalizar a las nuevas generaciones. Una forma de decir que los jóvenes de ahora no son como los de antes, aunque el mundo en ruinas que se les lega no es exactamente culpa de su generación, sino de la de los que los señalan.

The Kids are all right, decían los Who.

En un páramo económico como el presente, los que tienen empleo y los que no lo tienen comienzan a destacarse como “clases” antagónicas. Los mayores, empleados, miran con alarma a los jóvenes desesperados. Qué mejor que intuirlos inútiles, embrutecidos y holgazanes, a la vez que se afirma que estamos desperdiciando a la generación más preparada de la historia.

¿Preparada para qué? Los sobrecualificados demandantes de empleo, ocultan su educación en los CV, mientras siguen formándose por el mero hecho de seguir activos. Las universidades son viveros de parados, institutos de secundaria con pretensiones, islas artificiales desconexas de la realidad.

El SERVEF se convierte a marchas forzadas en un instrumento de control social. Los cursos más que formar, producen la ilusión de formación, de modo que el inempleable patológico, el sobrecualificado, el remanente humano “sobrante”, la mano de obra no necesitada, no se rebele, y ocupe su tiempo en algo más que en pensar, cuestionar y enfadarse. Se crea la ilusión de una salida, de un futuro, de un camino. Un horizonte muy parecido al de La pianola de Vonnegut.

Mientras, se presenta la vagancia, la vulgaridad, el pasotismo, como una invención de esa nueva generación. como si no existiesen anteriormente, como si el apoyo familiar que efectivamente puede dar lugar al abuso y a la escapada de la realidad de los hijos a costa de los padres, no fueran además el único asidero de mil situaciones más de precariedad, acompañadas de busqueda efectiva de un destino, de una función, de un futuro.

Focalizan la atención en unos pocos casos, no significativos, se olvidan de que para armar una generación, necesitan algo más. Un espíritu de la época, un sentimiento general, que no es precisamente como nos lo venden. Es esta una operación de marketing psico-social más osada, pero que no carece de precedentes: La perversión de las versiones oficiales de mayo del 68, del punk, del grunge, creando el tópico y los clichés que reemplazaron a las auténticas revueltas juveniles.

Como si no hubieran jóvenes excepcionales (a esos no interesa mostrarlos, aunque yo los he conocido por docenas, en los cursos de idiomas, en la universidad), como si esta nueva versión de la Generación X mereciera en efecto, se hubiese ganado de hecho, el estar fuera de juego. Las Princesas de Barrio como lobby “a la inversa” de la juventud. Los programadores de TV y periodistas de opinión, jugando a aprendices de dioses, como creadores de “experimentos sociológicos” que no sólo pretenden expresar algo válido sobre la realidad. Pretenden suplantarla, pretende ser lo real.

The Kids are all right. Yo sólo espero a que dedidan que ya tienen bastante, para sumarme a sus protestas. Grecia y Gran Bretaña señalan el camino. Yo confío en los centenares de jóvenes inteligentes, válidos y sensatos que todavía no se han ido del país, a pesar de las caricaturas crueles.

Todavía no se han ido. Pero eso no quiere decir que no vayan a hacerlo…

And Now…the news…

4 Jul



En ocasiones, se viste de periodismo lo que es pura exploitation. O de cómo la aparente progresía del periodista de investigación, puede ser de lo más reaccionario.
21 días es una propuesta de cuatro, del llamado “periodismo de investigación”.

Hay sin embargo un problema. 21 días nos cuenta más de la mirada y la experiencia de la reportera, que del fenómeno a investigar. 21 días nos muestra a una reportera de mirada naïve, pequeñoburguesa, casi diría pijoprogre, y su concienciación de cinco minutos, tras creérse que conoce el fenómeno X (pobreza, marginación) por cuatro ratos distorsionados en los que juega a gran investigadora.

La cámara condiciona las reacciones de los protagonistas de la historia (veáse callejeros) pero aquí no hace falta ese conocido impedimento para ser objetivo. Partimos de los prejuicios de los investigadores, y de una premura: Obtener resultados en poco tiempo (20 días) para que los costes de producción se ajusten a un programa rentable. ¿Es suficiente para una investigación previa, para infiltrarse en un grupo humano y ganarse su confianza, para contrastar resultados, para tomar distancia, para evaluar los datos?

