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Yo, microsiervo: precaridad en la pesadilla de Orwell

13 Ene

Ilustración de R. Kikuo Johnson para The New Yorker

Artículo publicado originalmente en la Revista 12 Pulgadas, que relata algunas de mis peripecias vitales de los últimos años, y una visión desde dentro de la obsolescencia programada de los trabajadores en esta nueva revolución industrial.

Durante unos años, un servidor se convirtió en nómada, temporero, mercenario y exiliado económico. Años de crisis y paro me llevaron a entrevistas de trabajo por Skype, envíos masivos de CV cual spam, entrevistas en ciudades extranjeras precedidas por noches en asépticos hoteles clónicos y esperas de trasbordos. Lo que descubrí después es que los trabajos que podía conseguir, especialmente los del Valle del Silicio deslocalizados, no hacían más que contribuir a hacer del mundo un lugar peor.”

Pueden continuar leyendo aquí

Como decía Jeremy Rifkin en “El fin del Trabajo”, de 1995:

Las tecnologías de la información y las comunicaciones y las fuerzas del mercado están rápidamente polarizando la población mundial en dos frentes irreconciliables y potencialmente contrarios: una nueva élite cosmopolita de «analistas simbólicos» que controla las tecnologías y las fuerzas de producción y el creciente grupo de trabajadores despedidos, con poca esperanza y menores perspectivas de encontrar trabajos significativos en la nueva economía global basada en las altas tecnologías.

 

Fascismo

20 Dic

“Realmente soy pesimista. Siempre he sentido que el fascismo 
es una condición gubernamental más natural que la democracia. 
La democracia es una gracia. Es algo esencialmente espléndido 
porque no es para nada rutinario o automático. 
El fascismo se remonta a nuestra infancia y niñez, 
donde siempre nos dijeron cómo vivir. Nos dijeron: 
Sí, puedes hacer esto; no, no puedes hacer eso. 
Entonces, el secreto del fascismo es que tiene 
este atractivo para las personas cuyas 
vidas posteriores no son satisfactorias ”.
- Norman Mailer

Aldous

22 May

Resurrección y Muerte de Largo Caballero

30 Sep

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Foto de la escultura de Eugenio Merino para ARCO, 2012.

Tal vez no sea muy sabio volver al blog con un post político tras unos meses de abandono terapéutico, recuperación anímica, y descanso, y tras un par de semanas frenéticas empastando lo que podría ser otro exilio laboral que me deje exhausto, repitiendo el ciclo.

Todo parece tener un eterno retorno, y de vuelta a este país, cada vez con menos relación con la narrativa de la recuperación, me encuentro con un gobierno socioliberal gobernando en minoría con el apoyo nacionalista en un momento de implosión del modelo territorial, y con la reticente y resignada connivencia de la izquierda, merced de la sentencia Gürtel que por fin ha cogido masa crítica para ser el Filesa o el Tangentopoli que merecía y arrastrar al gobierno a la oposición.

No es mi intención realizar un relato tan entusiasta como las crónicas de La Página Definitiva, devotos del Rajoyismo y admiradores del sanchismo, ironía mediante (No en Vano le llaman Vacío no por su falta de fondo, sino por su capacidad de lienzo en blanco de Malevich en donde proyectar…cualquier cosa). Su saga merece un repaso:

Nacimiento Político

Su primer pírrico duelo con la nueva vieja izquierda

Su primer Pactómetro postelectoral

Su primer postureo forzado por los barones coqueteando con C’s un gobierno imposible

Un perfil en dónde ya apuntaban hacia su mediocridad académica

La abstención a Rajoy que instó a la ruptura total con el susanismo y el PSOE “histórico”

Su poco transparente intento de perpetuarse como Secretario general y el linchamiento con saña de los susanistas, traiciones de colaboradores mediante, en noches de cuchillos largos. Enfrentamiento que se saldó con una salida en falso y el ascenso del capital simbólico de Sánchez como el último Rojo del socialismo. El hombre que pactó con C’s.

El Retorno de Sánchez, dejando atrás denuncias como las de Salvados contra poderes fácticos, pernsa oficialista, IBEX y demás aliados naturales de su partido, en pos de un pacto de gobierno inverosímil.

