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Soy de donde me llevan mis pasos

28 Jun

lisbonlisbon 2Nueva ciudad, nuevo trabajo, nuevo comienzo. No sé a dónde voy, no sé que deriva me lleva por estas viejas calles de Lisboa, entre cafés deliciosos, librerías de viejo, monumentos decadentes, zig zags y tranvías, y cuestas que se elevan hacia los límites mismos de la península de la tristeza, mientras pasan aviones muy bajos sobre este barrio lejano.

Algo de vagabunda tendrá mi sangre, parece, como diría Alejandra, la poetisa triste en París. Desde aquí, espero pasear, contemplar, pensar, planear, retransmitir mi insularidad compartida con otros, echar de menos el echar de menos la aventura, leer, empaparme de cine y de verdad, celebrar, conocer y amar, y en definitiva, vivir. De momento, sobrevivir. Que ya es algo ambicioso.

 

Polishop

click,

duermen al unísono sobre las pendientes

sobre su sucia belleza,

dentro del sueño, dentro de la lluvia,

colocan las manos en los bolsillos como si allí hubiese

parte de algo incompleto que los completase,

consolidan la inaccesible soledad,

oyen al viento procesar su rigor irregular

en latidos lastimados,

oyen la música petrificada, juzgan que el ritmo

y el movimiento de cabeza los pueden apartar,

y por eso sólo se consideran

oyentes de música,

click,

nunca sabrán firmar, por ejemplo, en los negativos

de la presente sesión, en los lugares escarpados

de sus infancias

que se consuelan y se golpean entre sí.

sobre ellos disparo como si tirase a matar

sobre sus ideas trashumantes

en dirección a la hueca tormenta

de mis ojos blancos.

click,

el crepúsculo nos asfixia, la confusión nos conmina a huir,

a todas las fugas, a todas las horas que para bien o mal

sangran y nos arruinan.

quien me diera el poder de embriagar las sombras,

desatarles los nudos de la vida,

verlas andar de nuevo,

y permanecer aquí para siempre, en este ocaso,

compensando mi total falta de expresión

con el equipaje de mis dedos

fingiendo sobre la cámara fotográfica.

(Tiago Nené, poeta contemporáneo portugués, Círculo de poesía)

 

RedRum Blues y el día del libro

19 May

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Carlota Garrido lleva un podcast que es un modelo de buen gusto, compromiso, y un placer para los oídos. Por eso no dudé cuando me pidió recomendaciones literarias, que grabé gustoso con mi estilo disperso, atropellado, y deslavazado. No he sido el único convocado, y os invito a que descubráis vosotros mismos múltiples voces que nos abren una ventana a autores, a sus mundos, a ese otro lugar en donde estamos cuando estamos leyendo.

RedRum Blues- Recomendaciones literarias

Entre otras cosas, desvarío sobre el libro sobre películas que nunca llegaron a ver a la luz, del amigo José A. Zamora (40 películas que nunca verás), el fascinante mundo interior de Alejandra Pizarnik en sus diarios, la historia de la música política desde Strange Fruits con 33 revoluciones por minuto, de Lindskey, los libros de Peter Biskind sobre el Hollywood de los 70s, 90s y 50s, la biografía convulsa del activista hippie pacifista y anticapitalista Abbie Hoffman, o una compilación gafapaster sobre Twin Peaks. Con el olvido imperdonable de Ángeles Fósiles, el tratado de Magia de Alan Moore, editado por La Felguera.

Entre las recomendaciones ajenas, destacar China Mièville, y su ciencia ficción extraña.

Si hoy fuera incluiría “La Fractura, Vida y Cultura en Occidente 1918-1938”, de Philipp Blom, autor de la genial “Años de Vértigo, cambio y cultura en occidente 1900-1914” y que nos acercó al autor Diderot con “Gente Peligrosa”.

La última revolución

26 Abr

7f5a7ee18b98a8811d54a6047ca915a7POEMARMA

Que el poema tenga ruedas motores palancas
que sea máquina espectáculo cine
Que le diga a la estatua: sal del camino que atrancas.
Que sea un autobús en forma de poema.

Que el poema cante en lo alto de las chimeneas
que se levante y haga el pino en cada plaza
que diga quién soy yo y quién eres tú
que no sea sólo uno más que pasa.

Que el poema exprese lo esencial de su tema
y sea apenas un teorema con dos brazos.
Que el poema invente una nueva estratagema
para escapar de quien sigue sus pasos.

Que el poema corra salte brinque
que sea pulga y le haga cosquillas al burgués
que el poema se vista subversivo con vaquero azul
y vaya a explicar en una pared algunos porqués.

Que el poema se meta en los anuncios de las ciudades
que sea flecha señalización radar
que el poema cante en todas las edades
(¡qué bonito!) en presente y en futuro el verbo amar.

Que el poema sea micrófono y hable
una noche de ésas de repente a las tres y pico
para que la luna explote y el sueño estalle
y la gente despierte por fin en Portugal.

Que el poema sea encuentro en donde era despedida.
Que participe. Comunique. Y destruya
para siempre la distancia entre el arte y la vida.
Que salte del papel a la página de la calle.

