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Resurrección y Muerte de Largo Caballero

30 Sep

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Foto de la escultura de Eugenio Merino para ARCO, 2012.

Tal vez no sea muy sabio volver al blog con un post político tras unos meses de abandono terapéutico, recuperación anímica, y descanso, y tras un par de semanas frenéticas empastando lo que podría ser otro exilio laboral que me deje exhausto, repitiendo el ciclo.

Todo parece tener un eterno retorno, y de vuelta a este país, cada vez con menos relación con la narrativa de la recuperación, me encuentro con un gobierno socioliberal gobernando en minoría con el apoyo nacionalista en un momento de implosión del modelo territorial, y con la reticente y resignada connivencia de la izquierda, merced de la sentencia Gürtel que por fin ha cogido masa crítica para ser el Filesa o el Tangentopoli que merecía y arrastrar al gobierno a la oposición.

No es mi intención realizar un relato tan entusiasta como las crónicas de La Página Definitiva, devotos del Rajoyismo y admiradores del sanchismo, ironía mediante (No en Vano le llaman Vacío no por su falta de fondo, sino por su capacidad de lienzo en blanco de Malevich en donde proyectar…cualquier cosa). Su saga merece un repaso:

Nacimiento Político

Su primer pírrico duelo con la nueva vieja izquierda

Su primer Pactómetro postelectoral

Su primer postureo forzado por los barones coqueteando con C’s un gobierno imposible

Un perfil en dónde ya apuntaban hacia su mediocridad académica

La abstención a Rajoy que instó a la ruptura total con el susanismo y el PSOE “histórico”

Su poco transparente intento de perpetuarse como Secretario general y el linchamiento con saña de los susanistas, traiciones de colaboradores mediante, en noches de cuchillos largos. Enfrentamiento que se saldó con una salida en falso y el ascenso del capital simbólico de Sánchez como el último Rojo del socialismo. El hombre que pactó con C’s.

El Retorno de Sánchez, dejando atrás denuncias como las de Salvados contra poderes fácticos, pernsa oficialista, IBEX y demás aliados naturales de su partido, en pos de un pacto de gobierno inverosímil.

Sánchez, Presidente por accidente.

Evidente, lo que más llama la atención es la capacidad para avanzar con los cuchillos clavados de sus correligionarios entre las costillas, desmantelar el relato centrista para vestirse de Largo Caballero resucitado, el más Rojo socialista antisistema, esencia de las bases, para asesinar su máscara a los cinco segundos de recuperar el órganico poder de manos temblorosas de lumbreras como “la máxima autoridad del PSOE, punto” y de animales políticos de guerras internas fajados y aconsejados cuando no arropados por ex-presidentes, como Susana. Tampoco es poca cosa purgar a su anterior equipo no dispuesto a acompañarle al exilio, al recuperar el cetro.

Quizá eso condicionara la formación de un gobierno hecho a golpe de márketing (Màxim Huerta el Breve, Duque, más márketing libre de impuestos), poca preparación (Montón), nula integridad (Delgado, la ministra que compadrea con la extorsión, el abuso a menores o el estupro), sectarismo y realpolitik (Borrell, Marlaska), debilidad (Planas y Ribera, con ministerios vacíos de contenido), tecnócratas impuestos por la UE (Calviño y Montero en lo económico, un perfil bajo como Maroto en Industria) o impotencia (Robles, nobles intenciones pacifistas, cero capacidad para llevarlas a cabo, mínima dignidad para dimitir) o sencillamente inoperantes e inútiles (Valerio en empleo, pero también Ábalos en Fomento, hombre que le cubre las espaldas en el partido, pero que no dispone de margen para construir nada).

Quizás podamos salvar a Calvo en su papel de Soraya Sáez, tal vez a la sustituta de Montón en sanidad, ese ministerio envenenado, a Guirao y Celáa a falta de saber si pondrán orden en la universidad y, cosa harto improbable, se ocuparán de posibilitar la educación pública de calidad, a Batet si consigue apagar todos los fuegos que prende el pirómano Borrell y establece puentes con Cataluña.

