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Bullshit Jobs

6 Nov

David Graeber acuñó este término que abarca desde abogados corporativos, chupatintas, subcontratas etc. Se trata de trabajos en el que el propio ejecutante duda de su utilidad o de la conveniencia de su existencia. De trabajos en que en lugar de encargar a terceras empresas, podrían solucionarse con menos burocracia e intervinientes, trabajos en que la burocracia básicamente se come todo el tiempo, en que procesos más eficaces podrían simplificar las tareas en número y/o complejidad.

Pues bien, tengo un bullshit job hasta el 31 de enero. Al menos estoy más cerca de casa, velando por mi salud, y cerca de los míos, mientras planeo mi próximo movimiento. La precariedad e incertidumbre, lo temporal, es una seña de este blog creo que desde su fundación.

Vagabundo

15 Jul

Vagabundo

En ninguna
parte
de la tierra
me puedo
arraigar

A cada
nuevo
clima
que encuentro
descubro
desfalleciente
que
una vez
ya le estuve
habituado

Y me separo siempre
extranjero

Naciendo
tornado de épocas demasiado
vividas

Gozar un solo
minuto de vida
inicial

Busco un
país inocente

(Ungaretti)

Davide Dagostini

Nómada

22 May

Con la maleta siempre hecha, con paradas en Atenas, Camden, Lisboa, durmiendo en aeropuertos, pasillos, bed and breakfast, con proyectos de podcast, relatos, reportajes, artículos pendientes, listo para el siguiente salto de fe, sin planes ni mapas para un territorio de corporaciones de espíritu Sillicon Valley pero planificación soviética, en pisos de la compañía sin agua caliente, rechazando ofertas para proyectos robotizantes de economía uberizada, en un escenario cyberpunk de cartón piedra. No es ideal para pensar y escribir y compartir en el blog apuntes al natural.

Es la vida. Aunque debe haber algo más.

El problema Bansky

21 May

0_mZNN0Fv5IhDr0Vq80a2ccab2d337900dc3964ab3204a8ad50d58864adb57679100efa6621569ec583c7ddae6cb189d795266d5557f4fb3513df5b06e895a8ab803a27f45b33e753215f83c00-29ad-4697-8f34-cf89feb3d66723f2ff7f11c1f162acd6b5de8cadbff335b91f4bd2a8661942e3dc033cf98afe171d9e96be1d462a7fabab311e2e5106669a3bca3a4003eebff7b7640a528532764cc3f3bed7d3bd43157c719063fcf5866385e03ca704bb63697cb1488876ee28276773_2180172545431558_2446726360234064741_na2165b7a6005c2b6a206e577f6cb9271--invisible-children-childhoodb5c0e8c7af09f65b9c6c1cfcf8b629f0--guerrilla-marketing-marketing-brandingclean-advert-parkinsonscpvx_ubwoaasqzid3f8724a95fe8d076f230ba4f4dc33eed12b7a6c4f5c084cb20cb7f35e21ede6DWPbHxFW4AA90mne288991eb4caa40b838e23d47296a577--monopoly-game-monopoly-boardPosters-on-the-Ground-03-685x438public-opinion-171201-socialswipe--default--900radicalAdvertising6shock-advertising-32Hace unos meses me mudé de nuevo a Bélgica para participar en un programa llamado EPS Semester, dependiente de Erasmus, para adquirir experiencia como Project Manager. Flandes es una región que encuentro especialmente bella, y donde siempre me he sentido acogido (quizá más que en Bruselas capital).

Además suponía un cambio: trabajar en un proyecto de una ONG que conciencia sobre la pobreza, precarización, y el voto social y comprometido en un contexto en que la derecha nacionalista domina el discurso en Flandes. Había venido de trabajar para los “malos de la película” este verano.

