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El Turista contra el viajero

10 Sep

huxDamos a tales personas el nombre de viajeros porque no
se quedan en sus casas. Pero no son genuinos viajeros; es decir,
viajeros natos. Y es que viajan, no por atender al viaje sino a los
convencionalismos; salen de sus hogares alimentados de fábulas
y fantásticas esperanzas para regresar a ellos, tanto si lo confiesan
como si no, desilusionados. Como su interés en lo real y
actual es insuficientemente vívido, se aferran a la mitología, y
los hechos, por muy curiosos, por muy bellos y variados que
sean, les resultan una desilusión. Es tan sólo la compañía de sus
camaradas de turismo –con quienes conspiran de vez en cuando
para formar un pequeño oasis hogareño en la selva extranjera–
aunada con la consciencia de haber realizado un deber
social, lo que les mantiene incluso moderadamente alegres al
afrontar los deprimentes hechos que el viaje comporta.

El ejemplar de viajero legítimo, por otra parte, se siente
tan interesado por las cosas reales que no encuentra necesario
creer en fábulas. Es insaciablemente curioso, amante de lo
desacostumbrado en atención a su misma falta de familiaridad;
le complace toda manifestación de la belleza. Sería absurdo,
naturalmente, afirmar que nunca se aburre pues resulta prácticamente
imposible el viajar sin aburrirse a veces. Para el turista
una buena parte de casi todos los días queda necesariamente
vacía. Ya para comenzar, gran parte del tiempo ha de gastarse
en el mero ir y venir de un lugar a otro y luego, cuando se han
visto las curiosidades, el observador se encuentra físicamente
extenuado y sin nada de particular que hacer. En el hogar, entre
las ocupaciones habituales de uno, no hay forma de aburrirse.
El ennui, el aburrimiento, es esencialmente una sensación de
los tiempos de ocio. ¿Es que no viene a ser la enfermedad crónica
de los desocupados? A esta misma razón se debe el que el
verdadero viajero ejemplar encuentre que el aburrimiento es
más agradable que penoso, pues es el símbolo de su libertad,
de su excesiva libertad. Acepta su hastío cuando este surge, no
meramente de un modo filosófico, sino casi con agrado.

(Aldous Huxley)

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Soy de donde me llevan mis pasos

28 Jun

lisbonlisbon 2Nueva ciudad, nuevo trabajo, nuevo comienzo. No sé a dónde voy, no sé que deriva me lleva por estas viejas calles de Lisboa, entre cafés deliciosos, librerías de viejo, monumentos decadentes, zig zags y tranvías, y cuestas que se elevan hacia los límites mismos de la península de la tristeza, mientras pasan aviones muy bajos sobre este barrio lejano.

Algo de vagabunda tendrá mi sangre, parece, como diría Alejandra, la poetisa triste en París. Desde aquí, espero pasear, contemplar, pensar, planear, retransmitir mi insularidad compartida con otros, echar de menos el echar de menos la aventura, leer, empaparme de cine y de verdad, celebrar, conocer y amar, y en definitiva, vivir. De momento, sobrevivir. Que ya es algo ambicioso.

 

Polishop

click,

duermen al unísono sobre las pendientes

sobre su sucia belleza,

dentro del sueño, dentro de la lluvia,

colocan las manos en los bolsillos como si allí hubiese

parte de algo incompleto que los completase,

consolidan la inaccesible soledad,

oyen al viento procesar su rigor irregular

en latidos lastimados,

oyen la música petrificada, juzgan que el ritmo

y el movimiento de cabeza los pueden apartar,

y por eso sólo se consideran

oyentes de música,

click,

nunca sabrán firmar, por ejemplo, en los negativos

de la presente sesión, en los lugares escarpados

de sus infancias

que se consuelan y se golpean entre sí.

sobre ellos disparo como si tirase a matar

sobre sus ideas trashumantes

en dirección a la hueca tormenta

de mis ojos blancos.

click,

el crepúsculo nos asfixia, la confusión nos conmina a huir,

a todas las fugas, a todas las horas que para bien o mal

sangran y nos arruinan.

quien me diera el poder de embriagar las sombras,

desatarles los nudos de la vida,

verlas andar de nuevo,

y permanecer aquí para siempre, en este ocaso,

compensando mi total falta de expresión

con el equipaje de mis dedos

fingiendo sobre la cámara fotográfica.

