Archivo | Música de las esferas invisibles RSS feed for this section

BRMC 2018

3 Dic

fd33595484505e12030f6792b1b47153e04082e1db12916562b18249962ea896

Peter Yates y su horda vuelven con fuerza, cuatro canciones como cuatro soles oscuros, avanzan Little Thing Gone Wild, disco que saldrá a principios de 2018 y que promete ser la enésima demostración de calidad, atmósferas tensas y oscuras, y rock que Yates viene creando y recreando desde hace casi 20 años tras su paso fugaz por el delirante mundo de Anton Newcombe, como aprendiz de brujo.

Dejo aquí constancia de mi fe inquebrantable, y de esos 4 trallazos que ya podemos disfrutar.

Anuncios

Retransmisiones

27 Jul

maxresdefaultSobrevivo, e incluso, como holandés errante, traigo conmigo mesas de mezclas, y tramo redes de ligas de caballeros extraordinarios para proyecto podcastil.

En infierno son los demás, y el cielo también. Dedicado ahora al servicio al cliente, tengo ración extra de comportamiento humano, con la luz y la sombra.

La cosa es utilizar esto a tu favor, tratar de, no permanecer al margen, sino ser uno mismo parte sombra y parte luz. Y tratar de que haya más luz.

Bueno, la música, el cine, las series, los podcast que escucho, Lisboa, Twin Peaks…

Todo ayuda y todo lo mezclo en ese nuevo proyecto, Islas en la Red, para el cual estoy haciendo grandes fichajes, pero que empiezo en solitario.

Invitados quedan a un bar que no cierra nunca.

En medio de la tempestad

26 Nov

Kate TempestNo soy un asiduo a escuchar hip hop. Ni, desde hace cierto tiempo, a escuchar cierta radio pública con vocación de certificado de modernidad. Pero en una de esas absurdas travesías un día lluvioso, sin datos para enchufar vuestros fantásticos podcast caseros, llegó Kate Tempest.

Y como los discos comprometidos y cargados de energía crítica y arrolladora vocación de gritar al cambio escasean, lo paseo por acá. Traducción libre de un fragmento de Tunnel Vision, cantado acapella.

“Así que descartamos a todas sus víctimas como extrañas
Pero son padres e hijos tornados en perros por el peligro
La existencia es inútil, por lo que no nos comprometemos
Pero fueron nuestros barcos los que navegaron, mataron, robaron y los hicieron náufragos
Fueron nuestras botas las que aplastaron
Nuestros tribunales fueron los que encerraron
Y fueron nuestros malditos bancos los que nos hicieron rescatar
Fuimos nosotros los que nos volvimos a mirar a otro lado
Miramos hacia otro lado, en nuestra manicura y nuestros planes de boda
En el ojo de una enorme tormenta, dijimos
“Bueno, no nos toca hacer de este lugar una tierra mejor
No nos toca a nosotros hacer de este lugar una tierra mejor “.
Justicia, justicia, recompensa, humildad
La confianza es, la confianza es algo que nunca veremos
Hasta que el amor sea incondicional
El mito del individuo nos ha dejado desconectados, perdidos y quejosos
Estoy en la lluvia
Es una noche fría en Londres
Y estoy gritando a mis seres queridos para despertar y amar más
Estoy rogando con mis seres queridos a despertar y amar más”

 

Resurgimiento Primaveral + The Black Room

7 Abr

020f252699d7215d8b2e79ea55dbd11b

Anuncio de próximo reverdecimiento del blog. Aprovechando de forma muy chusca que el foro de islas en la red está de animado como la crítica con la fantástica Batman v Superman, que ya sabía yo que estaba difícil como misión reclutar a un ejército de fortuna.

Lo bueno/malo es que puedo reciclar un montón de contenido original publicado allá y sólo Mr. Forfy y Miss Ice podrán quejarse.

Como adelanto, single de la semana, Close, por el grupo croata The Black Room.

“In This town lies a city” es para mi, de momento, el disco del año.

Caminando de noche escucho sirenas: Una crónica extraña de dos conciertos

23 Nov

stop fear 2stop fearLa normalidad es algo por lo que luchar. Algo a recuperar. De pronto la ciudad se llenó de miedo y de militares, y los unos y los otros parecían surgidos del mismo sueño brumoso.

Algo terrible pasó en París, y con el tic culpable del que piensa que debió hacer más, el país se obsesionó en verse a sí mismo como la cuna del mal.  Así, entre asustado de que acabe el negocio y el regateo euroburocrático, la necesidad de exhibir una fuerza y eficacia de la que se carece, y hacer olvidar los fallos de inteligencia y contrainteligencia, el país se paró, a la vez que empezó a rascar hasta sangrar algunas de sus geografías con la garra del prejuicio y el temor, lo cual no quiere decir que las investigaciones no lleven allá donde sea o dónde fuere que las pruebas lleven.

Era un lugar que funcionó sin gobierno más de un año. Pero llevamos unos días en que la vida funciona sin escenario, sin días, sin realidad.