Puede decirse que en contraste con mis compañeros diez años más jóvenes, no he llevado una vida Erasmus. Más bien me he volcado por completo en mi trabajo. Lo he convertido en una cruzada personal. En un laboratorio de ideas. En un entrenamiento tanto laboral como político en el cuál he aprendido muchas cosas: Cómo hasta el más ínfimo detalle de un ligero acto ha de estar milimétricamente planeado, presupuestado, controlado…

En un inicio, me he sentido en un capítulo de Mad Men. Un espacio para la invención de modos de marketing social creativos. Investigar el marketing de guerrilla de los 60s que ayudó a parar Vietnam. Lanzar eslóganes, estrategias, ideas, propuestas de arte callejero, de actuaciones y situaciones poco convencionales (como harían los situacionistas, los yippies…), para hacer llegar el mensaje de que la pobreza no sólo afecta al “otro”, al inmigrante, al excluído, sino que se está filtrando a la clase media baja que vota a los mismos partidos que la perjudican.

Finalmente el proyecto ha tomado una dirección mucho más convencional, por la presión del propio sponsor (la ONG) y de cada compañero, profesor etc. No soy un jugador de equipo. Mi idea desde el principio es que un stand convencional con un contenido más o menos creativo, pero que a fin de cuentas simplemente entrega información en forma de un juego (gamificación) apelando a lo racional, no va a funcionar. Hay que dar la información pero hay que provocar una emoción.

Y me jode mucho porque la campaña va a ser relativamente cara. Y no creo en ella.

Creo que el populismo alt-right contra el que nos enfrentamos se mueve en un terreno emotivo que funciona excepcionalmente bien. Simplifican las respuestas a problemas complejos y se mueven en un marketing identitario que apela a los sentimientos, al miedo, a la necesidad de pertenencia, a la seguridad.

Yo pretendía con imágenes fuertes, duras, crear una campaña viral, excepcionalmente barata, basada en lo emotivo. Una campaña emocionalmente inteligente, a lo Bansky. Una suerte de pornografía emocional si se quiere, pero que fuera un puñetazo en el estómago, algo que haga surgir las contradicciones que no queremos ver. Que haga pararse a la gente y no pasar de largo evitando el contacto visual con los voluntariosos apóstoles con flyers.

La foto de la niña Kim Phuc bañada en napalm hizo más por parar Vietnam que mil flyers.

He invertido mucho no sólo en tiempo y esfuerzo, sino emocionalmente, para ver un resultado en el que no creo, pero en el que he intentado filtrar un poco de mi enfoque más agresivo y radical.

Las campañas de la DGT en los 90 eran chocantes, desgradables. Pero funcionaron.

Hoy me siento vacío, he lanzado todas mis ideas, y creo que ha sido en vano. He sacrificado gran parte de mi estancia, todo el componente lúdico de la misma. Y creo que en vano.

Al menos he aprendido. Y espero utilizar más adelante todo aquello que no me han dejado.

Becoming a Hippie

20 Mar

DYW-b8SX4AErbmZConforme las libertades nos son de nuevo arrebatadas, las conquistas sociales atrasan en reloj un siglo, las voces son acalladas, el conformismo crece, las alternativas políticas se difuminan o se convierten en trifulcas de facciones, me vuelvo cada vez más hacia el utopismo de los 60s, con todo su fracaso, asumiendo todo el contraproducente reflujo en los 70s que llevara hacia la contraofensiva conservadora.

El 67 se nos ha falseado como un verano de amor y drogas, un simple escapismo, cuando en realidad hablamos del ejército de Norman Mailer y Abbie Hoffman tomando el Pentágono, de los Yippies denunciando el establishment en la Convención demócrata, de la lucha por los derechos civiles. El 68 se ha vendido como una revuelta sexual y de una juventud de consumo, pero en Francia las experiencias obreristas y sindicalistas, pacifistas y anticolonialistas, y sobre todo de búsqueda de sentido, fueron una parte inextricable de la ola. Que fueran un triste apunte, que las militancias radicales se tornaran en estériles años de plomo en Alemania o Italia, o en intelectuales orgánicos para los nuevos tiempos, no debería desanimarnos.

La historia de tanta derrota no debería sino espolearnos en tiempos en que lo que dábamos por seguro se desvanece. Frente a la izquierda formal, esclerotizada, poco flexible, burocrática, la vía de una utopía basada en en un cambio cultural debería cobrar importancia.

