Tag Archives: Steve Lift

Sorry To Bother You (2018)

20 Jul

Sorry to Bother You es el debut del artista de hip hop y activista, no sólo del Occupy, sino desde los 90s, Boots Riley, en el cine. Estamos ante una obra que no parece en absoluto de un debutante, sino llena de madurez, que en todo momento sabe a qué quiere jugar, a dónde quiere llevarnos.

Visualmente, comparte algunos de los dejes de realismo mágico marca Gondry, Jonze, y Kauffmann. La diferencia estriba tal vez en que lejos del solipsismo de los dos últimos, Riley se mete de lleno en la gig economy de riders y teleoperadores (este proyecto es autobiográfico), en los conflictos raciales, en los iluminados empresarios de Silicon Valley.

Lakeith Stanfield como Cassius Green está muy bien como el protagonista que se ve atrapado en un conflicto moral, entre comprometer sus principios, y primero sobrevivir y luego prosperar. A costa del dolor ajeno, a costa de enfrentarse a las ilusiones sindicales de algunos de sus compañeros. El modo en que refleja Riley la intromisión del empleado telefónico directamente al comedor de tu casa es brillante, así como el concepto de «poner voz de blanco», o, más avanzados en la trama, la empresa Worryfree, en la que uno cuando no tiene otro recurso decide venderse, como en la esclavitud de la Grecia clásica, y la evolución de ese modelo de negocio hasta un apoteósico final de ciencia ficción distópica.

Extrañamente Tessa Thompson es el eslabón débil del elenco, como la pareja del protagonista, cuya radicalidad en el arte de denuncia también se somete a contradicciones que no se exploran lo suficiente: Qué es contracultural, qué es efectivamente subversivo, y no sólo un producto en el mundo del arte.

Uno de los que roban la función es Armie Hammer como Steve Lift, el mesiánico, lunático, y psicopático empresario de Silicon Valley que monta una empresa de subcontrata basada en mano de obra esclava. Hilarante mezcla del iluminismo egocéntrico de Musk, la falta de escrúpulos de Bezos, el freakismo del control de Zuckenberg, el carisma impostado de Branson. Armie Hammer da un espectáculo y uno sólo acaba pensando que le falta sobreactuar para alcanzar un punto más de delirio.

Crítica social, fábula moral, denuncia de la nueva economía de plataformas, de la división racial, de la psicopatía del 1%, de los supuestos adalides del progreso que sólo han reinventado el látigo, del divide y vencerás… Y de la enorme dificultad personal y colectiva de realizar cualquier tipo de resistencia.

Uno no puede evitar relacionar el despliegue militar que este julio de 2020 ha realizado Trump en Portland o las quejas de lobbistas y políticos locales ante el hecho de que la izquierda extraparlamentaria de base que se está manifestando haya puesto los centros de Amazon y sus condiciones de trabajo en el punto de mira, con el clímax de la película.

Es un must.