De momento, la Reforma Laboral no será derogada, ni lleva trazas de serlo, la solidaridad con las víctimas de la talidomida es cosa de precampaña, los dependientes y los usuarios de salud mental no son votos imprescindibles, la construcción de navíos de guerra seguirá su curso, con la connivencia de un alcalde, Kichi, capaz de reprochar a Iglesias la incoherencia personal de su elección inmobiliaria, pero no encuentra inconveniente en apoyar la construcción de armamento letal, mostrando tanta flexibilidad en los principios propios como rigidez con los ajenos, en pos de su supervivencia política. Shipbuilding, decía la canción de Robert Wyatt.

Y eso con poco más de 80 diputados, y haciendo ingeniería parlamentaria para saltarse el veto del senado al techo de gasto y poder aprobar SUS presupuestos, que habrán de ser al menos igual de expansivos que los de Rajoy, y todavía más generosos con las autonomías con poder de chantaje.

Seguimos con la España radial y el sabotaje al eje mediterráneo de mercancías. Seguimos sin soterrar vías (Murcia, Valencia) que dividen en dos ciudades. Seguimos sin reinventar el modelo productivo de sol y playa, permitiendo la turistificación y la burbuja del alquiler, con las tasas universitarias por las nubes, y las inversiones en I+D bajo mínimos. Subordinados a la devolución de deuda. Seguimos con los precios de la electricidad en la estratosfera.

Porque lo que el socioliberal hace, como demostró ZP, es batallar en un campo simbólico, en el que los valores conservadores puedan hacer oposición para crear un antagonismo que diferencie a gobiernos económicamente gemelos. Por ello había que desenterrar a la momia del Valle.

Sin embargo, la momia no vive en el Valle. vive dentro de muchos de nuestros ciudadanos. No es posible acabar con ella sólo con ajo y estacas. Es etérea, y sólo los libros de texto son una defensa en tiempos de revisionismo y dejà vu a los 30s. La momia vive en las banderas, en los astilleros de guerra, la momia vive en la insolidaridad y el cainismo, en las marchas de camisas pardas y amarillas. La momia goza de buena salud.

Y quizá los zombies anden aforados, haciendo rodar los dados al juego de turno en el congreso.

De decepción en decepción hasta la decepción final, parece que tendremos que confiar en nosotros los ciudadanos para cambiar el país, aunque a mí creo que me tocará cambiar otra vez de país.

Volver a un lugar que ya no existe siempre es un tanto triste.

SHIPBUILDING

Construyendo Barcos

¿Vale la pena?
Un nuevo abrigo de invierno y zapatos para la esposa
Y una bicicleta en el cumpleaños del niño

Es solo un rumor que se extendió por la ciudad
Por las mujeres y los niños
Pronto seremos astilleros

Bueno, te pregunto
El chico dijo, “Papá, me van a llevar al deber
¿Pero volveré en Navidad?

Es solo un rumor que se extendió por la ciudad
Alguien dijo que alguien recibió
Por decir que las personas son asesinadas en
El resultado de esta construcción naval

Con toda la voluntad del mundo
Buceando para nuestra vida querida
Cuando podríamos bucear por las perlas

Es solo un rumor que se extendió por la ciudad
Un telegrama o una postal
En cuestión de semanas, volverán a abrir los astilleros
Y notificando a los familiares, una vez más

Es todo en lo que somos expertos
Vamos a ser astilleros

Con toda la voluntad del mundo
Buceando para nuestra vida querida
Cuando podríamos bucear por las perlas

Es todo en lo que somos expertos
Vamos a ser astilleros

Con toda la voluntad del mundo
Buceando para nuestra vida querida
Cuando podríamos bucear por las perlas
Cuando podríamos bucear por las perlas

Cuando podríamos bucear por las perlas

 

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Becoming a Hippie

20 Mar

DYW-b8SX4AErbmZConforme las libertades nos son de nuevo arrebatadas, las conquistas sociales atrasan en reloj un siglo, las voces son acalladas, el conformismo crece, las alternativas políticas se difuminan o se convierten en trifulcas de facciones, me vuelvo cada vez más hacia el utopismo de los 60s, con todo su fracaso, asumiendo todo el contraproducente reflujo en los 70s que llevara hacia la contraofensiva conservadora.