Lejos de enviar mensajes de tranquilidad, parece que se lanzan titulares llenos de veladas amenazas, a base de detenciones a menudo arbitrarias, no sabemos realmente, porque no nos dejan saber. Motivos de seguridad. Si sabemos que a cada detención masiva sigue puesta en libertad masiva.

No son motivos de seguridad los que aconsejan a los ciudadanos encarnizarse, entre otros sensacionalismos de titulares, con el antiguo alcalde de Molenbeek, actualmente amenazado por la ultraderecha, ni son motivos de seguridad los que hacen del principal sospechoso ubicuo en todas partes, en ocasiones simultáneamente, una aparición fantasmagórica, que parece a la espera de una turba de película de Frtiz Lang.

Comprendo perfectamente la vigilancia en estaciones y aeropuertos. El corte del metro, la suspensión de la liga, e incluso de los grandes conciertos. Pero la histeria ha llegado a niveles de paranoia. Fomentan el miedo como quién tira gasolina a un incendio. Como si el miedo fuera una solución.

En 40 años de terrorismo en España, tal vez lo que queda claro es que la información y la callada labor policial del día a día es más eficaz que el Presidente Michel jugando a los GI joes.

Al día siguiente de Bataclan, la popularidad de Hollande subió 7% y la de Valls 3% (no había caído tanto). Michel se crece ante los desprecios de la inteligencia francesa que tacha a los belgas de amateurs, esto es orgullo herido, político, y nacional, y en parte maniobra, en parte prudencia.

Aquí iba un elogio de la normalidad, de un jueves por la tarde cogiendo el metro a Molenbeek, para ir a la sala Magasin 4, donde tocan normalmente grupos demasiado duros ya para mi, a ver a los garageros Le Boucherettes y disfrutar de un poco de rock and roll, bebiendo birra en la calle mientras hago tiempo para entrar, y lamentando que mis amigos no vieran conciertos cuando estuvieron, lamentando quizá no conocer a más de los excelentes nativos. Tal vez tuve ese momento de flaqueza de notar a faltar a mis colegas y conocidos. Un concierto que viví rabiosamente, enfrentado con un animal escénico que se movía como una bestia enfurismada, y flirteaba con el público.

No me sentí inseguro en la estación de Ribencourt.

Aquí iba un elogio de la normalidad, ya un tanto fracturada, de ese viernes, y del enorme concierto que Darnelle dió con sus The Mountain Goats, un tipo que se nota que se divierte y vive el concierto como si fuera el primero, el último, el único, que no necesitó tocar dos de mis canciones preferidas, que salió al escenario con una birra Maes y tocó dos canciones seguidas antes de saludarnos, metiéndonos en el bolsillo, haciendo un set acústico él sólo a mitad concierto, entre otras con la canción de piratas que inventó para su hijo, que nos explicó sus obsesiones con los luchadores mexicanos, que nos explicó que el heel turn es cuando el bueno del wrestling que admiras empieza a usar trucos sucios, poner dedos en el ojo, y volverse hacia el lado oscuro, que nos emocionó con Get Lonely, y nos hizo saltar con The Diaz Brothers, No Children o This Year. Darnelle saltando, brincando, riéndo, contando historias. Un tipo de una normalidad exquisita que me preguntó al salir si nos conocíamos con una sonrisa y se quedó firmando autógrafos.

El sábado los propósitos de normalidad resultaban más duros de seguir, pero no iba a cejar en mi plan para ir en excursión a Maastricht, leyendo en el tren, trenes rigurosamente vigilados a la ida, que no a la vuelta. Pasé el día en tránsito, y en Holanda, que vive a unos pocos minutos insultantemente inconsciente de ese monstruo de miedo que alimentan y ceban, alientan y engrandecen aquí. Paseantes sobre calles de adoquines. Luces ya de navidad.

El domingo, todo cerrado, una ciudad fantasma. El propósito que se respiraba sigue siendo que desconfíe del café turco al que acudo, del panadero que me alimenta, de la tienda badulake donde compro dulces a deshoras.NO.

El lunes, a pesar de las operaciones de la noche, la ciudad seguía muerta. Y aunque soy totalmente ciclotímico, y a veces sólo me apetecería encerrarme en casa, no quiero, no deseo, que la barricada la fabrique el miedo. Es mi barricada, y la interpongo los días en que la vida es demasiado.

Pero cuando quiero vivir, no lo pongo todo simplemente en pause.

Bruselas ha caído vencida. Ha sido el estado de sitio a lo Costa Gavras, el miedo. No llamo a la imprudencia, pero si a la conciencia de que nos estemos dejando arrebatar la “libertad” por la que luchamos.

A lo que debemos temer es al propio miedo.

Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros.

Hermann Hesse

 

 

Single de la semana: No puedo amar a nadie más

20 Feb

ABenjamin_Autumn_Defense_bg

Hace tiempo que no hablo mucho de música. Bueno, ni de música ni de mucho más…

Ando muy tierno, y por eso este single de la semana, en un día en que Kurt Cobain hubiese cumplido 47 años. Merecería la cita más rabia, si no fuera porque ya, me temo, soy un melancólico sin solución.

Imagen

Good Times for a Change

30 Ene

england