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Pasolini contra el poder

6 Nov

Pasolini-Anarchy

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Quemar la Falla

15 Mar

En los pueblos del vetusto Reino de Valencia (Aka “El Levante Feliz”) los calendarios de festejos son demenciales, existe un rosario de festividades, jaranas, bailes, danzas, procesiones, hogueras, y domingos de ramos.

Antes que del carácter de las gentes y de sus ganas de divertimentos,  este hecho nos habla de la secular prevención de las autoridades hacia un pueblo criticón y amante de la gresca. Ese calendario es la medicina a los impulsos anarcoides, libertarios, caóticos e imprevisibles de los ciudadanos, cuya secular fama de meninfotisme tiene su parte de verdad, y su parte de leyenda (algo de la tozudez aragonesa heredamos con la conquista, si bien lo mejor de nosotros viene de los moriscos. El romanticismo y la imprevisibilidad hacen del valenciano un pueblo caótico, berlanguiano)

Las fallas no pueden ser menos. Observo con terror como algún columnista libereconómico, da en el clavo, para luego errar el tiro completamente: Relacionando las protestas y las fiestas. Para él, las protestas son un simulacro de las fiestas, una impaciencia propia de este pueblo “jaranero”. En realidad, son las fallas el simulacro, lo impostado con forma de tradición, son un simulacro de revolución, que cumple la función catárquica necesaria para mantener el statu quo.

Cabría aquí hablar de cómo se encauzan las energías libidinales u orgónicas de la masa, y releer a Freud, a Reich, a Canetti.

La bilis y la frustración se alivia en las gentes al quemar simbólicamente a sus dirigentes, a sus líderes de opinión, el fuego purifica, la masa emula la batalla con la pólvora, y el linchamiento con las tumultuosas aglomeraciones. Si no existieran las fallas, el President Fabra debiera inventarlas, a pesar de que se diga aquello de que son críticas, por los chascarrillos, o la guiñolización: Críticas fueron mientras pertenecieron al vulgo, pero muy pronto se acabó la crítica,  comenzó el dirigismo, la subvención, los juegos, los concursos, y las ferias taurinas, y ahora vemos denodados esfuerzos por criminalizar a los críticos, negándole el contenido político, y erigiéndose  ellos en sumos sacerdotes de la traditio: no toques su fiesta, no la hagas algo vivo, ellos interpretan la historia, la costumbre, el significado, los usos…

De ellos es la fiesta, y lo es como red clientelar, como extraña metástasis paramilitar de la oficialidad valenciana: Los falleros obtienen patente de corso. Cortan las calles. Las ambulancias se colapsan. La gente muere. Los falleros prevalecen. Tener poder, un cierto poder,  sentirse importante desde su habitual impotencia, unos días al año, relacionarse con la oficialidad, con la burguesía, con los donantes “desinteresados”, a la falla, con los Armiñanas y Barrachinas, todo ello ata nudos inextinguibles.

Hablan entonces de politización de las iniciativas como “intifallas”, echándoles en cara su partidismo, desde el partidismo de tener la razón, si no histórica, al menos festiva, de su parte; todo ello cuando lo cierto es que desde que el régimen franquista se apropió de las fiestas (¿De dónde creen que sale la Junta Central Fallera?), no ha habido cosa más política, más engañosamente neutral, transmitiendo identidad (e identificación) mediante una cierta forma de entender lo que es ser valenciano, con armas de regionalismo y folclorismo, para mezclar un proyecto de comunidad, con un proyecto de partido.

Como apunta Zizek, la ideología funciona cuando es invisible.

Ahora, justamente, el peligro para las protestas son las fallas, son los botellones subvencionados, son las multitudes de observadores, que miran pero no ven, son las distracciones, son las fiestas, y el hecho de poder parecer sabotedores de las mismas.

Lejos queda la propuesta de Els Pavesos, de desarmar esa inercia desde dentro del folk, subvertido desde una visión Kitsch e irónica, pero cercana y popular, de la tradición. Todo sea dicho, la “intelligentsia” d’esquerres, nacionalista, universitaria, fusteriana, “moderna”, siempre renunció a mancharse y a mezclarse con los asuntos del vulgo.

Mi padre estudió en el Luis Vives. Hoy, el instituto es un símbolo negativo, un síntoma de algo que anda mal. Pero ya los turistas han suplantado a los estudiantes en esas calles de policías nerviosos. Recordad la protesta después de la catarsis de quemar a los ninots, porque los ninots no son los culpables, sino que lo son los hombres. Recordadlo. No queméis la falla. No os dejéis seducir por el fuego, por la pólvora, por el simulacro.