El 67 se nos ha falseado como un verano de amor y drogas, un simple escapismo, cuando en realidad hablamos del ejército de Norman Mailer y Abbie Hoffman tomando el Pentágono, de los Yippies denunciando el establishment en la Convención demócrata, de la lucha por los derechos civiles. El 68 se ha vendido como una revuelta sexual y de una juventud de consumo, pero en Francia las experiencias obreristas y sindicalistas, pacifistas y anticolonialistas, y sobre todo de búsqueda de sentido, fueron una parte inextricable de la ola. Que fueran un triste apunte, que las militancias radicales se tornaran en estériles años de plomo en Alemania o Italia, o en intelectuales orgánicos para los nuevos tiempos, no debería desanimarnos.

La historia de tanta derrota no debería sino espolearnos en tiempos en que lo que dábamos por seguro se desvanece. Frente a la izquierda formal, esclerotizada, poco flexible, burocrática, la vía de una utopía basada en en un cambio cultural debería cobrar importancia.

Conforme envejezco, me vuelvo quijotesco, me envuelvo en un espíritu anárquico, me descubro aullando a la luna. Es el camino inverso, es un camino tal vez insensato. Pero no me aparto de las baldosas amarillas. Creo ser mejor persona que hace diez años. Y eso me conforta. Nunca rendirse a la desesperanza. Me visto con la cazadora de flecos de un viejo hippie.

You said something should be done
The way your slaves were shot and hung
You said that all men should be free
Were you there at Wounded Knee
You were living in ‘42
You cried when Hitler killed the Jews
You said that no race should have to die
Were you there at My Lai?
Were there when they called my country down?
Did you see her when she finally hit the ground?
Could you feel the tears she shed?
Were you there when Jesus bled?
Come all ye youth it’s time to take a stand
You have salvation in your hand
We need your words and more we need your minds
We need you straight not stoned and blind
Were you there when we walked across the land?
Was that you with a rifle in your hand?
Don’t try to run don’t try to hide
Were you there when freedom died?
Were you there when they called my country down?
Did you see her when she finally hit the ground?
Could you feel the tears she shed?
Were you there when Jesus bled?
Were you there to count the dead?
Were you there?

Snow Crash, Bruce Sterling, 1992

10 Jun

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“El resultado es que este país tiene una de las peores economías del mundo. En resumen, y ahora hablamos de la balanza comercial, que después de haber dejado escapar nuestra tecnología a otros países y de que todo se uniformice, haciendo posible fabricar automóviles en Bolivia y microondas en Tayikistán para venderlos aquí; ahora que los buques y los dirigibles gigantes de Hong Kong transportan mercancía entre Dakota del Norte y Nueva Zelanda por una miseria y han conseguido reducir nuestra ventaja en recursos naturales a la nada; una vez la Mano Invisible ha tomado todas las desigualdades y las ha untado sobre el globo formando una gruesa capa de lo que un albañil pakistaní considera prosperidad… ¿Sabes qué? Que sólo hay cuatro cosas que hagamos mejor que nadie:

música

películas

microcódigo (programas)

repartir pizzas a toda ostia”

(Snow Crash, Neal stephenson, 1992)

En medio de la tempestad

26 Nov

Kate TempestNo soy un asiduo a escuchar hip hop. Ni, desde hace cierto tiempo, a escuchar cierta radio pública con vocación de certificado de modernidad. Pero en una de esas absurdas travesías un día lluvioso, sin datos para enchufar vuestros fantásticos podcast caseros, llegó Kate Tempest.

Y como los discos comprometidos y cargados de energía crítica y arrolladora vocación de gritar al cambio escasean, lo paseo por acá. Traducción libre de un fragmento de Tunnel Vision, cantado acapella.