Sánchez, Presidente por accidente.

Evidente, lo que más llama la atención es la capacidad para avanzar con los cuchillos clavados de sus correligionarios entre las costillas, desmantelar el relato centrista para vestirse de Largo Caballero resucitado, el más Rojo socialista antisistema, esencia de las bases, para asesinar su máscara a los cinco segundos de recuperar el órganico poder de manos temblorosas de lumbreras como “la máxima autoridad del PSOE, punto” y de animales políticos de guerras internas fajados y aconsejados cuando no arropados por ex-presidentes, como Susana. Tampoco es poca cosa purgar a su anterior equipo no dispuesto a acompañarle al exilio, al recuperar el cetro.

Quizá eso condicionara la formación de un gobierno hecho a golpe de márketing (Màxim Huerta el Breve, Duque, más márketing libre de impuestos), poca preparación (Montón), nula integridad (Delgado, la ministra que compadrea con la extorsión, el abuso a menores o el estupro), sectarismo y realpolitik (Borrell, Marlaska), debilidad (Planas y Ribera, con ministerios vacíos de contenido), tecnócratas impuestos por la UE (Calviño y Montero en lo económico, un perfil bajo como Maroto en Industria) o impotencia (Robles, nobles intenciones pacifistas, cero capacidad para llevarlas a cabo, mínima dignidad para dimitir) o sencillamente inoperantes e inútiles (Valerio en empleo, pero también Ábalos en Fomento, hombre que le cubre las espaldas en el partido, pero que no dispone de margen para construir nada).

Quizás podamos salvar a Calvo en su papel de Soraya Sáez, tal vez a la sustituta de Montón en sanidad, ese ministerio envenenado, a Guirao y Celáa a falta de saber si pondrán orden en la universidad y, cosa harto improbable, se ocuparán de posibilitar la educación pública de calidad, a Batet si consigue apagar todos los fuegos que prende el pirómano Borrell y establece puentes con Cataluña.

De momento, la Reforma Laboral no será derogada, ni lleva trazas de serlo, la solidaridad con las víctimas de la talidomida es cosa de precampaña, los dependientes y los usuarios de salud mental no son votos imprescindibles, la construcción de navíos de guerra seguirá su curso, con la connivencia de un alcalde, Kichi, capaz de reprochar a Iglesias la incoherencia personal de su elección inmobiliaria, pero no encuentra inconveniente en apoyar la construcción de armamento letal, mostrando tanta flexibilidad en los principios propios como rigidez con los ajenos, en pos de su supervivencia política. Shipbuilding, decía la canción de Robert Wyatt.

Y eso con poco más de 80 diputados, y haciendo ingeniería parlamentaria para saltarse el veto del senado al techo de gasto y poder aprobar SUS presupuestos, que habrán de ser al menos igual de expansivos que los de Rajoy, y todavía más generosos con las autonomías con poder de chantaje.

Seguimos con la España radial y el sabotaje al eje mediterráneo de mercancías. Seguimos sin soterrar vías (Murcia, Valencia) que dividen en dos ciudades. Seguimos sin reinventar el modelo productivo de sol y playa, permitiendo la turistificación y la burbuja del alquiler, con las tasas universitarias por las nubes, y las inversiones en I+D bajo mínimos. Subordinados a la devolución de deuda. Seguimos con los precios de la electricidad en la estratosfera.

Porque lo que el socioliberal hace, como demostró ZP, es batallar en un campo simbólico, en el que los valores conservadores puedan hacer oposición para crear un antagonismo que diferencie a gobiernos económicamente gemelos. Por ello había que desenterrar a la momia del Valle.

Sin embargo, la momia no vive en el Valle. vive dentro de muchos de nuestros ciudadanos. No es posible acabar con ella sólo con ajo y estacas. Es etérea, y sólo los libros de texto son una defensa en tiempos de revisionismo y dejà vu a los 30s. La momia vive en las banderas, en los astilleros de guerra, la momia vive en la insolidaridad y el cainismo, en las marchas de camisas pardas y amarillas. La momia goza de buena salud.

Y quizá los zombies anden aforados, haciendo rodar los dados al juego de turno en el congreso.

