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Food For Thought: La web cultural Canino y el Pocast/Blog Redrum Blues

18 Sep


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Traigo a mi mundo conmigo, y parte de ese mundo sois los demás.

Me gusta leer y escuchar a los demás, casi podría decir que escribo menos, hablo cada vez menos, y leo y escucho más, porque el narcisismo y la necesidad de epatar y sorprender juveniles han remitido, no el idealismo y las ansias de contar.

Pienso esto mientras me apego a una rutina prosaica, terrenal, de regateo en los portales y tenderetes belgas con fruta. No hay nada de romanticismo en caminar por las calles en donde Verlaine y Rimbaud casi se matan el uno al otro. La verdadera provocación hubiera consistido en amar.

Traigo mi mundo conmigo, y es una gran compañía. Dentro del mismo, hay un renovado interés por los podcast y los blogs, la cultura pop en general (sin la distancia clasista correspondiente al arquetipo del irónico connaisseur o ‘enterado’).

Os traigo recomendaciones en esa línea, una línea que añora un tanto la oportunidad de diálogo y descubrimiento que, paradójicamente, la superabundancia de estímulos y conectividad de las redes parece ahogar. Los grupos de Facebook o los fogonazos de twitter me transmiten mucho menos que los foros, o los blogs. Más estímulos, menos significativos.

Se trata de pautas de intercambio y de encuentro en la red diferentes, en cuanto a velocidad, e incluso intimidad. Los perfiles públicos mezclan los contenidos de la vida privada con todos los demás. Personalmente, encuentro menos personal el nombre que el Nick. La máscara es una cara más, tan verdadera como el rostro, quizá más dada a liberar lo reprimido. El tiempo entre publicaciones y emisiones permite asimilar.

Me gustan los podcast no sólo porque significan el retorno de las voces susurrantes, de una radio mejorada y personal, de una intimidad y un intercambio vía comments muy especial, y de una periodicidad que permite la dosificación, digestión, reflexión, disfrute.

Uno de los que he disfrutado enormemente es Redrum Blues. Utilizaré algunas palabras de su creadora, Carlota, para describirlo:

‘Lo que yo quiero es hablar de las películas, de lo que dicen y  de lo que no dicen, de lo que podrían decir, de lo que evocan y de lo que  dejan horas más tarde de que se  haya apagado el proyector, cuando ya las creemos lejanas e inocuas, y de repente en un momento de silencio irrumpen con una imagen cualquier tarea cotidiana. 


Por supuesto, también puede ser que te encuentres aquí algunas referencias a libros, personas, autores, filósofos, cambios políticos, revueltas y revoluciones. Antes de que saques tus propias conclusiones te diré dos cosas: 


-la primera, saca tus propias conclusiones.
-la segunda, cualquier parecido con la realidad no es casual, es voluntario’.

Descubrí el podcast buscando desesperadamente críticas positivas a la segunda temporada de True Detective, y no sólo me encantó aquel programa (que me descubrió la novela de Pizzolato Galveston, actualmente en mi Kindle), sino que pasó a ser parte de mi dieta diaria podcastera junto a ‘Desde Twin Peaks’, ‘Destino Arrakis’, ‘Apocalipsis friki’, ‘el libro de Tobias’, ‘La órbita de Endor’ y los programas de radio ‘Coordenadas’, el extrañísimo ‘Videodrome (un poco lo que queda de Radio 3), y ‘Carne cruda’ (irreductible bastión de independencia).

Desde ese momento, quedé enganchado a una voz y una visión muy particular, que salta de temas cinéfilos y seriéfilos a temas comprometidos, que pasa de The Newsroom de Sorkin y su visión del periodismo, a la literatura irreverente, la crisis griega, o comenta el buen hacer de la compañía de teatro valenciana A Tiro Hecho (de la que también me declaro fan). Lo mejor que puedo hacer es dejar que lo descubráis vosotros mismos.

La segunda recomendación tiene una conexión con los podcast. Se trata de Canino, web de información y crítica cultural, realizada por un equipo de primera entre el que destacaría a Noel Ceballos, periodista y bloguer de primera hora, con su ‘El emperador de los Helados’. También participa en un destacado podcast junto al Hematocrítico, ‘los hermanos podcast’, al que, lo reconozco, no presté la merecida atención.