“Así que descartamos a todas sus víctimas como extrañas
Pero son padres e hijos tornados en perros por el peligro
La existencia es inútil, por lo que no nos comprometemos
Pero fueron nuestros barcos los que navegaron, mataron, robaron y los hicieron náufragos
Fueron nuestras botas las que aplastaron
Nuestros tribunales fueron los que encerraron
Y fueron nuestros malditos bancos los que nos hicieron rescatar
Fuimos nosotros los que nos volvimos a mirar a otro lado
Miramos hacia otro lado, en nuestra manicura y nuestros planes de boda
En el ojo de una enorme tormenta, dijimos
“Bueno, no nos toca hacer de este lugar una tierra mejor
No nos toca a nosotros hacer de este lugar una tierra mejor “.
Justicia, justicia, recompensa, humildad
La confianza es, la confianza es algo que nunca veremos
Hasta que el amor sea incondicional
El mito del individuo nos ha dejado desconectados, perdidos y quejosos
Estoy en la lluvia
Es una noche fría en Londres
Y estoy gritando a mis seres queridos para despertar y amar más
Estoy rogando con mis seres queridos a despertar y amar más”

 

Viernes pintado de negro

26 Nov

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“¿Son estas cosas realmente mejores que las cosas que ya tengo? ¿O sólo estoy entrenado para estar insatisfecho con lo que tengo ahora? ”
– Chuck Palahniuk, Canción de cuna

“Los armamentos, la deuda universal y la obsolescencia planificada son los tres pilares de la prosperidad occidental. Si la guerra, el despilfarro y los prestamistas se abolieran, se colapsarían. Y mientras ustedes están consumiendo demasiado el resto del mundo se hunde cada vez más en un desastre crónico “.
– Aldous Huxley, Isla

“El problema relativamente nuevo con la sociedad de masas es tal vez aún más serio, pero no por las masas mismas, sino porque esta sociedad es esencialmente una sociedad de consumidores donde el tiempo de ocio ya no se utiliza para la auto-perfección, sino por más y más consumo y más y más entretenimiento … Creer que tal sociedad se hará más “culta” con el paso del tiempo y porque la educación ha hecho su trabajo, es, creo, un error fatal. El punto es que una sociedad de consumidores no puede saber cómo cuidar de un mundo y de las cosas que pertenecen exclusivamente al espacio de las apariencias mundanas, porque su actitud central hacia todos los objetos, la actitud de consumo, esconde la ruina de todo lo que toca . ”
– Hannah Arendt, entre pasado y futuro

Frente a esta doble locura de los obreros que se matan con la sobreproducción y vegetan en la abstinencia, el gran problema de la producción capitalista ya no es encontrar productores y multiplicar su capacidad, sino descubrir consumidores, excitar sus apetitos y crear en ellos necesidades ficticias “.
– Paul Lafargue, el derecho a ser perezoso

“Si realmente crees que tienes que elegir un teléfono móvil que dice algo acerca de tu personalidad, no te molestes. No tienes personalidad. Una enfermedad mental, tal vez … pero no una personalidad.
– Charlie Brooker (Creador de Black Mirror)

 

33 revoluciones por minuto

9 Jun

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“A pesar de que la música del pasado hable poderosamente del momento presente, un interrogante gigantesco continúa pendiendo sobre el futuro de esta forma de arte. Durante las décadas previas, artículos periodísticos han aparecido con regularidad preguntando a dónde han ido todas las canciones protesta- Yo mismo he escrito unos cuántos. Existen hoy multitud de razones para estar temeroso, enfadado, y ocasionalmente esperanzado durante los 2000s, pero los autores parecen, en su mayoría, incapaces de trasladar ninguno de estos sentimientos en arte significativo.

La frase canción protesta es problemática. Muchos artistas lo han visto como una etiqueta en la cual pueden sentirse atrapados. Joan Baez, que cantó por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam dijo “Yo odio la canción protesta, pero algunas canciones hablan por si mismas”. Barry McGuire, que cantó la canción paradigmática del género en 1965, el hit “Eve of destruction”, se quejó, “no es exactamente una canción protesta. Simplemente es una canción sobre los hechos presentes”….”