En realidad, ¿Qué más da? tenemos la plasticidad de las imágenes, un show de impacto, una historia “de interés humano”.
Es como las historias que Bart explotaba, cuando emulaba a Ken Brockman en aquel capítulo de los Simpson.

¿Que es una perversión de los trabajos, serios y no orientados a la espectacularidad y al show, del gran Gunter Wallraff? Pues si. Pero hoy en día, pasar un año viviendo como un inmigrante turco, dedicar dos años de investigaciones a una obra como “Cabeza de turco”, es una inversión que nadie hará.

Porque las noticias caducan, y los comunicadores se sucenden, son devorados por la ola de vorágine informativa, el flujo de ruido, imagen, información y opinión, indistinguible, como una tanda de Twitter iraní, como una tertulia política de predicadores desde sus púlpitos, omnívoros en su sapiencia, en sus competencias, como un espectáculo funerario sobre un esqueleto que baila y se droga y muere mártir.

La información ha muerto. Show must go on.

Morir crucificado duele, morir de sida también

10 Abr


¿Qué es la Pascua para mi? La verdad, no lo sé. Hace tiempo era más iconoclasta, derribar ídolos y cosas así, como buen admirador del Nietzsche menos ido de la pinza (Ese fascinado por la figura del Cristo profeta, y asqueado por la imagen del Cristo de la Iglesia y su idea de sacrificar esta vida en base a un pagaré imaginario: cóbrese en el más allá)
Lo que si sé es que el lazo blanco de la conferencia episcopal podrían compaginarlo con el lazo rojo contra el SIDA.
Porque algunas palabras matan a la gente, porque me temo que piensan que los pecadores e impíos se lo tienen bien merecido. Que revienten. Eso si no les mueve un siniestro racionalismo malthusiano que piensa en términos demográficos.
Y como decían monty python: “Every sperm is sacred”.

El Perdón

9 Feb


Ay, Joseph, Joseph. Podías haber perdonado a mucha gente.
Pero no. Elegiste perdonar a los fanáticos, a los intolerantes, a los xenófobos, a los racistas, a los lunáticos, a los inquisidores.
Y si cuela, cuela.
Tal vez es culpa nuestra. La doctrina de la iglesia se ve forzada a virar a la derecha, porque desertan aquellos moderados que podrían temperar a los grupos, camarillas, órdenes, más militantes (y fanáticos) que se reparten la parte del león del poder, que fijan dogmas y los mantienen aún sabiéndolos hirientes, asesinos, aliados del dolor, y de la enfermedad, y de la peste, y que tienen el valor de llamar justicia a la limosna, y a hablar de la dignidad del hombre, cuando en su institución no hay dignidad ni igualdad para la mujer.
Pero no! culpa nuestra no es, porque hay además otra iglesia, una iglesia alejada, una iglesia que no es Roma, que a duras penas puede mantenerse en el cerco de la obediencia a las caducas instituciones. La esquizofrenia de aunar justicia y fe.
Pudiste perdonar a muchos otros, amigo inquisidor. Pero El Vaticano II te queda muy grande, te queda enorme, te ahoga en su apertura, en su espíritu, en su igualitarismo.
Pudiste perdonar a los justos, a los amigos de los pobres, a los cristianos con conciencia social, a los revolucionarios de la fé, a los guerrilleros de la ostia consagrada, armados con sus corazones de hombres imperfectos solos con la miseria mirándoles a los ojos, y la injusticia demasiado evidente delante.
Pero no, ellos siempre han sido el peligro. Porque entendían el espíritu de la ley antes que la letra, porque su revolución dinamita tu mundo, Joseph, un mundo viejo e hipócrita, un mundo que vende resignación a esta vida con la promesa de páguese luego, dios sabe cuando.
Pudiste perdonar a Leonardo Boff. Pero no te dio la gana. Porque eres, por lo que se ve, infalible.