De decepción en decepción hasta la decepción final, parece que tendremos que confiar en nosotros los ciudadanos para cambiar el país, aunque a mí creo que me tocará cambiar otra vez de país.

Volver a un lugar que ya no existe siempre es un tanto triste.

SHIPBUILDING

Construyendo Barcos

¿Vale la pena?
Un nuevo abrigo de invierno y zapatos para la esposa
Y una bicicleta en el cumpleaños del niño

Es solo un rumor que se extendió por la ciudad
Por las mujeres y los niños
Pronto seremos astilleros

Bueno, te pregunto
El chico dijo, “Papá, me van a llevar al deber
¿Pero volveré en Navidad?

Es solo un rumor que se extendió por la ciudad
Alguien dijo que alguien recibió
Por decir que las personas son asesinadas en
El resultado de esta construcción naval

Con toda la voluntad del mundo
Buceando para nuestra vida querida
Cuando podríamos bucear por las perlas

Es solo un rumor que se extendió por la ciudad
Un telegrama o una postal
En cuestión de semanas, volverán a abrir los astilleros
Y notificando a los familiares, una vez más

Es todo en lo que somos expertos
Vamos a ser astilleros

Con toda la voluntad del mundo
Buceando para nuestra vida querida
Cuando podríamos bucear por las perlas

Es todo en lo que somos expertos
Vamos a ser astilleros

Con toda la voluntad del mundo
Buceando para nuestra vida querida
Cuando podríamos bucear por las perlas
Cuando podríamos bucear por las perlas

Cuando podríamos bucear por las perlas

 

Becoming a Hippie

20 Mar

DYW-b8SX4AErbmZConforme las libertades nos son de nuevo arrebatadas, las conquistas sociales atrasan en reloj un siglo, las voces son acalladas, el conformismo crece, las alternativas políticas se difuminan o se convierten en trifulcas de facciones, me vuelvo cada vez más hacia el utopismo de los 60s, con todo su fracaso, asumiendo todo el contraproducente reflujo en los 70s que llevara hacia la contraofensiva conservadora.

El 67 se nos ha falseado como un verano de amor y drogas, un simple escapismo, cuando en realidad hablamos del ejército de Norman Mailer y Abbie Hoffman tomando el Pentágono, de los Yippies denunciando el establishment en la Convención demócrata, de la lucha por los derechos civiles. El 68 se ha vendido como una revuelta sexual y de una juventud de consumo, pero en Francia las experiencias obreristas y sindicalistas, pacifistas y anticolonialistas, y sobre todo de búsqueda de sentido, fueron una parte inextricable de la ola. Que fueran un triste apunte, que las militancias radicales se tornaran en estériles años de plomo en Alemania o Italia, o en intelectuales orgánicos para los nuevos tiempos, no debería desanimarnos.

La historia de tanta derrota no debería sino espolearnos en tiempos en que lo que dábamos por seguro se desvanece. Frente a la izquierda formal, esclerotizada, poco flexible, burocrática, la vía de una utopía basada en en un cambio cultural debería cobrar importancia.

Conforme envejezco, me vuelvo quijotesco, me envuelvo en un espíritu anárquico, me descubro aullando a la luna. Es el camino inverso, es un camino tal vez insensato. Pero no me aparto de las baldosas amarillas. Creo ser mejor persona que hace diez años. Y eso me conforta. Nunca rendirse a la desesperanza. Me visto con la cazadora de flecos de un viejo hippie.

You said something should be done
The way your slaves were shot and hung
You said that all men should be free
Were you there at Wounded Knee
You were living in ‘42
You cried when Hitler killed the Jews
You said that no race should have to die
Were you there at My Lai?
Were there when they called my country down?
Did you see her when she finally hit the ground?
Could you feel the tears she shed?
Were you there when Jesus bled?
Come all ye youth it’s time to take a stand
You have salvation in your hand
We need your words and more we need your minds
We need you straight not stoned and blind
Were you there when we walked across the land?
Was that you with a rifle in your hand?
Don’t try to run don’t try to hide
Were you there when freedom died?
Were you there when they called my country down?
Did you see her when she finally hit the ground?
Could you feel the tears she shed?
Were you there when Jesus bled?
Were you there to count the dead?
Were you there?