“Este también es un libro sobre docenas de individuos haciendo ciertas elecciones en ciertos momentos, por diferentes razones y con un diferente rango de consecuencias. En los peores casos, cantantes han sido censurados, arrestados, golpeados o incluso asesinados por sus mensajes. Menos dramáticamente, existe el riesgo de parecer altanero, o molesto, o egocéntrico…”

“Es siempre una espada de doble filo, dice el veterano cantautor político Tom Robinson. “Si mezclas política y pop, gran parte de la crítica dirá que estás explotando las necesidades políticas de la gente, sus ideas y simpatías, con el único fin de posicionarte bien en ese segmento musical con tu pop de segunda, y otros dirán que estás colocando ideas políticas de segunda fila aprovechando tu carrera musical. En cualquier caso, te tienen cogido.”

“Algunos críticos anti-canción protesta catalogaron duramente en sus escritos sobre “All the News that Fit to sing” (1964) de Phil Ochs. “Vine a entretenerme, no a ser sermoneado”; “Es hermoso, pero no llega a ser suficientemente radical”. Y aún hoy estamos en las mismas.”

Estos son algunos fragmentos jugosos del prólogo de 33 revoluciones por minuto, el libro de Dorian Lynskey que voy a tratar de devorar a ratos dificultosamente, tal y como lo he reproducido también de aquellas maneras, dado que no tengo la edición española reciente, sino la inglesa de Faber de segunda mano.

La pregunta y la premisa es más que pertinente; Tenemos más que nunca la necesidad de dar rienda suelta a problemas globales, políticos, económicos, laborales, sociales, ambientales e incluso afectivos. Pero la música parece que pierda muy mucho en estos años esa carga política, de valentía, de audacia, que pierda esa capacidad de preocuparse y reflejar la realidad del oyente como ciudadano y ser humano, más allá de los tópicos sentimentales, aunque también se pueda acabar cayendo en la prédica panfletaria. Y sin embargo, yo añoro más panfletos inteligentes, y menos música vacía y meramente recreativa, aunque sea el primero en admirar armonías, melodías, ambientes, atmósferas, riffs…

A partir de ahí el autor hace un repaso histórico, desde el Strange Fuit de Billie Holliday en los 30s, sobre linchamientos racistas, hasta la era Bush

Como suele decirse, no están todos los que son, pero son todos los que están. Incluído un autor hispanohablante, Victor Jara.

Era evidente que a pesar de mi debilidad personal, Radio 4 no iban a estar, pero si me duele que Phil Ochs no tenga capítulo propio y esté salpicado aquí y allá, que la era Bush ponga preeminencia a American Idiot de Green Day, y sólo se mencione de pasada el fundamental Living With War de Neil Young (grabado en dos semanas). La presencia de Dead Kennedys o Crass no explica la ausencia de Bad Religion (True North es para mi el último gran disco político que he escuchado, y viniendo de unos veteranos. Antiflag han tratado con menos éxito algo parecido hace poco). En fin, un largo e intenso debate en que cada uno echamos a faltar, y vemos demasiado representado, una experiencia musical y política en particular.

Agrupado en periodos, pretende dar una prespectiva histórica, pero también evolutiva, repasar hitos en la música y el compromiso, entretener, informar, concienciar, hacer fotos fijas de momentos y escenas musicales efervescentes en pensamiento crítico.

Y está bien recordar, porque como decía antes, dónde están los discos que nos hablan de lo que está ocurriendo. Siria, la crisis, los ahogados, los bancos, el desempleo, la desigualdad, el deterioro de lo público, la explotación infantil, las guerras del coltán, la corrupción…

Necesitamos que vuelva el espíritu de Phil Ochs. O tal vez sea que la revolución no está siendo televisada.

 

 

 

 

Es sólo un paseo

1 Jun

Publicado originalmente en 12 Pulgadas

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En ocasiones me duele la libertad de no ejercerla. Vivir en sociedad consiste en parte en respetar la parcela del otro, en inhibirse, en habitar y hacer habitable un espacio común de respeto. Pero considerando esto, no deja de ser alarmante la creciente e histérica reacción hacia el mundo del humor en concreto, y del pensamiento subversivo en general. Un breve comentario en twitter puede desatar al senador McCarthy que muchos llevan dentro.