La banalidad del mal

30 Dic


¿Quieren los judíos exterminar al pueblo palestino? ¿tienen un plan para ello? ¿Piensan que un estado sionista es impracticable mientras haya otra gente por alli?
Creo que no es un pensamiento consciente o expreso, pero es algo en lo que algunos estadistas judíos habrán pensado al menos al considerar qué puede pasar con esa gente si la solución de los dos estados fracasa.
¿O debemos dejar de lado las peliculas de buenos y malos y analizar realmente el mal, el mal como elemento banal consustancial a la base de cualquier guerra?
La gente que vive junto a la franja jalea a sus tropas y carros blindados. Solo quiere que dejen de llover proyectiles sobre sus casas y patios de colegios. No han reflexionado si eso sirve para eliminar el fanatismo al otro lado del muro, o si es moralmente justo o simplemente proporcionado.
Se cumple el aniversario de la ejecución en que ahorcaron a Saddam Hussein. Tirano, y asesino. Y sin embargo, asoma eso que hace años se daba en llamar la razón de Estado, el maquiavelico desdoblamiento moral que justifica igual a un Saddam, que a un lider democratico y teóricamente justo que cometa algún acto dudoso.
Kennedy y Vietnam. Gulags rusos. Campos en Dachau. Milosevic. La historia de la ignonimia, y la dificultad de la justicia. Nuremberg.
Lo mismo justifica un Guantanamo que un bombardeo en Sarajevo. Cuál es el rasero que poder aplicar a estos actos.
Ayer vi una película. Hafner’ss Paradise. Sobre un oficial de las SS afincado en España. Afirma que nunca vió malos tratos en los campos, cuando le llevaron de visita. Niega el Holocausto. Alaba a Franco, que le dió cobijo. Dice que llevaron a los judíos a los campos para protegerlos de los bombardeos aliados. Que las fotos y filmes son publicidad manipulada. Conoce a un viejito, patético, en Madrid, que bombardeó Guernica. Ambos engordaron y prosperaron bajo el Régimen. El amigo si afirma conocer a criminales implicados en el holocausto. Algunos de ellos amigos de ambos afincados en la Costa del Sol.
El encuentro final del magnífico documental con un superviviente de Dachau muestra al viejo nazi en su patetismo total, ya anunciado mientras le filmaban bañándose decrépito, con las olas haciéndole perder el equilibrio.
Se niega a escuchar. Oye, pero no escucha, porque la realidad de su cabeza es un mundo que le ha acompañado toda su vida, y demostrarlo falso es negar el sentido de esa vida, todo lo que daba por hecho. Hitler, en su mundo, es un ser bueno.
Al final, paradójicamente, el supremacista ario es más digno de lástima que el superviviente. Es más patético. Vivó, amó, prosperó, disfrutó… Pero su cabeza, su cabeza, dios mío, allí dentro.
Todo está oscuro allí dentro.

En su introducción a la edición alemana de 1964, Arendt aclara la expresión: «[…] en el informe sólo se expresa la posible banalidad de la maldad a nivel de lo ocurrido realmente, como un fenómeno que sería posible pasar por alto. Eichman no era […] Macbeth […] A excepción de una diligencia poco común por hacer todo aquello que pudiese ayudarle a prosperar, no tenía absolutamente ningún motivo.»[36] Nunca habría asesinado a un superior. No era tonto, sino «simplemente irreflexivo». Esto le habría predestinado para convertirse en uno de los mayores criminales de su época. Esto es «banal», quizás incluso «cómico». No se le puede encontrar profundidades demoníacas, por mucha voluntad que se le ponga. Aun así, no es ordinario. «Que un tal alejamiento de la realidad e irreflexión en uno, puedan generar más desgracias que toda la maldad intrínseca del ser humano junta, eso era de hecho la lección que se podía aprender en Jerusalén. Pero era una lección, ni una aclaración del fenómeno ni una teoría sobre él.»