Patria

4 Nov

1200px-Flag_of_the_First_Spanish_Republic.svgPatriotismo, s. Basura inflamable dispuesta a arder para alumbrar el apodo de cualquier anhelante.

En el famoso diccionario del doctor Johnson, el patriotismo se define como el último recurso de un pillo. Con el respeto debido a un lexicógrafo ilustre, aunque inferior, sostengo que es el primero.

Insurrección, s. Sedición fallida. Opositores que fracasaron y pretenden reemplazar un mal gobierno por otro funesto.

Senado, s. Junta de longevos que efectúa altas funciones y felonías.

(Diccionario del Diablo, Ambrose Bierce)

“Las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse” (Pi i Margall)

“Los gobiernos, sin embargo, contra la índole de nuestro pueblo y la corriente de nuestra historia han empeñado en regir la nación por el principio unitario. Veamos qué han conseguido, Borrados los fueros de los antiguos reinos, la quisieron dominar por el absolutismo, y la llevaron a la más vergonzosa decadencia: a que fuera la última de las naciones la que había influido en el mundo, más aunque por sus armas, por sus ciencias y sus letras. Después de la invasión de Bonaparte, unas veces tímida, otras resueltamente, la condujeron por otra senda; y hoy, transcurridos cerca de setenta años, no han logrado consolidar todavía ni la libertad ni el orden. La han  precipitado por una interminable serie de revoluciones y reacciones que la empobrecen y la deshonran.
La han envuelto en guerras civiles tan sangrientas como largas. La han dividido, no ya en bandos, sino en banderías y facciones que se disputan encarnizadamente el poder y no le dan punto de sosiego. La han traído paso a paso a una política de pandillaje que nace del Estado presa de codiciosos y de hambrientos. Por temor a la disgregación de  las antiguas provincias la han descuartizado y nos han dejado casi reducidos a la confusión de sentidos de cada uno con su razón.”

 

“¡La disolución de la patria! Los lazos que unen la nación son, pues, tan débiles a los ojos de esos hombres, que basta para romperlos o desatarlos un simple cambio de base en la organización del Estado.
Si las naciones no tuviesen otra fuerza de cohesión que la política, después de los graves sacudimientos por que han pasado sólo en lo que va de siglo estarían ya todas deshechas. Resisten y viven porque las sujetan vínculos cien veces más fuertes: la comunidad de historia y de sentimientos, las relaciones civiles y los intereses económicos. Por fortuna de todos la política apenas hace más que agitar la superficie de las sociedades. Si la agitación llegase al fondo, qué no seria de los pueblos.”

(Pi i Margall)

 

“…Espanya, Espanya, — retorna en tu,
arrenca el plor de mare!

Salva’t, oh!, salva’t — de tant de mal;
que el plor et torni feconda, alegre i viva;
pensa en la vida que tens entorn:
aixeca el front,
somriu als set colors que hi ha en els núvols.

On ets, Espanya? — No et veig enlloc.
No sents la meva veu atronadora?
No entens aquesta llengua — que et parla entre perills?
Has desaprès d’entendre an els teus fills?
Adéu, Espanya!”

(Oda a Espanya, Joan Fuster, fragmento)

 

 

 

 

Generación

14 Jun

MarcheSurRenault

“Generación”; durante años me juré no pronunciar esta palabra, me repugna de manera instintiva. No me gusta la idea de pertenecer a ese bloque coagulado de desengaños y compadreos, una forma de ser que sólo se realiza y se siente como tal en el momento de la traición masiva de la madurez. No se pasa a formar parte de la generación hasta que hay una retractación, como el caracol que se mete en su caparazón o el criminal confeso en su celda; el fracaso de un sueño, montañas de rencor, los restos aún no disueltos de una antigua sublevación, a eso es a lo que se llama “generación”. Los que, hoy, van de sus retardados treinta a sus precoces cincuenta son el sedimento, la amarga sal de la desilusión.

(Hocquenghem, citado en “Mayo del 68 y sus vidas posteriores, ensayo contra la despolitización de la memoria”, Kristin Ross)