Decía Hannah Arendt que no existen pensamientos peligrosos, el mismo hecho de pensar es peligroso. Debe serlo. La autocensura es mil veces más eficaz que la censura para eliminar la crítica y el pensamiento crítico, es la victoria total del pensamiento dominante frente a cualquier fuente de protesta. Incluso aquella que mediante la ironía, lo que hace es pulsar una incomodidad inconfesa, una sospecha, un debate que ha sido reprimido. Un pensamiento culpable.

La ideología, para el filósofo y estrella mediática Zizek, funciona cuando es invisible, y es esa cualidad de ponerse unos límites cada vez más estrechos uno mismo, lo que puede abocarnos a un terreno en el que la risa se convierta en proscrita, en la que no sólo proscribamos reírnos de las víctimas sino también de los verdugos. Una sociedad de humor blanco, embotellado, testado, manufacturado, inofensivo, y, me temo, carente de cargas de profundidad.

En Estados Unidos, este es un debate continuo desde hace mucho tiempo, un debate en el que ha habido bajas significativas, persecuciones, pero en que el humor ha estado vivo y ha producido piezas irreverentes, llenas de negrura y brocha gorda. La existencia misma del debate, de la pregunta sobre los límites del humor, es sana en si misma.

Hoy en día parece que la única provocación permitida fuera la de las película herederas de Animal House, de fiestas universitarias, películas de una respetable tradición de exceso y procacidad, que en su momento en sociedades todavía reaccionarias eran profundamente rompedoras. Sin embargo hoy se limitan a seguir una línea que ha sido aprobada y sancionada por la sociedad como un tipo de consumo más. No creo que hayan dejado de divertir, pero el hecho de que cada vez sean más hiperbólicas y exageradas se debe a que son menos peligrosas, precisamente menos provocativas. O en ocasiones, en absoluto provocativas. En cualquier caso, la tolerancia de los media hacia sus contenidos sexistas o sus excesos, no deja de ser significativa.

Cuando el humor toca una dimensión más política o personal, se disparan las alarmas. Personal en el sentido de persona. Cuando el humor habla de la miseria, de la guerra o el genocidio, de las desigualdades sociales o raciales, de la envidia, de las desgracias ajenas, de la ruindad o la avaricia. Del mal, de la fatalidad. Del ser humano.

De pronto dejamos de pisar el territorio seguro, y apelan a nosotros con la risa, pero para congelarla y dejarla con un poso amargo. No sólo hablo de la comedia que sentimos subversiva. Una gran parte del humor se basa en el sadismo o en el reconocimiento de la vergüenza social. Gran parte del humor de Chaplin o Keaton es enormemente cruel o triste, pero funciona. Reímos.

Tenemos el deber de la incorrección. ¿Una incorrección ilimitada, dejando aparte la mentira y la difamación? No se si tengo respuesta a esa pregunta, pero tenemos un deber no sólo para con el estado de cosas actual, la crítica del status quo y el mantenimiento de la libertad de expresión, sino para aquellos que lucharon por expresarse líbremente antes que nosotros.

Antes que nosotros, un Lenny Bruce o un Richard Pryor sufrieron una persecución laboral continuada, trágica en algunos casos, como demuestra la película de Bob Fosse sobre Bruce. Las actuaciones de Bill Hicks eran un continuo desafío a su público, no sólo con el lenguaje, el humor, sino con la selección de temas de enorme peso. Le debemos mantenernos alertas ante el regreso de la censura como autocensura, a la maestría de Berlanga de ser lo suficientemente sutil para burlar a la dictadura.

El hecho de que Eddy Murphy, muy alejado de la imagen que da su carrera cinematográfica, hiciera humor stand-up a principios de los 80 con el VIH, puede darnos una idea de que en realidad, las cazas de brujas al respecto se organizarían hoy más alegremente que en una época de contrarrevolución conservadora en la cual había un justificado terror sobre la enfermedad.