Cambio de Régimen, mismas estampas

28 Nov


Prerrogativa, S.- Derecho de un soberano a obrar mal.

(Ambrose Bierce, Diccionario del Diablo)

Mañana, y mañana, y mañana

19 Nov


Reflexión…

John Capenter’s Political View

28 Sep





“Evil hiding among us is an ancient theme.”

(John Carpenter)

El poema volátil

1 Jun

Creo que nadie puede dudar de mi anhelo de una reacción popular que rompiera la indolente resignación que no es sino la cara visible del fatalismo español. Justo antes del estallido, pedía repetir mayo, pero no literalmente. Y aún ni eso, nos quedamos a medias (como bien señala Kristin Ross, mayo trajo la mayor huelga general de la Francia gaullista, así de rondón y de espaldas a unos sindicatos que se sumaron de mala gana).Desmontando el mito de los Ni-Ni, afirmaba textualmente “sólo espero que decidan que ya tienen bastante…”. Aquí, en referencia a Egipto, aquí, en referencia a la protesta estudiantil londinense, o aquí, en sentido homenaje a la ira griega, dejaba claro que necesitábamos una sacudida.

Y sin embargo, la épica juvenil, el levantamiento del ágora, los programas detallados frente a la oportunidad de aglutinar un enojo transversal, un grito puro de cabreo, y la adopción de una lógica asamblearia me situan en el terreno de la ambivalencia.

Ya en la protesta universitaria por Bolonia, percibí las acampadas en el campus, más allá de unos pocos días, como un error estratégico importante. Así nos fue.

Tomada la plaza, su pervivencia como símbolo es más importante que la resistencia física a abandonarla, porque se corre el riesgo de acabar siendo percibidos como los secuestradores de la propia plaza. Como decía en un blog amigo, que citaré más adelante, tal vez en lugar de algo crónico (la acampada) debiera haber sido cíclico (Convocatorias cada X tiempo).

Para mi, detrás de está construcción de un ágora callejera, se halla la voluntad de replicar el ágora cibernética. El intercambio de informaciones, puntos de vista, titulares y proclamas en la aldea global mcluhanniana, tratado de reproducirse en vivo.

Pero como en la hiperrealidad de la red, la sobreexposición lleva a un desgaste, a una rutina de informaciones que restan carácter excepcional, a una confución de versiones y relatos, a un aluvión de voces, que acaban en barahúnda. Yo, que abogo por el grito primario pero claro de reproche, veo las asambleas como “foros” internetiles de la revolución, con sus cuitas y sus baneos. La revolución como un juego de estrategia en tiempo real, cargado de épica, y convertido en un trabajo a tiempo completo. La plaza pasa a ser el problema.

El propio Enrique Dans, uno de los promotores de Democracia Real Ya, parecía advertirnos claramente.

De todo esto, muchos tics erróneos del 68, sin su radicalidad iconoclasta y ultrapolitizada (que no nos despisten, aquello no era simplemente una revuelta cultural juvenil) surgen a la superficie. Es inevitable. Aquello se perdió en cuanto eligieron o dejaron hacer a sus lideres y parlamentaron con el poder. Enamorados de sus procalamas, pero enamorados aún más de la idea de si mismos gritándolas… El error de DeGaulle fue la represión (como Plaça Catalunya). El 68 se devoró a si mismo en asambleas, “héroes” inflamados, comités… El tiempo y el desgaste es peor enemigo que los mossos.

Si citaba anteriormente a Mailer, y el asunto del Pentágono del 67, es porque precisamente aquella marcha fue algo transversal (hippies, cuáqueros, progresistas, objetores…) y único: Un acto excepcional que exprese el rechazo.

Por decirlo con mis propias palabras, en un post de 2008 que era un totum revolutum (de Gaza a Sarkozy, pasando por la crisis de proyecto de Europa como Unión, y la protesta griega) y que merece ser citado en lo tocante a este asunto (y en el que además recordaba las duras palabras de Pasolini ante la violencia del asunto del 68 en Italia):

“Lo interesante de la cuestión griega es el síntoma que representa. La simpatía que parte de la población, a pesar de las molestias, los enfretamientos, la violencia, la incertidumbre, las pérdidas económicas y la aparente insustancialidad o poca concreción de las protestas, es un dato muy poderoso.