Ahora nos ofrece junto a un amplio equipo un proyecto muy ambicioso, con un festival de contenidos, opiniones e informaciones de toda clase, en un momento en que todo es reblogueo y retwitteo. Desde el mundo de David Cronenberg hasta los programas de Colbert (en un artículo magristral que reflexiona sobre el personaje televisivo y la ironía), pasando por una galería de merchandasing cocainómano setentera (sic.)

Así, en sus propias palabras: Canino no pretende revolucionar el panorama de nada, ni quitar el trono a nadie ni demostrar cómo se hacen bien las cosas. Solo quiere poner en pie algo que sus responsables cada vez creen que escasea más: una web cultural en español donde sus responsables realmente parezcan disfrutar con lo que comentan y no sientan la necesidad continua de aparentar estar por encima de la temática de la web. Canino son noticias, reportajes y críticas con cabeza y corazón sobre cine, televisión, libros, música, tebeos, videojuegos y cualquier otra forma de cultura popular. Con la sutil diferencia de que a nosotros sí nos gustan los tebeos de superhéroes, las pelis de terror, los videojuegos de tiros y la música pop.’

Para empezar, he disfrutado enormemente de la entrevista a Nando Cruz sobre su libro ‘Pequeño Circo’, al que le tengo unas ganas tremendas: Cruz da un repaso crítico al mundo indie noventero y sus miserias e inanidad, de forma crítica. Algo que ya dejaba entreverse en su libro sobre la grabación del disco de Los Planetas ‘Una semana en el motor de un autobús’, o en el libro de Carlos Prieto sobre ‘Cajas de música difíciles de parar’.

‘Food for thought’, dicen los anglosajones, alimento para el pensamiento. Y el entretenimiento.

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¿Por qué un blog? ¿Por qué este blog? (Parte I) A Sentimental Journey

3 Ago

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Entrada de blog un poco experimental tras días caóticos de mucho altibajo, viajes, pensamientos, y agotamientos nerviosos.

Primero:

Dar las gracias a tres personas. Mi viaje a Madrid no logró sus propósitos laborales pero fuí compensado con creces.

Conocer a Lutxo (Sus Guasíbilis e Intershitty 2073 eran blogs de los de no perderse nunca) fue entrañable y muy satisfactorio personalmente. Fue un cicerone y un anfitrión de lujo, lo pasé genial, entre cenas, conversaciones en las que hablé demasiado como siempre, congenié con sus estupendos amigos (ojo a la gente de 12 pulgadas) muchos periodistas de los que estaría orgulloso el Camus del Combat; y en general me encontré cómodo y contento de poder ver por fin a un amigo y bailar a ritmo de Del Shannon en La Vía Láctea!

Sigo escribiendo mi diario de viaje, mezclado con imágenes de Polonia de hace dos meses y de Ciudad Real de hace dos días. Teniendo en cuenta que no dí por acabado el diario de viaje que comenzó en albores de otoño por Pamplona, no esperen detalles pronto.

Hablé de Cuba, Colombia, y Libia con gente con información de primera mano, amigos recién conocidos, o desconocidos encontrados en la calle, y en general, me encontré siendo un viajero más abierto y considerado que otras veces.

Otra persona a quién debo mucho es Alex Herrera, como no, que me pasó informes y consejos muy fidedignos de su ciudad natal, a pesar de estar felizmente ocupado, con el cariño y el detalle que le caracteriza. Cené demasiado opíparamente en “Amor de madre” en honor suyo, y me moví callejeando, que es como se descubre el alma de una ciudad, con más de una anotación suya en mente. Gracias.

Por último, en este mundo virtual intermitente que voy a pasar a evocar como un “pureta” o un Abe Simpson más, uno confunde y se desmemoria demasiado. Gracias a Miss Ice que estoy seguro que si no la hubiera desubicado geográficamente, habría sido una presencia tan amistosa como las citadas.