Tal vez, más el humor ultra-referencial de un McFarlane, para un servidor los dos humoristas que exploran más a fondo los límites del humor en este momento sean Ricky Gervais y Sarah Silverman. Probablemente en España, la iconoclasta y talentosa Silverman hubiese acabado compareciendo ante la Audiencia Nacional, como han hecho humoristas o políticos españoles.

Lo que ambos nos muestran es que hay que partir de la diferencia entre autor y personaje, además del contexto. Ambos crean personajes ególatras, egoístas, antipáticos, racistas. Pero esos personajes son precisamente lo que permite que denuncien tan eficazmente la miseria humana, y la estupidez misma de aquello que parecen encarnar.

En concreto, Silverman no ha sido reticente a hablar de ello. En un debate en el programa de Bill Maher defendió el uso de cierto lenguaje de contenido racista (nigger, chink) precisamente porque refleja una realidad existente y la subvierte demostrando la ruindad de la misma, pero a la vez retando al espectador a examinarse a si mismo. Por otra parte, el argumento usado por la contraparte era en realidad de un racismo evidente: Sarah Silverman es judía, y por lo tanto debe limitarse a hacer ese tipo de comentarios sobre “su propia gente”.

El filósofo Bergson afirmó que el humor a menudo requería una momentánea anestesia del corazón.
Gervais también ha trabajado el tema en sus actuaciones. “No hay nada sobre lo que no debas bromear. Depende de como sea el chiste”. No creo que Gervais haya nunca censurado una idea, sino tan sólo se ha preguntado cómo presentarla. No podemos hipotecar la elección de un tema o un tono a la posible reacción de un sector del público, porque sentirse ofendido es libre.

¿Cuál es el limite? El límite para la sátira, ¿ha de ser diferente que para otras manifestaciones de la libertad de expresión? Habrá que tener en cuenta el contexto, como siempre. No tiene un valor similar un twitter con ánimo humorístico que una obra negacionista con aspiraciones históricas como la de un Irving.

Vivimos en una época de cinismos o, en el mejor de los casos, contradicciones, en la cual se puede desfilar en primera fila de la manifestación en favor de Charlie Hebdo y afirmar “Je suis Charlie”, y celebrar a su vez secuestros de portadas de semanarios satíricos en tu propio país.

Resulta crucial además el momento y el lugar. Mucho del humor del programa Vaya Semanita, hubiera sido impensable en los primeros 90. Y sin embargo, es un medio muy poderoso para subrayar la estupidez, el absurdo y la ineficacia de la lucha armada. La sátira es tragedia más tiempo, decía Lenny Bruce.

¿Puede un sólo chiste, aparentemente inocente, abrir nuestra mente, cambiar las reglas, mostrar y señalar un tabú, denunciarnos como los retrógrados o los cómplices silenciosos de los mismos ante un problema social?

Desde luego. “The Mouse Problem”, por ejemplo, el sketch de Monty Python sobre hombres que se comportan como ratones y asisten a clubs, es sin duda un valeroso, sutil, y maravilloso panfleto satírico contra el tratamiento de los media y la sociedad británica de la época en general a la homosexualidad. Escrito por Graham Chapman, salió en antena en 1969, dos años después de la descriminalización de la homosexualidad en Inglaterra y Gales, y tan sólo cuatro años después de las encuestas sobre ese mismo proyecto de ley que mostraban a un 93% de la población que pensaba que la homosexualidad era una enfermedad y debía ser tratada farmacológicamente.

Los chistes sobre cáncer, violaciones, el holocausto, la homofobia, son chistes que muchas veces no queremos escuchar, porque no queremos ver que esas realidades existen. Desearíamos que no existieran, pero lo hacen.

Y deberíamos preguntarnos si no tememos esa libertad, ejercerla y verla ejercer. Si no es el miedo, y no el respeto lo que dicta los silencios clamorosos, silencios que otorgan. Y sin embargo, como dijo cierto pensador, ¿acaso no deberíamos hacer defensa de la intolerancia, mostrarnos intolerantes con los que a su vez son intolerantes?