Como en Francia en el 68, esa simpatía desaparecerá cuando el tiempo, el hartazgo, y la imposibilidad de sustituir toda la vida cotidiana por una vida-protesta continua hagan mella, si no la han hecho ya (Recordemos el caso Sintel en España).

Pero el malestar en la cultura política griega es profundo y viene de lejos, se intuye en una clase política desprestigiada, corrupta, incompetente, y alienada de la realidad , unos sueldos lamentables, unas universidades públicas de risa, un país con poco impulso social y un motor económico renqueante.

¿Les suena? A mi me suena a nuestro propio futuro, aunque espero equivocarme. Pienso sinceramente en el modelo griego y tiemblo anticipadamente. Eso también es Europa. Y se encuentra, tal vez, a la vuelta de la esquina.

Evidentemente la chispa de esa hoguera es una luz muy tibia para iluminar aquello que anda mal en Europa hoy en día, y no está exenta de las ironías de una protesta de este tipo: La suprema broma macabra de que los padres del chico muerto por la policía, que prendió la indignación, sufran los actos de vandalismo en su propia joyería. O de cómo la ira ciega puede ser un motor potente que sin una dirección determinada acaba por estrellarse contra el muro de su propia futilidad. ¿Sirve de algo? Exterioriza el conflicto.”

En Twitter, mis proclamas iniciales, luchando contra la intoxicación informativa más rabiosa, encontraron el eco de esa metarrevolución, twitteada a si misma (la revolución si será twitteada, querido Gil-Scott Heron, pero porque de momento twitter no está en unas pocas manos censoras). Era una liberación inicial de ese ansia por el grito de furia que reclamaba. Y sin embargo, y sin embargo, como decían Astrud “siempre hubo un matiz”. Ahora, mi twitter es más frío. Hace frío afuera. Espero que no congele a este poema volátil que ha acabado con esa fatalidad propia de este pueblo…

En Facebook, a modo de resumen, decía: “Positivo como sintoma. No como solución a nada. Es como ver un cadáver, y encontrarle el pulso. El cadáver era la sociedad civil… ahora el listón de nuestros representantes no es el mismo, la gente ha visto que lo puede cambiar con su ejemplo. Lo que luego pase, estaba en el guión… yo pedía este signo de vida.”

Y ahora me pregunto ¿que ocurre después? ¿Que pasa con la #spanishrevolution cuando no sea Trend Topic, cuando no genere titulares, cuando no haya heridos, cuando el desgaste acabe con la quijotesca idea de mantener un campamento base? ¿Se constituirá en asociación, en tendencia, en poso, en escuela de civismo, de política como asunto de la Polis, de democracia como cuestión del demoi, como proyecto de un ágora? ¿Será devorada por la política como institución, por la “organización” como estructura, como sistema?

Veremos…

¿Desea saber más?

El Ansia: Acampada Alicante

La situación del espectáculo: Después de la #spanishrevolution

Guerra Eterna: Sol se ha quedado pequeño

Guerra Eterna: ¿Matará Sol al #15M?

Y Jarvis, en una épica canción de proclama anti-épica, nos advierte…

The dust has settled,
replaces the bulbs in all the lights.
I guess I’ll get no sleep tonight.
A revolution happened.
Oh, sorry, you haven’t heard?
We are the children of the new world.
If you’re quiet you can watch if you like.
They say the future’s beginning tonight.
Whole empires will crumble.
Civilisations will fall.
Lie on the bed, hear the sound of it all.
No anger, no guilt and no sorrow;
it sounds unlikely, I know, but tomorrow
you will wake up to find that your whole life has changed.
Although nothing looks different
a revolution took place.
I love the way you do it.
I love the way you put them on.
You know the answers but you get it wrong.
(Just to confuse things).
Why did it seem so difficult to realise a simple truth?
The revolution begins and ends with you.
Now all the breakdowns and nightmares look small.
Now we decided not to die after all.
Because the meek shall inherit absolutely nothing at all.
If you stopped being so feeble you could have so much more.
The answer was here all the time, you see.
Just how I missed it is a mystery to me.
I have waited and waited for this day to arrive.
The revolution was televised.
Now it’s over, bye bye.
It’s over, bye bye.
Yeah, we made it.
Just by the skin of our teeth.
Perfection is over
(The Rave is over)
Sheffield is over.
The Fear is over.
Guilt is over
(Please leave the building quietly)
Bergerac is over.
The hangover is over
Men are over
Women are over.
Cholesterol is over.
Tapers are over.
Irony is over.
Bye bye.
Bye bye.