En una carta a Mary McCarthy, Arendt comenta: «[…] la expresión “banalidad del mal” como tal está en contraposición a la “maldad radical” que empleé en el libro sobre el totalitarismo.»[37]

El tipo de crimen, según Arendt, no era fácilmente clasificable. Lo que ocurrió en el campo de concentración de Auschwitz no ha tenido ejemplos anteriores. La expresión proveniente del imperialismo inglés, «asesinato en masa administrativo», se le ajusta mejor que «genocidio».
(Fuente, Wikipedia)

Pd. Y sin embargo, a Hafner le tratan con más respeto del que trató Michael Moore a un enfermo Charlton Heston (que no era, a pesar de lo del rifle, precisamente lo que Moore dio a entender). Hafner será nazi, pero es un anciano, y el documental gana en profundidad porque en ningún momento se mofan de él. Simplemente se aprovechan de que hable abiertamente de sus ideas sin miedos, y le enfrentan con la realidad siempre que pueden.

Manual de los jóvenes castores de análisis de declaraciones políticas

30 Dic


La gran novedad de la era pospolítica actual —la era del “fin de las ideologías”— es la despolitizacion radical de la esfera de la economía: el modo en que la economía funciona (la necesidad de recortar el gasto social, etc.) es aceptado como un simple dato del estado de cosas objetivo. Sin embargo, en la medida en que esta despolitización fundamental de la esfera económica sea aceptada, todas las discusiones sobre la ciudadanía activa y sobre los debates públicos de donde deberían surgir las decisiones colectivas seguirán limitadas a cuestiones “culturales” de diferencias religiosas, sexuales o étnicas —es decir, diferencias de estilos de vida— y no tendrán incidencia real en el nivel donde se toman las decisiones de largo plazo que nos afectan a todos.
(Dije Economía Política, Estúpido, S. Zizek)

1-Una cosa es lo que parece estar diciendo un político, y otra lo que está diciendo realmente.

1-1- Si ha metido la pata, ninguna de las dos cosas coincide con lo que quiso decir, ni, sobre todo, con lo que estaba pensando mientras quería decir esa cosa en concreto.

1-2- En cierto estado de cosas, la apariencia de un pensamiento, en realidad vacío, es mejor que un pensamiento en si, para el provecho del politico. Al igual que la apariencia de una accion es mejor que la accion realmente tomada. Aparentar solo causa consecuencias en el imaginario, en la esfera de la mente, a menos que se descubra que era todo mera apariencia. Mientras que las ideas y los actos efectivamente llevados a cabo, normalmente tienen consecuencias, a menudo imprevisibles.
El politico profesional prefiere manejar certezas, y nada es más seguro que el status quo.

1-3- En tiempos de crisis el status quo no es lo que era, el futuro tampoco, y no hacer nada a menudo trae más consecuencias y genera más trabajo que hacer algo.

2-Más interesante que lo que está diciendo realmente un político, es por qué lo está diciendo, de ese modo, y en ese momento concretos.

2-2-Más interesante que por qué esta diciendo algo, es aquello que no esta diciendo en absoluto. Esto es, aquello que se calla o guarda para si.

2-3-Y todavía más interesante son las razones conscientes e inconscientes de guardase algo para si.

3-Tanto más interés tiene una cuestión, si parece totalmente ideologizada o desideologizada.

3-1-En el primer caso, una mascarada de posturas dogmáticas perfectamente escenificada puede esconder posturas basadas en intereses y no en presupuestos ideológicos, que son tomados como excusa o tapadera.

3-2-En el segundo caso, el ocultamiento de la idea subyacente puede dar que pensar que bajo los presupuestos de mera gestión, se esta barajando en realidad una toma de decisión o de partido fuertemente controvertida y opinable. Desideologizarla es establecer en ese caso el marco del debate dando por sentados muchos presupuestos sobre tal cuestión.
Sirva como ejemplo Zizek visto por Irene García Aguilera:
La postpolítica es la forma despolitizadora de abordar la política. Hablamos de un enfoque de la política que paradójicamente la anula, desplaza o sustituye, y lo hace mediante una actividad “interpasiva”. Interpasivo es aquello que incita o motiva a que otros no actúen. La postpolítica incita a la ausencia de actividad genuinamente política.