¿Es el límite por el que nos estamos preguntando nada más que la línea que separa nuestra sonrisa cómplice de nuestra mueca de desagrado cuando el material inflamable nos quema a nosotros, cuando nos toca de cerca, cuando las salpicaduras del sarcasmo nos duelen, cuando la costura de nuestra tolerancia, de nuestra voluntad de defender el ideal de la expresión libre y la crítica ilimitada salta por los aires, porque de pronto es a nosotros a quienes en la pura yaga nos hurgan?

¿Es acaso la libertad de molestar a los demás lo que defendemos? ¿Acaso hasta que no nos sentimos interpelados no nos vemos entregados al instinto de defensa? Tal vez es demasiado corriente pensar que se es más liberal, menos predispuesto a sentirse ofendido, de lo que realmente estamos dispuestos a admitir, ni siquiera ante nosotros mismos.

De nuevo, aquí diría que es el modo, y el contexto, lo que puede salvar que casi cualquier cosa pueda ser dicha. No hay un libro de estilo para el humor, ni puede, ni debe haberlo, ni unas reglas de oro, que constreñirían el género, o ahogarían la subversión, la rebeldía, la iconoclastia, la naturalidad y la frescura.

Y sin embargo, ahí está lo más valioso de un cómico de talento. Alguien capaz de hacerte reír de la muerte a pesar de ser mortal, de la enfermedad a pesar de haberla visto actuar, de los prejuicios que tal vez sufras, de los miedos que tienes, del sufrimiento colectivo o personal, de las peores condiciones que puedan surgir en la vida, de los odios, de las desgarraduras que no cicatrizan y nos atormentan, del hecho de ser humanos, de estar vivos.

Y es en este punto de la historia, en nos hemos vuelto tan serios sobre un asunto de risa, me gustaría que nos riéramos un poco de un asunto tan serio. De la mano de un maestro, que nos recuerda que no podemos tomarnos la vida tan en serio, que no podemos tomarnos a nosotros mismos tan en serio. Y es que tal vez el humor y la crítica son algo demasiado serio como para tomarlos en serio:
“La vida es como un paseo en un parque de atracciones. Y cuando te subes piensas que es real porque así son nuestras mentes de poderosas. El paseo sube y baja y da vueltas y vueltas. Tienes emociones, sustos y hay luces y colores y es muy ruidoso y divertido por un rato. Algunos han estado en el paseo por mucho tiempo y empiezan a preguntarse, ¿esto es real o es solo un paseo?
Y otra gente se ha acordado y han regresado con nosotros, y nos han dicho, “Oye, no te preocupes; no temas, porque, esto es sólo un paseo…” y los hemos matado. ¡Cállenlo! Que tengo mucho invertido en este paseo. ¡Cállenlo! Mira mi ceño de preocupación. Mira mi gran cuenta bancaria y mi familia. “Esto tiene que ser real”.
Es sólo un paseo. Pero siempre matamos a esos tipos buenos que tratan de decirnos eso, ¿te das cuenta? Dejamos a los demonios que sigan libres.

Pero no importa porque, es sólo un paseo. Y podemos cambiarlo cuando queramos. Es solo una decisión. Sin esfuerzo, sin trabajo, sin ahorros y dinero. Sólo una decisión ahora mismo, entre el miedo y el Amor.

Los ojos del miedo quieren que pongas cerraduras más grandes en tus puertas, que compres armas, que te cierres.

Los ojos del amor, en cambio, nos ven a todos como uno.

Esto es lo que podemos hacer para cambiar el mundo, ahora mismo, para un mejor viaje. Toma todo ese dinero que gastamos en armas y defensas todo el año, y en cambio, gástalo en alimentar, vestir y educar a los pobres del mundo, que muchas veces más, ningún ser humano será excluido, y podremos explorar el espacio, juntos, ambos exterior e interior, para siempre, en paz.

Muchas gracias, han sido excelentes.”
(Bill Hicks, Revelations, 1990)