(Tiago Nené, poeta contemporáneo portugués, Círculo de poesía)

 

Caminando de noche escucho sirenas: Una crónica extraña de dos conciertos

23 Nov

stop fear 2stop fearLa normalidad es algo por lo que luchar. Algo a recuperar. De pronto la ciudad se llenó de miedo y de militares, y los unos y los otros parecían surgidos del mismo sueño brumoso.

Algo terrible pasó en París, y con el tic culpable del que piensa que debió hacer más, el país se obsesionó en verse a sí mismo como la cuna del mal.  Así, entre asustado de que acabe el negocio y el regateo euroburocrático, la necesidad de exhibir una fuerza y eficacia de la que se carece, y hacer olvidar los fallos de inteligencia y contrainteligencia, el país se paró, a la vez que empezó a rascar hasta sangrar algunas de sus geografías con la garra del prejuicio y el temor, lo cual no quiere decir que las investigaciones no lleven allá donde sea o dónde fuere que las pruebas lleven.

Era un lugar que funcionó sin gobierno más de un año. Pero llevamos unos días en que la vida funciona sin escenario, sin días, sin realidad.

Lejos de enviar mensajes de tranquilidad, parece que se lanzan titulares llenos de veladas amenazas, a base de detenciones a menudo arbitrarias, no sabemos realmente, porque no nos dejan saber. Motivos de seguridad. Si sabemos que a cada detención masiva sigue puesta en libertad masiva.

No son motivos de seguridad los que aconsejan a los ciudadanos encarnizarse, entre otros sensacionalismos de titulares, con el antiguo alcalde de Molenbeek, actualmente amenazado por la ultraderecha, ni son motivos de seguridad los que hacen del principal sospechoso ubicuo en todas partes, en ocasiones simultáneamente, una aparición fantasmagórica, que parece a la espera de una turba de película de Frtiz Lang.

Comprendo perfectamente la vigilancia en estaciones y aeropuertos. El corte del metro, la suspensión de la liga, e incluso de los grandes conciertos. Pero la histeria ha llegado a niveles de paranoia. Fomentan el miedo como quién tira gasolina a un incendio. Como si el miedo fuera una solución.

En 40 años de terrorismo en España, tal vez lo que queda claro es que la información y la callada labor policial del día a día es más eficaz que el Presidente Michel jugando a los GI joes.

Al día siguiente de Bataclan, la popularidad de Hollande subió 7% y la de Valls 3% (no había caído tanto). Michel se crece ante los desprecios de la inteligencia francesa que tacha a los belgas de amateurs, esto es orgullo herido, político, y nacional, y en parte maniobra, en parte prudencia.

Aquí iba un elogio de la normalidad, de un jueves por la tarde cogiendo el metro a Molenbeek, para ir a la sala Magasin 4, donde tocan normalmente grupos demasiado duros ya para mi, a ver a los garageros Le Boucherettes y disfrutar de un poco de rock and roll, bebiendo birra en la calle mientras hago tiempo para entrar, y lamentando que mis amigos no vieran conciertos cuando estuvieron, lamentando quizá no conocer a más de los excelentes nativos. Tal vez tuve ese momento de flaqueza de notar a faltar a mis colegas y conocidos. Un concierto que viví rabiosamente, enfrentado con un animal escénico que se movía como una bestia enfurismada, y flirteaba con el público.

No me sentí inseguro en la estación de Ribencourt.

Aquí iba un elogio de la normalidad, ya un tanto fracturada, de ese viernes, y del enorme concierto que Darnelle dió con sus The Mountain Goats, un tipo que se nota que se divierte y vive el concierto como si fuera el primero, el último, el único, que no necesitó tocar dos de mis canciones preferidas, que salió al escenario con una birra Maes y tocó dos canciones seguidas antes de saludarnos, metiéndonos en el bolsillo, haciendo un set acústico él sólo a mitad concierto, entre otras con la canción de piratas que inventó para su hijo, que nos explicó sus obsesiones con los luchadores mexicanos, que nos explicó que el heel turn es cuando el bueno del wrestling que admiras empieza a usar trucos sucios, poner dedos en el ojo, y volverse hacia el lado oscuro, que nos emocionó con Get Lonely, y nos hizo saltar con The Diaz Brothers, No Children o This Year. Darnelle saltando, brincando, riéndo, contando historias. Un tipo de una normalidad exquisita que me preguntó al salir si nos conocíamos con una sonrisa y se quedó firmando autógrafos.