Segundo:

Introducir mutaciones genéticas propias del Dr. Moreau, tal vez fatales al blog para insuflarle el alma que le falta.

Hiatos que a veces parecen definitivos, autopsias de blogs ajenos que se muestran como seriales criminales en busca de autores perdidos. Islas en la red que se hunden bajo las aguas. Mi homenaje a los que siguen en pie. Porque creo necesario un apunte del natural que no se sepulte entre avalanchas.

El blog personal tal como era hace diez años ha languidecido, sustituido por los pantallazos luminosos e instantáneos de un Instagram o un Tumblr, en lo que se refiere a rostros, carteles, artes, vídeos. O por el blog hiperespecializado.

Las redes sociales, y en esto se engrandece a mis ojos la película de Fincher, se muestran de doble filo, y se impone la tiranía del momento, de la velocidad, del cotilleo sin interacción, de un panóptico global en que todos somos observadores y observados, del chat instantáneo, del reblogueo (mea culpa soy el primero) y no siempre de la creación. Algo a lo que escapa por ejemplo el literario y prolijo estilo del compañero Emilio de El espejo de los Sueños.

Algo de pudor también le entró a este blog, un pudor del que es consciente que sólo sabe que no sabe nada: El atrevimiento juvenil, el humor gamberro, ya quedaban desdibujados, y un temor a entrar en el terreno sesudo y terriblemente liviano, aburrido y tendencioso, de los todólogos, una versión del rincón de los oradores en el parque de Londres. O peor, de tertulia televisiva. Y sin embargo el mundo no se puede dividir en “me gusta” o no le doy a “me gusta”. En retwiteos febriles. Quiero a este blog porque es un sí y es un no.

Hablo del ego del bloguero, pero también del blog como una habitación con vistas, o una sala de recreo.

Hoy reina mayor difusión, mayor velocidad, microinfinitesimal. Pero no necesariamente mayor intercambio, ni mayor reflexión, las palabras se vuelven haikus que desaparecen por el precipicio de un tiempo que se achica. La velocidad se convierte en Ruido, y en medio del rugir de un millón de voces, es la voz lo que se ha perdido.

De ahí este experimento.

http://www.ivoox.com/blogopedia-1_md_3372710_1.mp3″
Para la creación de este audio se ha usado la canción Creative Commons de The Lights Galaxia – “While She Sleeps (Morning Edit)”  del Freemusicarchive. Que también tiene ironía que meta todos los youtube pop rock del mundo pero luego haga esto. Había otra que molaba más pero era rockera y no se me oía.

Poli malo, Poli Peor…

17 Oct

Me temo que he vuelto a sacar las garras críticas, y me ha salido el lado macarra que me suele salir cuando alguien de quien musicalmente espero mucho, me ofrece en cambio una obra en mi opinión (subjetiva siempre) decepcionante.

A propósito del debut en solitario de Noel Gallagher, he vuelto a colaborar con Pilotos Suicidas. Mi crítica es el negativo de la de Yukio (Aka Overlord), el flamante fichaje de la web musical. Si una es una reseña crítica, pero moderada y esperanzada, semblanza de un disco de acabado dudoso, la otra es una descarnada y visceral carta de amor/odio, repleta de rabiosa prosa hiriente, tal vez tomándose demasiado en serio a si misma, al personaje, y al disco.

Pero yo solo escribo con el estómago y las entrañas…Elijan.

Noel Gallagher’s High Flying Birds por Yukio…

Noel Gallagher’s High Flying Birds por Mycroft…

Pilotos suicidas: Return of the monsters

2 Jun

Que está quedando un blog muy serio, y muy solemne, con cosicas de Mailer y teorías sociológicas para no dormir, y tal. Pues nada, lo mejor hacer el payaso, equivocarse mucho, pisarse las frases, y grabar 45 minutos de podcast que bien podrían resumierse en una sola frase: No mola mucho el disco de Miles Kane, y los Chemical lo petaban mogollón.

Prometo un verano más ligero y menos tremendista.

Podcast.