Conforme envejezco, me vuelvo quijotesco, me envuelvo en un espíritu anárquico, me descubro aullando a la luna. Es el camino inverso, es un camino tal vez insensato. Pero no me aparto de las baldosas amarillas. Creo ser mejor persona que hace diez años. Y eso me conforta. Nunca rendirse a la desesperanza. Me visto con la cazadora de flecos de un viejo hippie.

You said something should be done
The way your slaves were shot and hung
You said that all men should be free
Were you there at Wounded Knee
You were living in ‘42
You cried when Hitler killed the Jews
You said that no race should have to die
Were you there at My Lai?
Were there when they called my country down?
Did you see her when she finally hit the ground?
Could you feel the tears she shed?
Were you there when Jesus bled?
Come all ye youth it’s time to take a stand
You have salvation in your hand
We need your words and more we need your minds
We need you straight not stoned and blind
Were you there when we walked across the land?
Was that you with a rifle in your hand?
Don’t try to run don’t try to hide
Were you there when freedom died?
Were you there when they called my country down?
Did you see her when she finally hit the ground?
Could you feel the tears she shed?
Were you there when Jesus bled?
Were you there to count the dead?
Were you there?

Fatiga

5 Nov

8e4e464bdf89c35d76e8d81dfff9bff1“Hay una gran fatiga de vivir como resultado de la carrera hacia el progreso. Se espera del psicoanálisis que descubra hasta dónde se puede llegar arrastrando esa fatiga, ese malestar de la vida”

“De entrada rechacemos a este  hombre medio que, él,  para comenzar no existe, es solamente una ficción estadística, existen los individuos y eso es todo. Cuando escucho hablar del hombre de la calle, de los sondeos, de los fenómenos de masa o de cosas parecidas, pienso en todos los pacientes que he visto pasar sobre el diván de mi consultorio en cuarenta años de escucha. No hay uno solo que sea parecido a otro, ninguno con la misma fobia, la misma angustia, la misma manera de relatar, el mismo miedo de no entender. El hombre medio, ¿quién es? ¿Yo, usted, nosotros, mi conserje, el presidente de la república?”

 

(Jacques Lacan, Panorama, 1974)

El Turista contra el viajero

10 Sep

huxDamos a tales personas el nombre de viajeros porque no
se quedan en sus casas. Pero no son genuinos viajeros; es decir,
viajeros natos. Y es que viajan, no por atender al viaje sino a los
convencionalismos; salen de sus hogares alimentados de fábulas
y fantásticas esperanzas para regresar a ellos, tanto si lo confiesan
como si no, desilusionados. Como su interés en lo real y
actual es insuficientemente vívido, se aferran a la mitología, y
los hechos, por muy curiosos, por muy bellos y variados que
sean, les resultan una desilusión. Es tan sólo la compañía de sus
camaradas de turismo –con quienes conspiran de vez en cuando
para formar un pequeño oasis hogareño en la selva extranjera–
aunada con la consciencia de haber realizado un deber
social, lo que les mantiene incluso moderadamente alegres al
afrontar los deprimentes hechos que el viaje comporta.

El ejemplar de viajero legítimo, por otra parte, se siente
tan interesado por las cosas reales que no encuentra necesario
creer en fábulas. Es insaciablemente curioso, amante de lo
desacostumbrado en atención a su misma falta de familiaridad;
le complace toda manifestación de la belleza. Sería absurdo,
naturalmente, afirmar que nunca se aburre pues resulta prácticamente
imposible el viajar sin aburrirse a veces. Para el turista
una buena parte de casi todos los días queda necesariamente
vacía. Ya para comenzar, gran parte del tiempo ha de gastarse
en el mero ir y venir de un lugar a otro y luego, cuando se han
visto las curiosidades, el observador se encuentra físicamente
extenuado y sin nada de particular que hacer. En el hogar, entre
las ocupaciones habituales de uno, no hay forma de aburrirse.
El ennui, el aburrimiento, es esencialmente una sensación de
los tiempos de ocio. ¿Es que no viene a ser la enfermedad crónica
de los desocupados? A esta misma razón se debe el que el
verdadero viajero ejemplar encuentre que el aburrimiento es
más agradable que penoso, pues es el símbolo de su libertad,
de su excesiva libertad. Acepta su hastío cuando este surge, no
meramente de un modo filosófico, sino casi con agrado.

(Aldous Huxley)