El sábado los propósitos de normalidad resultaban más duros de seguir, pero no iba a cejar en mi plan para ir en excursión a Maastricht, leyendo en el tren, trenes rigurosamente vigilados a la ida, que no a la vuelta. Pasé el día en tránsito, y en Holanda, que vive a unos pocos minutos insultantemente inconsciente de ese monstruo de miedo que alimentan y ceban, alientan y engrandecen aquí. Paseantes sobre calles de adoquines. Luces ya de navidad.

El domingo, todo cerrado, una ciudad fantasma. El propósito que se respiraba sigue siendo que desconfíe del café turco al que acudo, del panadero que me alimenta, de la tienda badulake donde compro dulces a deshoras.NO.

El lunes, a pesar de las operaciones de la noche, la ciudad seguía muerta. Y aunque soy totalmente ciclotímico, y a veces sólo me apetecería encerrarme en casa, no quiero, no deseo, que la barricada la fabrique el miedo. Es mi barricada, y la interpongo los días en que la vida es demasiado.

Pero cuando quiero vivir, no lo pongo todo simplemente en pause.

Bruselas ha caído vencida. Ha sido el estado de sitio a lo Costa Gavras, el miedo. No llamo a la imprudencia, pero si a la conciencia de que nos estemos dejando arrebatar la “libertad” por la que luchamos.

A lo que debemos temer es al propio miedo.

Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros.

Hermann Hesse

 

 

Nuevas calles

6 Sep

belgique

Hace un mes que llegué a esta ciudad, y apenas la conozco. Yo suelo conectar instantáneamente, instintivamente, con las ciudades. Soy un ser urbano, y las disfruto. Me resulta un poco extraño descubrirme tan extraño como el primer día.

Ahora comienzo a ser parte del ritmo, parte de la familiaridad de vecindario (Madou, del lado del barrio de composición turca), parte del tejido vivo de Bruselas.

Por lo demás, la ciudad y el sistema institucional que la mantiene viva resultan aún misteriosos. Apenas me desperezo profesionalmente, tras un mes calmo, entre inseguridades, ansias, empequeñecimientos, y un sincero respiro: el no seguir haciendo algo que no me gustaba en absoluto estar haciendo.

Todavía no consigo relajarme, dejarme ir y ser yo mismo. Vivo en el tránsito, y si hay algo a lo que estoy familiarizado, es a vivir en tránsito. Espero llegar un buen día.

La ciudad sigue desconocida, y lo positivo de eso, es que todavía me queda por descubrir, por ser seducido y seducirla.

Porque habitar una ciudad es ante todo una cuestión de amor.

Un lugar

10 Ago

1949312w645Heredé de mis antepasados las ansias de huir. Dicen que mi sangre es europea. Yo siento que cada glóbulo procede de un punto distinto. De cada nación, de cada provincia, de cada isla, accidente, archipiélago, oasis. De cada trozo de tierra o de mar han usurpado algo y así me formaron, condenándome a la eterna búsqueda de un lugar de origen.

(Alejandra Pizarnik, Correspondencia)

Itaca

19 Jul

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No sé lo que pensaré dentro de un mes, tal vez insatisfecho como siempre, o fracasado.

Pero hoy ultimo un viaje, que espero también interior. Me he despedido de mi trabajo. He dicho adiós a mi familia y a mis amigos. Dentro de dos semanas viviré en otro país, buscaré otros amigos, caminaré por otras calles, veré con otros ojos.

No espero nada. Es una buena oportunidad laboral para apenas medio año, una beca en Bruselas. Nada espero sino lo diferente, nada idealizo sino el reto.

He roto con una rutina que amenazaba arruinar mi espíritu, con un trabajo que no me gustaba, con una inercia que me embutía.

He roto con el miedo de no atreverme a hacer las cosas, y con la creencia de que no puedo hacerlas.

Puedo hacerlas. Cumplir con pequeños menesteres diplomáticos, tal vez con los divertidos y disparatados personajes de Waugh en la cabeza, viviendo en la capital de la esclerotizada Unión. Viviendo y pensando  el final del proyecto europeo, en la capital europea.

Ando diciendo que quiero irme ligero de equipaje. No será tanto, pero esa es mi intención. No creo que las huidas de las propias vidas resulten, nuestra vida viaja con nosotros, pero esta vez no se trata de huir, por una vez, es un viaje, para el cual me he estado preparando desde hace tanto.

Me voy.

“Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas”.

(Kavafis, poeta GRIEGO)

Chris

14 Jun

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