Club de los pilotos suicidas

8 Ene

Podcast especial de navidad. Como los christmas, llega tarde, a destiempo, y de forma precipitada. Lo grabamos alterados, quizás borrachos, y hemos tardado unas semanas en montarlo y pulirlo.

Disco del mes, Scremadelica, noticia del año, el nuevo grupo de Liam, Beady Eye. Y yo leyendo una lista de destacados del año que parece que me haya metido anfetas. Creo que cada día lo hacemos más chungo. We are not human, we are dancers, que decía aquel…

Nuevo Podcast de los Pilotos suicidas

19 Oct

Prometo no desatender el blog del todo, pese a mi total caída en una espiral de abulia.

Por ahora os dejo con otro de los interminables podcasts musicales de El club de los Pilotos Suicidas, en donde noticias, peroratas, conciertos, y sobre todo críticas destructivas llenas de bilis (Interpol, Lori Meyers) conviven con ejercicios de sano revivalismo (¿todo tiempo pasado fue mejor? Preguntemos a los Stone Roses y su debut, disco histórico de la jornada)

Personalmente, como parte de mi espiral antes mencionada, mi asco a las masas, y mi desarrollado sentido de la integridad física y moral, hoy por hoy prefiero cualquier tormento chino antes que ir a un concierto, pero ahí tenemos al entusiasta Farxavi cubriendo todos los festivales habidos y por haber (ya está planeando un Paredes de Coura o un Glastonbury como el paso natural para su corresponsalía musical. Promete liarme, a pesar a mi incipiente fobia a viajar. Y eso que quería irme de beca Leonardo o algo)

Cómo he podido pasar de botar a lo loco, admirar el periodismo Gonzo de Hunter Thompson, vivir peligrosamente atado a una botella, jugármela, llevar chapas de los sex pistols y de los Clash, a encerrarme en casa con el batín, el libro de poemas de Celan o de Martinson, el vasito de leche y el capítulo de Mad Men, bajando las persianas para simular no estar y que no me líen, agotado, forma parte de un cuadro general de desaliento controlado y no muy excesivo, vida tranquila basada en pequeños placeres, y de sartreana afirmación de que el infierno son los demás.

Auque me contradigo, y hace poco salí de mi madriguera de fantastico señor Zorro, y celebré, y bebí, y polemicé y no dejé que la maleza cubriera los caminos de la amistad, y me regalaron un muñeco de Lennon por mi cumpleaños. Muy a tiempo para rendir homenajes necesarios.

En cuanto al podcast, empiezo a sentirme como el elemento elitista y aguafiestas del grupo, que no disfruta de nada pero lo analiza todo de forma pretenciosa y abstrusa. A caballo entre el “hipster” del que hablan los anglosajones, tan diferente en significado hoy en día de la época beat de Kerouac, el tipo que pretende que lo ha oído todo antes, y lo ha disfrutado antes, y lo ha agotado antes, conforme a la velocidad de la información de la hiper realidad de los 00’s(¿algo perdurará realmente de ese maremágnum?) y el abuelo cebolleta, “en mis tiempos se hacía mejor”.

Temo convertirme en el tipo siniestro de la tienda de alquiler de discos de mi juventud. A la que yo llegaba con los oídos frescos y jóvenes, sorprendiéndome de todo, (re) descubriéndolo todo, y era recibido por los sarcasmos, a lo “vendedor de tienda de comics” de los Simpson.

He logrado mantener parte de la curiosidad durante años, de la capacidad de buscar y dejarse enamorar por la música. Pero lo renonozco. Cuando encuentro por la calle su jeta de perdedor, de crítico de mostrador de videoclub, de amargo aguafiestas, veo algo que se ha abierto paso. “The Kids are allright” decían los Who. Tal vez solo hemos dejado de tener los oídos abiertos para comprenderlo.

Siempre nos quedará I am The Resurrection.

Podcast Club de los pilotos suicidas, capitulo 11

5 Jul


Podcast veranigo, festivalero, y mundialista.

Más ameno que los espesos dos últimos. Con comentarios sobre Power, Corruption and Lies de los enormes New order, canciones mundialeras de We are Scientist, enchufismo maquetero, y ejercicios de democracia directa.