Que sea experimentado mucho más que experimental
que tenga ideas sí pero también piernas.
E incluso si se rompe una no importa:
mejor con muletas que con alas eternas.

Que el poema asalte este desorden ordenado
que llegue al banco y grite: ¡abajo la panza!
Que haga gimnasia militar aplicada
y no se vaya como todos para Francia.

Que el poema quede. Y que quedando se aplique
a no crear barriga y no usar zapatillas.
Que el poema sea un nuevo Infante Enrique
vuelto hacia dentro. Y sin castillos.

Que el poema se vista de domingo cada día
y eche cohetes dentro de lo cotidiano.
Que el poema vista la prosa de poesía
por lo menos una vez en cada año.

Que el poema haga un poeta de cada
funcionario harto ya de funcionar.
Ah que de nuevo despierte en el lusíada
la saudade de lo nuevo y el deseo de hallar.

Que el poema diga lo que es necesario
que llegue disimulado junto a ti
y apunte hacia la tierra que tú pisas y yo piso.
Y que el poema diga: lo lejos es aquí.

El Canto y las Armas, 1967. Manuel Alegre

Furia

21 Mar

tumblr_omm37uVvzq1qz6f9yo5_540Vinnoth Krishnan

Tengo por regla esta apocalíptica forma de ser piedra en suelo mojado; y no me molestan en nada los pies de los otros, las rodillas las manos los rostros de los otros cuando casualmente resbalan en mí. Tengo una ciudad en cada pierna y en cada muslo el tráfico, la espera, la ira del taxista y una mano zurcida abusando la parada violenta que increpa desprecio a máxima velocidad. Tengo por pecho la plaza donde hombres y mujeres circulan y sé de memoria cada gesto sólo por la vanidad de decir: yo soy todo.
El todo tomando café, saliendo y entrando, indiferente a la calle que desemboca en mi lengua, ignorante de este registro diario que me ordena el ademán al negarle fuego a un desconocido. Niego, lo niego todo; y hay campanadas que suenan a mi espalda, santos de mirar opaco a los que sólo mi mirada les da brillo, hombres cotidianos que olvidan besos en cada ventana, sin saber que son mías la persianas que les devuelven esta impalpable forma de ser torrente de piedra: tempestad de granito. Golpeando furias contra abrigos negros, manos quietas y ese cabello oscuro buscando protegerse del frío.
No poseo sismo alguno, contingencia esporádica de la tierra en cuanto gime desamores al rocío de un cielo suspendido. Y, si me preguntaras quien soy, hacia donde voy, te diría: soy Otoño, Invierno camuflado de vana promesa, de vana incertidumbre, voy hacia el tiempo que es la contabilidad de la caída de las hojas. Soy como el tiempo de las tormentas, y si tengo como lengua un rayo despedazando las nubes, no esperes otra cosa que la certeza de que haré un día en plena noche, la forma más perfecta de romper el silencio.

Beatriz Hierro Lopes (Oporto, 1985) Círculo de poesía

Hobbes & Bacon

20 Mar

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Love is a solitary game

16 Ene

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En primer lugar, el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante.

No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo,sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en su corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente.

Permítasenos añadir que este amante no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda; puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra.

Y el amado puede presentarse bajo cualquier forma. Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor. Se da por ejemplo el caso de un hombre que es ya abuelo que chochea, pero sigue enamorado de una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw, hace veinte años. Un predicador puede estar enamorado de una perdida. El amado podrá ser un traidor,un imbécil o un degenerado; y el amante ve sus defectos como todo el mundo, pero su amor no se altera lo más mínimo por eso.

La persona más mediocre puede ser objeto de un amor arrebatado,extravagante y bello como los lirios venenosos de las ciénagas. Un hombre bueno puede despertar una pasión violenta y baja, y en algún corazón puede nacer un cariño tierno y sencillo hacia un loco furioso. Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor.

Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es que, en el fondo, el convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón: pues el amante está siempre queriendo desnudar a su amado. El amante fuerza la relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor.

La balada del café triste”, Carson McCullers

El primer beso de Llana Alice y Fumo Barnable

5 Ene

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“Cuando subía la escalera se encontró de improviso, en un recodo, con Llana Alice, que bajaba. Ahora no había en el rostro de él ninguna sonrisa idiota; ni tampoco ella se reía ahora sin ton ni son. Al acercarse el uno al otro, los dos acortaron el paso; pero ella, después que, encogiéndose y apretujándose, hubo pasado junto a él, no siguió de largo, sino que se volvió a mirarlo. Fumo se había detenido un escalón más arriba, de modo que sus cabezas se encontraban en la relación estipulada para los besos de película. Con el corazón palpitante, arrebatado de temor y felicidad, y la cabeza zumbándole con la orgullosa certidumbre de una cosa segura, la besó. Ella le respondió como si también para ella se hubiese corroborado una certeza, y allí entre los cabellos y los labios y los largos brazos que lo envolvían, Fumo incorporó al exiguo acervo de su saber un valiosísimo tesoro.”

(Pequeño, Grande; John Crowley)

Foto de Robert Doisneau